El Salón de Actos del Institut Català de la Salut (ICS) de Barcelona acogió la jornada “Acceso a terapias innovadoras: presente y futuro”, un encuentro que reunió a destacados profesionales del ámbito sanitario, económico y de la investigación biomédica para reflexionar sobre los retos que plantea la llegada de nuevos tratamientos y tecnologías. La cita, organizada por New Medical Economics con la colaboración del ICS y el CatSalut, contó con el apoyo de ADVANZ, Bristol Myers Squibb, la alianza Daiichi Sankyo | AstraZeneca, Lundbeck y MSD como patrocinadores.

Durante casi dos horas, expertos procedentes de distintos ámbitos debatieron sobre la sostenibilidad del sistema sanitario, la equidad territorial y los nuevos modelos de acceso a las terapias avanzadas, en una conversación franca y multidisciplinar que dejó conclusiones tan realistas como esperanzadoras.

Una bienvenida con mirada al futuro

La apertura corrió a cargo de José María Martínez García, presidente de New Medical Economics, quien destacó la importancia de reunir en un mismo foro a gestores, clínicos e investigadores “para reflexionar sobre cómo garantizar el acceso equitativo, ágil y sostenible a las terapias innovadoras, en un contexto de avances científicos constantes y de retos económicos cada vez más complejos”.

A continuación, Ignasi Carrasco Miserachs, director del Área Asistencial del CatSalut, ofreció la bienvenida institucional en nombre de la Conselleria de Salut. Carrasco puso el foco en la necesidad de preservar la universalidad del sistema sanitario catalán ante el reto de incorporar terapias cada vez más costosas. “Muchos actores legítimos —profesionales, pacientes, industria— quieren un acceso más rápido y universal a la innovación, pero el sistema tiene que asegurar que todos los que lo necesiten puedan recibirla”, advirtió.

El experto subrayó el impacto presupuestario de estas terapias en Cataluña: “Las innovaciones suponen más de la mitad del incremento del gasto sanitario este año. Hablamos del equivalente a cubrir el aforo del Camp Nou, pasando de 150.000 a 105.000”. Y concluyó con un mensaje de colaboración: “Tenemos que trabajar juntos para que la incorporación de estas terapias sea adecuada, ágil y sostenible”.

Terapias avanzadas: de la investigación al acceso real

El primer bloque corrió a cargo de Jordi Surrallés Calonge, director científico del Institut de Recerca de l’Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (IR Sant Pau), quien abordó el presente y futuro de las terapias génicas y celulares. “Cuando hablamos de terapias innovadoras, hablamos de un campo amplísimo. Pero las terapias avanzadas —génicas y celulares— son, sin duda, las que están transformando la práctica clínica”, señaló.

Surrallés compartió su experiencia en investigación y desarrollo de tratamientos pioneros en inmunoterapia y terapia génica para enfermedades raras, como la anemia de Fanconi. “Después de veinte años de investigación académica, llegamos a ensayos clínicos con resultados espectaculares, pero a veces el freno no es científico, sino económico”, lamentó. “Vemos cómo proyectos con resultados prometedores se interrumpen por decisiones de mercado, no por falta de evidencia”.

Luego habló del programa de inmunoterapia CAR-T de Sant Pau liderado por los hematoncólogos de su Instituto de Investigación, con dos ensayos clínicos avanzados para diversos cánceres hematológicos refractarios a todos los tratamientos actuales. «Los resultados son espectaculares con un alto porcentaje de remisiones totales pero con unos costes de producción y desarrollo muy altos que deberá asumir el sistema sanitario para hacer esta innovación sostenible en beneficio de los pacientes».

El genetista reflexionó también sobre la necesidad de una estrategia nacional para las terapias avanzadas: “En Cataluña llevamos más de una década trabajando en este campo sin una visión clara de arriba abajo. Cada hospital ha tenido que reinventar la rueda. Lo que tenemos hoy se debe más al impulso de los centros que a una política global”.

Y concluyó con un mensaje de advertencia y orgullo: “Estamos entre los líderes europeos en terapias avanzadas, pero necesitamos coordinación y formación. Si algo está claro, es que queremos que estas terapias lleguen al paciente. Ese es nuestro propósito”.

Innovación, equidad y sostenibilidad: una mirada compartida

El debate central de la jornada, moderado por José María Martínez, reunió a Ana Clopés Estela, directora del Área de Medicamento del Servei Català de la Salut (CatSalut); Maria Queralt Gorgas, jefa del Servicio de Farmacia del Hospital Universitari Vall d’Hebron; Antoni Castells Garangou, director asistencial del Hospital Clínic de Barcelona; Robert Montal Roura, oncólogo del Hospital Universitari Arnau de Vilanova (Lleida); y Guillem López Casasnovas, catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Cinco voces complementarias que ofrecieron una panorámica completa sobre el acceso a la innovación desde la gestión, la clínica, la economía y la farmacia hospitalaria.

La primera intervención fue la de Ana Clopés, quien recordó que la ciencia “avanza y nos da buenas noticias”, pero que el desafío está en “buscar soluciones para que las cosas pasen”. Clopés definió tres pilares clave: “El acceso a innovación de valor, la sostenibilidad del sistema público y la compensación justa del esfuerzo de quienes la desarrollan”. Subrayó además que el reto no es solo económico, sino estructural: “Tenemos que garantizar un acceso equitativo al sistema sanitario, no solo al medicamento”.

Por su parte, Guillem López Casasnovas ofreció una visión económica más estructural. “Hablamos siempre de sostenibilidad, pero lo importante es la solvencia del sistema”, afirmó. En su análisis, alertó de la posibilidad de una “dualidad social creciente” si no se afrontan con inteligencia los retos de la personalización terapéutica: “Las desigualdades futuras no serán tanto territoriales como personales. El sector público debe priorizar correctamente o dejará fuera a muchas patologías”.

El oncólogo Robert Montal aportó una visión asistencial desde la práctica clínica. “Me gustaría decir que no, pero sí hay diferencias territoriales en el acceso a terapias”, admitió. “La clave está en reducir el tiempo que pasa desde que tenemos evidencia científica hasta que el tratamiento se financia”.

Desde el Hospital Clínic, Antoni Castells reivindicó el papel de los hospitales públicos en la producción y desarrollo de terapias celulares. “Estamos hablando de terapias que se parecen más a un trasplante de médula que a un fármaco convencional. En enfermedades minoritarias, donde la industria no puede rentabilizar la inversión, los centros públicos debemos asumir ese papel”.

Finalmente, Maria Queralt Gorgas aportó una visión desde la gestión farmacéutica hospitalaria: “Sí, hay inequidades, sobre todo en los tiempos de acceso. Tener un fondo nacional no evitaría las diferencias en los tiempos de acceso. Las diferencias se producen sobre todo hasta que el producto tiene precio y financiación, este periodo debería estar regulado para favorecer la equidad”. Para Gorgas, medir resultados en salud es el camino: “Cuando medimos resultados, la innovación deja de ser un gasto y se convierte en una inversión en salud”.

Pacientes, profesionales y el nuevo pacto social

La relación médico-paciente fue otro de los puntos destacados del debate. “Las terapias innovadoras generan expectativas muy altas”, explicó Gorgas. “El médico debe hablar claro sobre beneficios y riesgos, porque el vínculo de confianza es fundamental”.

Montal coincidió: “A veces los clínicos somos demasiado optimistas. Deberíamos preguntar más a la sociedad cuánto está dispuesta a pagar por determinados beneficios. No todo avance clínico justifica cualquier coste”.

Castells, por su parte, puso el acento en la vulnerabilidad del paciente: “Cuando uno entra en un hospital se siente débil. No podemos olvidar que sigue siendo el actor más vulnerable del sistema”.

Para Ana Clopés, el camino hacia el consenso pasa por medir lo que realmente importa: “Si nos centramos todos en los resultados en salud —industria, gestores, profesionales— nos alinearemos. La equidad real se alcanza cuando todos los pacientes acceden al mismo resultado, no necesariamente al mismo medicamento”.

Retos de futuro y conclusiones compartidas

En el tramo final, los ponentes coincidieron en que el futuro exigirá más cooperación entre sectores y una adaptación del sistema a una velocidad sin precedentes. “Vendrán más incertidumbres —reconoció Clopés—, pero también hemos demostrado que sabemos responder ante las crisis. Lo hicimos con Lehman Brothers y con la pandemia. Lo haremos otra vez”.

Montal alertó de la necesidad de priorizar con madurez social: “En diez años tendremos más fármacos y más caros. Como sociedad debemos entender que no se puede llegar a todo”.

Castells, sin embargo, reivindicó una mirada optimista: “Nunca habíamos tenido un sistema tan robusto. Si lo mantenemos alineado con Europa, saldremos adelante”. Y Queralt Gorgas cerró con un mensaje de confianza: “De dónde venimos hasta donde hemos llegado, el recorrido ha sido impresionante. Si pagamos solo por lo que aporta beneficio real, podremos sostener el sistema”.

Las conclusiones conjuntas corrieron a cargo de Josep M. Pomar Reynés, director gerente del Institut Català de la Salut (ICS), y Aurora Fernández Polo, responsable de la Unitat de Coordinació i Estratègia del Medicament del mismo organismo. Ambos coincidieron en destacar “la madurez y fortaleza del sistema catalán de investigación y asistencia”, pero también advirtieron sobre la necesidad de “concentrar esfuerzos y evitar la dispersión de iniciativas”.

Pomar subrayó que “no podemos permitir que el paciente se sienta débil ante la innovación; debe seguir siendo el centro del sistema”. Fernández Polo, por su parte, cerró el encuentro con una reflexión coral: “La innovación ya no son logros aislados, es un ecosistema. Y como ecosistema, todos —administraciones, hospitales, industria y sociedad— necesitamos confluir en un objetivo común: definir juntos qué valor queremos aportar”.