El Consejo General de Dentistas ha presentado la campaña “Salud oral y salud mental”, una iniciativa en la que se han inscrito 810 clínicas de toda España y que cuenta con el patrocinio de Philips.

Tras la proyección de un vídeo, se ha celebrado un coloquio en el que han participado el Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas; la Dra. Cristina Calderón, presidenta de la SEDAO; la Dra. María Martínez, de SEPA; y el Dr. Diego Figueras, psiquiatra. Durante el encuentro, los expertos han abordado la relación entre la salud mental y la salud bucodental, analizando cómo factores como la ansiedad, el estrés, las conductas obsesivo-compulsivas, los trastornos de la conducta alimentaria o determinada medicación pueden afectar de forma significativa a la salud oral.

Asimismo, han destacado la repercusión que determinadas patologías orales pueden tener en la salud mental, al agravar algunos trastornos y reducir la calidad de vida de los pacientes.

En 2022, la prevalencia de trastornos mentales y del comportamiento alcanzó el 34%, lo que supone un incremento del 4,7% respecto a 2019. Esta incidencia es mayor en mujeres que en hombres, con un 37,2% frente a un 31%.

Entre los problemas de salud mental más habituales destacan los trastornos de ansiedad, con un 10,6%; los trastornos del sueño, con un 8,2%; y los trastornos depresivos, con un 4,8%. Todos ellos muestran una tendencia creciente en el periodo 2016-2022.

Impacto en la salud bucodental

Diversos estudios evidencian una relación directa entre los trastornos mentales, la salud bucodental y la calidad de vida. Los adultos con problemas de salud mental presentan un 25% más de caries que la población general, además de una mayor incidencia de otras patologías orales.

En este sentido, cerca del 50% de estos pacientes padece enfermedad periodontal, 2 de cada 3 han sufrido dolor dental en el último año y más de un tercio presenta caries no tratadas.

Asimismo, suelen presentar peor higiene bucodental y un menor uso de técnicas de limpieza interdental. De hecho, en los casos moderados o graves existe una probabilidad 2,7 veces mayor de pérdida total de dientes.

Una relación bidireccional

La evidencia científica confirma que la relación entre salud mental y salud bucodental es bidireccional. Una mala salud oral puede afectar negativamente al bienestar psicológico, mientras que los trastornos mentales pueden deteriorar gravemente la salud bucal.

Factores como la inflamación sistémica derivada de infecciones orales crónicas se han asociado con enfermedades como la depresión o el Alzheimer. Además, alteraciones biológicas como el aumento del cortisol en saliva en personas con depresión pueden debilitar el sistema inmunitario y afectar a la microbiota oral.

Existen múltiples mecanismos que explican esta interacción:

  • Higiene deficiente: la depresión y la ansiedad pueden reducir la motivación para el autocuidado.
  • Insomnio: el dolor dental o el bruxismo pueden afectar al descanso y agravar los trastornos mentales.
  • Dolor crónico: incrementa el estrés y la ansiedad.
  • Aislamiento social: los problemas bucodentales visibles pueden generar baja autoestima y retraimiento.
  • Efectos secundarios de fármacos: algunos tratamientos provocan sequedad bucal, lo que aumenta el riesgo de caries y enfermedad periodontal.

Relación con otras patologías

También existen asociaciones relevantes entre la salud bucodental y distintos trastornos mentales y neurológicos. La periodontitis se ha vinculado con la enfermedad de Alzheimer; se ha observado relación entre la inflamación crónica y el trastorno bipolar; los pacientes con esquizofrenia presentan mayor riesgo de enfermedad periodontal; y los trastornos de la conducta alimentaria pueden provocar erosión dental.

Necesidad de un enfoque integral

A pesar de estas evidencias, la salud bucodental sigue siendo frecuentemente ignorada en el abordaje de la salud mental. Los expertos que han participado en el coloquio han subrayado la necesidad de integrar ambos ámbitos para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En este sentido, la atención odontológica en personas con trastornos mentales requiere estrategias específicas, como crear entornos clínicos seguros y confortables que reduzcan la ansiedad, desarrollar planes de tratamiento personalizados y centrados en el paciente, considerar el uso de sedación en los casos necesarios —siempre bajo supervisión médica— y promover la educación sobre la importancia de la higiene bucodental y su impacto en la salud mental.

En palabras del Dr. Óscar Castro Reino, “la evidencia disponible refuerza la necesidad de abordar la salud desde una perspectiva integral. Mejorar la salud bucodental no solo contribuye a prevenir enfermedades físicas, sino que también desempeña un papel fundamental en el bienestar psicológico y social de las personas”.