Queridos socios, compañeros y amigos:

Tras catorce años al frente de nuestra asociación, ha llegado el momento de cerrar una etapa que ha marcado profundamente mi vida profesional y personal. Lo hago con un gran buen sabor de boca y con la convicción del deber cumplido. Durante todos estos años he trabajado con dedicación, constancia y respeto por la institución que representamos, esforzándome cada día por contribuir a un mayor reconocimiento de nuestro sector y a reforzar su visibilidad, su representatividad y su capacidad de influencia ante la sociedad y las administraciones. Los avances logrados han sido numerosos y, sobre todo, fruto del trabajo colectivo, del diálogo, del consenso y del compromiso compartido.

Mi decisión de dejar la Presidencia de ASPE responde al objetivo de emprender nuevos proyectos personales y profesionales, que me permitan estar más cerca de mi familia y mi tierra Sevilla, iniciando un nuevo tiempo vital que requiere de mi atención y presencia.

Por razones también puramente personales, os pido comprensión para disponer ahora de un tiempo que me permita disponer de cierta distancia y descanso, que creo que es merecido, con la serenidad que exige cerrar una etapa tan intensa como la que hemos compartido, una etapa que ha sido exigente, enriquecedora y, sin duda, determinante en mi vida profesional.

Quiero expresar mi más sincero reconocimiento y cariño a todas las personas que han formado parte del equipo técnico de la asociación a lo largo de estos años, cuyo compromiso, profesionalidad y vocación de servicio han sido esenciales en cada una de las diferentes etapas que hemos atravesado. A todos los socios, por la confianza depositada de manera constante y por el respaldo recibido incluso en los momentos más complejos. A las distintas Juntas Directivas que me han acompañado, por su apoyo leal, su responsabilidad y su sentido institucional. Y, de manera muy especial, a quienes habéis compartido conmigo los últimos seis años en la Presidencia, que han sido para mí un auténtico honor.

Con afecto,

Carlos Rus