El sistema de salud se enfrenta a uno de los retos más importantes en el cambio climático, debido a su influencia directa e indirecta en la mortalidad, la morbilidad y el funcionamiento de las instituciones sanitarias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS 2015), el cambio climático podría causar hasta 250.000 muertes adicionales por año entre 2030 y 2050, debido a enfermedades como la desnutrición, el estrés térmico, la diarrea o el paludismo.
En este escenario, las instituciones sanitarias juegan un papel considerable, porque no solo tienen que cubrir la demanda de atención, sino que también necesitan ser organizaciones resilientes y sostenibles a través de estrategias de adaptación y mitigación al cambio climático.
Para que los centros sanitarios se adapten al cambio climático, es necesario implementar estrategias, estructuras y procedimientos que disminuyan las consecuencias de los efectos del clima. Desde el punto de vista de gestión, esto implica que el riesgo climático se integre en la planificación estratégica y operativa de las organizaciones. Cada vez más se habla del término «hospitales resilientes» refiriéndose a los hospitales que tienen la capacidad de actuar ante situaciones imprevistas, tales como inundaciones u olas de calor.
Con respecto a la infraestructura, la adaptación comprende el diseño y la modificación de las instalaciones sanitarias para que puedan resistir condiciones climáticas desfavorables. Esto supone la implementación de métodos para ahorrar agua, aislamiento térmico, ventilación natural y fuentes energéticas alternativas que garanticen una operación continua. Los planes de emergencia deben incluir procedimientos de respuesta rápida y sistemas de alerta previa para prever situaciones climáticas extremas.
Desde el punto de vista de la gestión clínica, hacer frente a enfermedades relacionadas con el clima también implica mejorar la capacidad de reacción. El aprendizaje del personal y el perfeccionamiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica son imprescindibles a causa del aumento de las enfermedades cardíacas, respiratorias y las que se transmiten por vectores. Incorporar datos sobre el clima en los sistemas de información de salud, pueden prever brotes y gestionar de manera más eficaz los resultados.
Cuando nos referimos a la mitigación, estamos hablando de las acciones que buscan disminuir la huella de carbono en el sector sanitario. De acuerdo con el informe de Salut sin Daño (Health Care Without Harm), el sector de la salud a nivel mundial genera cerca del 4,4% del total de emisiones netas globales de gases de efecto invernadero (GEI). De acuerdo con esta información, la gestión debe enfocarse en modelos de bajo consumo de carbono mediante el establecimiento de estrategias para la sostenibilidad ambiental, la eficiencia energética y la economía circular. La gestión de la energía es un área fundamental para actuar. Los hospitales son grandes consumidores de energía debido a su funcionamiento continuo y a la utilización de la tecnología (UCI, quirófano y urgencias).
La digitalización de procesos, la optimización de sistemas de climatización y el uso de fuentes renovables son medidas relevantes para reducir el consumo energético. La norma, particularmente por medio de estándares como la ISO 14001 (gestión ambiental), proporciona un marco beneficioso para poner en marcha sistemas de gestión sostenible.
La gestión de residuos es un elemento esencial. Los hospitales producen enormes cantidades de residuos, la mayor parte de los cuales son peligrosos. La implementación de métodos de economía circular, incluyendo la recuperación, el reciclaje y la reducción desde el origen, ayuda a reducir las implicaciones medioambientales sin poner en peligro la seguridad del paciente. Del mismo modo, la utilización de compras sostenibles puede influir en la disminución de emisiones al fomentar que se compren productos con una menor huella ecológica.
El transporte sanitario y la logística son, también, una fuente importante de emisiones. A través de la gestión, se pueden implementar estrategias como la telemedicina, la compra de vehículos eléctricos y otras medidas de gestión. Esto ayuda a disminuir los desplazamientos innecesarios y mejora la accesibilidad.
Para integrar la adaptación y la mitigación en la gestión, se requiere un enfoque sistémico y coordinado. Es fundamental que las instituciones elaboren planes de sostenibilidad que se alineen con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), principalmente el ODS 3 (salud y bienestar) y el ODS 13 (acción climática) y el ODS 16 (instituciones sólidas), estos planes tienen que incluir métodos de evaluación, indicadores y procedimientos para la mejora continua.
Para que estas estrategias sean efectivas, es fundamental una buena gobernanza y un buen liderazgo. La puesta en marcha de medidas sostenibles y la creación de una cultura enfocada en la responsabilidad social se verán favorecidas por el compromiso y participación de los profesionales, así como por la implicación de la dirección. Para incorporar la conciencia ecológica en la cultura, es necesario sensibilizar, formar y comunicar de manera efectiva.
Cuando se trata del cambio climático Es importante actuar de manera equitativa. Los principios de justicia social deben ser el fundamento de la gestión de las instituciones, ya que las comunidades más vulnerables son las que sufren más las consecuencias negativas. Los servicios sanitarios deben garantizar que todos tengan acceso equitativo y dar prioridad a las intervenciones dirigidas a colectivos vulnerables.
En las instituciones sanitarias, la adaptación y mitigación del cambio climático es un desafío que requiere una solución integral desde la perspectiva de la gestión sanitaria. La implementación de estrategias sostenibles no solo favorece a la disminución del impacto ambiental, sino que también fortalece la capacidad de respuesta del sistema sanitario ante emergencias futuras.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS13: Acción por el clima) tiene como meta integrar políticas climáticas en la estrategia y mejorar la educación ambiental. Las medidas adoptadas para afrontar este problema mejorarán la salud de las personas (ODS3: Salud y bienestar) y ayudará a formar sociedades más sólidas y saludables (ODS 16: Paz justicia e instituciones sólidas).
Las decisiones que tomen los gestores de las instituciones sanitarias en el transcurso del tiempo tendrán la capacidad de transformar el futuro climático de nuestra sociedad.





