Cuando la vida se mide en diagnósticos
Hay un momento extraño, casi suspendido en el tiempo, cuando un médico pronuncia el nombre de una enfermedad que se quedará contigo para siempre, como una ocupa, con nombre y apellidos. Yo lo viví hace poco, otra vez. El nuevo diagnóstico se sumó a una lista que ya no cabe en un solo informe, una lista que me acompaña desde hace años y que crece como si tuviera voluntad propia. Vivir con múltiples enfermedades crónicas no es una línea recta. Es un laberinto. Cada patología interactúa con las demás, como piezas de un engranaje que nunca deja de moverse y que, a veces, chirría sin previo aviso. Puedo tener


