El agradecimiento y la responsabilidad social son dos conceptos que se apoyan entre sí y tienen un efecto positivo en las instituciones sanitarias. Integrar el agradecimiento en las prácticas de responsabilidad social no solamente mejora la reputación y la imagen de la institución, sino que además aporta valor a todos los participantes, pacientes, profesionales y stakeholders.

Actuar de forma ética y responsable es lo que representa la responsabilidad social. Esto no solo significa acatar las normas y leyes; también supone implementar acciones y prácticas que sean beneficiosas para el medio ambiente, la comunidad y la gestión de la institución. Las organizaciones que ejercen la responsabilidad social con una perspectiva de gratitud consiguen tener un efecto beneficioso en sus profesionales.

La gratitud es una de las virtudes más potentes que podemos cultivar en las organizaciones. La palabra gratitud tiene el potencial de cambiar las relaciones y generar un clima de confianza. Cuando mostramos gratitud conseguimos que la otra persona se sienta apreciada y hacemos más fuertes nuestras propias conexiones emocionales. Esto es particularmente importante en tiempos complicados, cuando la solidaridad y el apoyo mutuo son necesarios para gestionar la carga de trabajo.

Ser agradecido es reconocer y valorar lo que hacemos y a la vez apreciar el aporte de los demás. Frecuentemente, las instituciones sanitarias pasan por alto la importancia de los quehaceres y acciones llevados a cabo por los profesionales, sin considerar cómo estos afectan el bienestar de los pacientes y familiares, al igual que en la calidad del servicio.

En el marco de la responsabilidad social, existen diferentes formas de expresar gratitud:

  • Incorporando el agradecimiento en la cultura organizacional para robustecer los vínculos con las partes interesadas.
    · Mostrando gratitud a los profesionales, lo que beneficia el entorno laboral y las relaciones.

Un «gracias» sincero y sencillo puede hacer que un profesional se sienta valorado y apreciado. Para la satisfacción en el trabajo y el bienestar emocional, es fundamental una comunicación asertiva. La presión y el estrés disminuyen cuando se reconoce y aprecia el trabajo de los demás. Cuando valoramos y reconocemos el esfuerzo de otras personas podemos experimentar una mayor satisfacción y sosiego.

Promover una cultura de gratitud en las instituciones sanitarias es una estrategia efectiva, de bajo coste y alto impacto para mejorar el bienestar emocional, disminuir el burnout (síndrome de desgaste profesional) y aumentar la retención y atracción del talento.

El agradecimiento también puede ser un impulsor de la sostenibilidad, actuando como un puente emocional y cultural que conecta el bienestar personal con el cuidado del medio ambiente y la responsabilidad social. Las organizaciones que valoran a sus profesionales suelen crear un entorno propicio para la adopción de prácticas responsables y sostenibles.

La práctica de la gratitud empieza con una reflexión honesta acerca de los resultados alcanzados. Esto genera un entorno de expresiones de afecto y confianza. Cuando mostramos gratitud, además de apreciar al otro, también fortalecemos nuestros propios vínculos emocionales, y se beneficia el que lo expresa y el que lo recibe.

La salud mental también está muy vinculada con el agradecimiento. Según investigaciones, tener una actitud agradecida puede disminuir el estrés y la depresión, mejorar la calidad del sueño y aumentar el bienestar.

La gratitud es una decisión deliberada de enfocarse en lo positivo, aun en circunstancias complejas.

En un mundo que avanza a gran velocidad, es necesario que nos detengamos y practiquemos la gratitud. Aunque la gratitud puede ser un acto sencillo, tiene un impacto importante. Fomentar esta virtud en nuestra vida cotidiana nos da la posibilidad de generar un ambiente más positivo para nosotros y para quienes nos rodean, lo que es esencial para nuestro bienestar emocional y para establecer conexiones sanas.

Ser agradecido es una elección relevante porque cambia nuestra forma de ver las cosas, nuestras relaciones y nuestra forma de vivir. De este modo, ayudamos a crear un mundo más compasivo y amable, en el que la conexión humana y el aprecio son esenciales. Es fundamental fomentar esta práctica para asegurar un ambiente productivo y saludable que dé prioridad al bienestar de los pacientes y de los profesionales.

Recordemos el refrán «es de bien nacido ser agradecido», que pertenece a la tradición popular y es atribuido a Miguel de Cervantes Saavedra.

Este refrán aparece en su libro Don Quijote de la Mancha, en el capítulo XXII de la primera parte, expresado por Don Quijote. Esta oración enfatiza la relevancia de la gratitud como una virtud. Don Quijote la dice para recordar a Sancho Panza y a él mismo lo importante que es no olvidar las ventajas obtenidas, aun en medio de sus dificultades y aventuras, como un signo de nobleza y buena descendencia.