El ciclo de webinars Medicina Personalizada y de Precisión, organizado por el Servizo Galego de Saúde (Sergas) en colaboración con New Medical Economics, celebró el pasado 3 de noviembre el Módulo VI, una sesión centrada en los avances en investigación e innovación en oncología de precisión. El encuentro, patrocinado por Amgen, la Alianza Daiichi-Sankyo-AstraZeneca, GSK, Illumina y Pfizer, volvió a consolidarse como un espacio de referencia para especialistas, instituciones y profesionales implicados en la medicina del futuro.

Bajo la moderación de Luis Paz-Ares, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), el módulo abordó dónde se encuentra actualmente la oncología de precisión y hacia dónde se dirige, de la mano de dos ponentes de referencia Ernest Nadal Alforja, director de Investigación e Innovación del Instituto Catalán de Oncología (ICO), y Luis León Mateos, jefe de Sección de Investigación del Servicio de Oncología Médica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).

Un inicio que marca rumbo

Concha Martínez Cano, directora de market access Oncology de Daiichi Sankyo España, abrió la jornada poniendo en valor la relevancia de este ciclo formativo. “Este espacio de diálogo y aprendizaje refleja hacia dónde se dirige la medicina del futuro”, afirmó, destacando la importancia de una oncología más humana, precisa y adaptada a cada paciente. Martínez subrayó además que “la innovación solo tiene sentido si llega a los pacientes”, recordando que la colaboración entre industria, administraciones y comunidad científica es clave para transformar el abordaje del cáncer.

La representante de Daiichi Sankyo puso el foco en las nuevas terapias, como los anticuerpos conjugados, a los que definió como “una oportunidad sin precedentes para transformar la vida de las personas”. Su intervención funcionó como marco general de un encuentro que avanzaría, acto seguido, hacia el análisis profundo del presente y futuro de la medicina de precisión en España.

La precisión como ciencia, no como arte

Antes de dar paso a los ponentes, el moderador, Luis Paz-Ares, ofreció una introducción cargada de reflexión. Recordó una célebre reflexión de Sir William Osler sobre por qué unos pacientes responden a un tratamiento y otros no. “Afortunadamente, con el paso del tiempo hemos descubierto que esto no es arte. En el fondo es ciencia”, señaló.

Paz-Ares destacó el papel de la farmacogenómica en la capacidad de anticipar respuestas terapéuticas y efectos adversos: “El cáncer tiene muchas aberraciones genómicas propias de la enfermedad… y estas anomalías somáticas nos dicen cuáles son sus talones de Aquiles”. Un contexto perfecto para introducir el análisis del estado actual que presentaría Ernest Nadal.

Dónde estamos: una fotografía real de la medicina de precisión en España

La intervención de Ernest Nadal, director de Investigación e Innovación del Instituto Catalán de Oncología (ICO), ofreció una panorámica clara y honesta del avance del diagnóstico molecular en España. Desde el inicio reconoció que elaborar una radiografía precisa no había sido sencillo: “Ha sido difícil encontrar datos para poder reflejar esta situación actual”.

Nadal mostró cómo persisten grandes diferencias entre países y dentro de Europa. Recordó que, en 2020, España se situaba en una posición “ámbar”, lejos de territorios mejor organizados como Francia o Alemania. Aunque los últimos años han traído mejoras, el especialista advirtió que “la equidad en el acceso al diagnóstico molecular dista mucho de ser una realidad”.

Su análisis reveló una contradicción preocupante: España cuenta con tecnología y equipamiento, pero presenta déficits en gobernanza, reembolso, recursos humanos y organización de comités moleculares. “Parece que nos hemos preocupado más de tener máquinas que de solucionar el flujo de trabajo”, lamentó.

También alertó sobre la variabilidad territorial en el acceso a terapias dirigidas —“sin acceso a la terapia, la medicina de precisión pierde potencial”— y la necesidad urgente de sistemas sólidos de registro y análisis de datos. Mostró como ejemplo su propia base en cáncer de pulmón, con más de 1.600 pacientes caracterizados molecularmente, que demuestra una evidencia indiscutible: “Los pacientes con una alteración tratable que reciben una terapia dirigida alcanzan una supervivencia significativamente superior”.

Hacia un futuro marcado por nuevas ómicas, IA y modelos en red

A continuación, intervino Luis León Mateos, jefe de Sección de Investigación del Servicio de Oncología Médica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), quien situó la mirada en el futuro cercano. Agradeció al Sergas su apuesta por la formación y recordó que informes recientes señalan carencias en financiación, especialización y estructura organizativa en diferentes zonas del país.

León destacó que “la evolución ha sido asombrosa” y que las próximas décadas estarán marcadas por la incorporación masiva de proteómica, epigenómica, metabolómica y lipidómica. Explicó que integrar varias ómicas permitirá clasificar tumores con mucha mayor precisión y predecir de forma más ajustada la respuesta a determinados tratamientos.

Resaltó el valor de los grandes repositorios internacionales de datos, que “permitirán que no dupliquemos esfuerzos y avancemos más rápido”, así como la utilidad de la inteligencia artificial aplicada al reposicionamiento de fármacos: “Puede ayudarnos a encontrar nuevas indicaciones para medicamentos ya conocidos”.

La biopsia líquida ocupó también un lugar destacado en su intervención. León compartió casos clínicos en los que esta herramienta resulta clave para monitorizar el tumor, anticipar resistencias y ajustar el tratamiento. “Es una herramienta que se suma a las ya disponibles y que tendremos que incorporar cada vez más”, afirmó.

Por último, señaló que la llegada de organoides y modelos derivados de pacientes transformará radicalmente la manera de diseñar ensayos clínicos. Destacó también el modelo gallego de trabajo en red, que avanza hacia un Cancer Center autonómico basado en coordinación y no en infraestructura centralizada, con un Comité Molecular Autonómico ya operativo.

Un debate que multiplica las preguntas esenciales

El turno de debate posterior fue uno de los momentos más reveladores de toda la jornada. Lejos de limitarse a preguntas protocolarias, se abrió un intercambio franco, cargado de autocrítica y de reflexiones de gran calado sobre los retos reales para consolidar la medicina de precisión en España.

La conversación giró alrededor de temas cruciales: la calidad de las pruebas diagnósticas, la falta de controles homogéneos, la desigualdad territorial, la necesidad de auditorías externas y la urgencia de sistemas que garanticen que los resultados son comparables entre centros. Paz-Ares formuló una preocupación que resonó en toda la sala: “Todos creemos que nuestros resultados son perfectos, pero no tenemos información transparente sobre la calidad real”.

A partir de ahí, el debate se adentró en cuestiones estructurales. ¿Es viable ampliar indicaciones o incorporar nuevas tecnologías sin sistemas sólidos de verificación? Nadal fue categórico: “Si no pasamos controles de calidad, es arriesgado seguir ampliando indicaciones”, evidenciando la necesidad de reforzar la base técnica y organizativa antes de seguir expandiendo capacidades.

También se discutió la capacidad real del sistema para gestionar el volumen creciente de datos derivados de la secuenciación masiva. Si bien las ómicas y la inteligencia artificial prometen transformar la oncología, todos coincidieron en que estos avances requieren estructuras robustas, formación continua y flujos de trabajo bien definidos.

León cerró este intercambio con una frase que sintetiza la magnitud del desafío: “Vamos a tener que romper nuestra visión clásica de diagnóstico y tratamiento: lo que viene es un tsunami tecnológico”. La reflexión dejó claro que la innovación no solo cambiará las herramientas, sino la mentalidad y el modelo completo de atención.

Conclusiones: convertir la innovación en un derecho accesible

La jornada dejó un mensaje inequívoco: la oncología de precisión ya no es una promesa del futuro, sino una realidad que transforma la atención al cáncer. Los avances tecnológicos, clínicos y organizativos son evidentes, pero el camino aún presenta desigualdades y retos significativos.

Galicia emerge como un territorio especialmente comprometido, con una estrategia autonómica bien definida y un modelo de trabajo en red que se perfila como referencia nacional. Aun así, los participantes insistieron en que la expansión de la medicina personalizada requiere reforzar la equidad, estandarizar procesos, garantizar el acceso a terapias dirigidas y asegurar una formación sólida para los profesionales.

La evidencia es contundente: conocer en profundidad la biología de cada tumor permite ofrecer tratamientos más eficaces y mejorar la supervivencia. El desafío que queda por delante es lograr que este conocimiento llegue a todos los pacientes de manera igualitaria y sostenible. La innovación, concluyeron, solo tiene sentido si se convierte en un derecho accesible para toda la ciudadanía.