Vivir más ya no es suficiente si no se vive mejor. Ese es el mensaje central de ‘Bienvejecer’, la campaña impulsada por ASISA para concienciar a la población joven de que la calidad de vida en edades avanzadas depende, en gran medida, de los hábitos que se construyen desde ahora. Dentro de este enfoque, la salud cognitiva ocupa un lugar prioritario, y el sueño aparece como uno de sus grandes aliados.
Para entender mejor cómo se produce el deterioro cognitivo y qué papel juegan el estrés y el descanso, hemos hablado con la Dra. María Payá, neuróloga en HLA Clínica El Rosario, quien subraya que este problema no es exclusivo del envejecimiento. “No necesariamente. Aunque la edad es el principal factor de riesgo, no es la única causa de deterioro cognitivo. Existe un tipo de deterioro conocido como deterioro cognitivo vascular, causado por lesiones en los vasos sanguíneos cerebrales. Estas lesiones pueden ser consecuencia de la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo o la enfermedad cardiovascular”, explica.
Hombres y mujeres: la prevención es la misma
Frente a la idea de que el riesgo puede variar según el sexo, la especialista es clara: “No hay diferencias en la prevención entre hombres y mujeres”. Ambos deben prestar la misma atención a su estilo de vida, al control de los factores de riesgo y a la calidad de su descanso.
Estrés, ansiedad y cerebro: una relación directa
El ritmo acelerado del día a día, la presión laboral y la falta de desconexión tienen un impacto directo sobre la salud cerebral a largo plazo. “El sueño y la gestión del estrés no deben descuidarse. Durante el sueño profundo, el cerebro elimina productos de desecho como la proteína beta-amiloide, y un descanso insuficiente o la exposición prolongada al estrés pueden acelerar los procesos neurodegenerativos”, advierte la neuróloga. En este sentido, insiste en que la protección del cerebro no depende de una sola medida, sino de un equilibrio constante: “Una rutina diaria que combine ejercicio, alimentación saludable, control vascular, descanso adecuado y estimulación mental constituye la mejor inversión para mantener la salud cerebral durante toda la vida”.
Dormir mal hoy aumenta el riesgo mañana
La relación entre sueño y enfermedades neurodegenerativas está cada vez mejor documentada. “La calidad del sueño influye notablemente en la salud cerebral. Durante el descanso, el cerebro reduce su actividad y realiza procesos de recuperación metabólica y eliminación de sustancias de desecho”, señala la Dra. Payá. Dormir poco o mal, añade, se asocia con mayor estrés oxidativo, inflamación y alteraciones vasculares y metabólicas, todos ellos factores que aumentan el riesgo de deterioro cognitivo. De hecho, diversos estudios poblacionales han demostrado que el insomnio crónico o dormir menos de seis horas por noche se relaciona con un mayor riesgo de demencia a largo plazo.
Qué revisar entre los 30 y los 40 para proteger el cerebro
Aunque a estas edades no es necesario realizar pruebas neurológicas específicas si no existen síntomas, sí resulta fundamental vigilar los factores que más influyen en la salud cerebral futura. “A los 30 o 40 años no es necesario realizar pruebas específicas del cerebro si no existen síntomas neurológicos, pero sí es muy importante vigilar los factores que más influyen en su salud a largo plazo, que son los mismos que determinan la salud cardiovascular”, explica la especialista.
Entre las revisiones recomendadas se encuentran el control de la tensión arterial, el perfil lipídico y la glucemia, el peso corporal y el perímetro abdominal, así como la evaluación del estilo de vida en aspectos como la actividad física, la alimentación, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Además, la neuróloga insiste en no olvidar factores menos visibles, pero igualmente determinantes: “Es recomendable evaluar la calidad del sueño, la salud mental y el nivel de estrés crónico, que también impactan directamente en la función cerebral”.
El deterioro cognitivo no es un destino inevitable, sino un proceso sobre el que es posible intervenir desde edades tempranas. Dormir bien, controlar el estrés, cuidar la salud vascular y mantener una vida activa no solo previenen enfermedades, sino que construyen las bases de una vejez más autónoma y con mayor bienestar. En ese camino, el mensaje de ‘Bienvejecer’ es claro: el futuro se empieza a cuidar hoy.





