El Hospital Universitario de Getafe ha iniciado una nueva etapa en su modelo de formación, docencia e investigación con la puesta en marcha de su Plan Estratégico de Formación, Docencia e Investigación 2025–2030, un documento que supone, por primera vez en la historia del centro, una reflexión colectiva, estructurada y compartida sobre el papel que la investigación debe desempeñar en el hospital y sobre el modelo de crecimiento que quiere consolidar en los próximos cinco años.
El plan, alineado con metodologías de mejora continua como Lean y Hoshin Kanri, nace con una vocación claramente transversal. No se trata de un documento técnico aislado, sino de un marco de trabajo que integra a dirección, servicios clínicos, enfermería, investigadores y estructuras de apoyo con un objetivo común: convertir la investigación en un pilar estable, reconocido y sostenible del hospital.
“Es la primera vez que el hospital se para a reflexionar sobre qué somos y, sobre todo, qué queremos ser en investigación”, subraya el Dr. José Ramón March, coordinador científico del Instituto de Investigación del Hospital Universitario de Getafe. “Sin esa reflexión previa no hay camino posible”.
De la investigación dependiente de personas a un modelo institucional
Uno de los mensajes que atraviesa todo el plan es la necesidad de superar un modelo de investigación excesivamente ligado a impulsos individuales para avanzar hacia una estructura sólida, institucionalizada y menos vulnerable a los vaivenes organizativos. Durante años, la actividad investigadora del hospital ha dependido en gran medida del empuje personal de determinados servicios o profesionales, una realidad común a muchos centros del Sistema Nacional de Salud.
El nuevo plan pretende corregir esa fragilidad mediante una gobernanza clara, la definición de líneas estratégicas y la integración de la investigación dentro del plan global del hospital. “La investigación ha sufrido históricamente una gran dependencia de personas concretas. Estructurarla y hacerla parte del proyecto común del hospital es un salto cualitativo”, señala el Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, jefe del Servicio de Geriatría.
Este enfoque se traduce en un cambio cultural profundo: pasar de una investigación añadida a una investigación reconocida como parte de la misión asistencial, docente y científica del centro.
Gobernanza y simplificación: menos barreras, más apoyo al investigador
El refuerzo de la gobernanza es uno de los cuatro grandes ejes estratégicos del plan. El objetivo no es aumentar el control, sino todo lo contrario: simplificar procesos, reducir cargas burocráticas y facilitar el trabajo diario del investigador, siempre dentro del marco normativo.
“La estructura de investigación no debe controlar, sino ayudar”, insiste Rodríguez Mañas. “El investigador debe dedicar su tiempo a pensar y desarrollar proyectos, no a perder mañanas enteras resolviendo trámites administrativos”.
En esta línea, el plan apuesta por revisar circuitos, comités y procedimientos para acortar plazos, mejorar la coordinación con la fundación y facilitar el acceso a recursos. El horizonte es ambicioso: avanzar hacia procesos de evaluación y aprobación de proyectos más ágiles, con el objetivo de que un proyecto pueda estar autorizado en un plazo cercano a los 30 días.
Excelencia profesional y retención del talento joven
Otro de los pilares del plan es la excelencia profesional, entendida como un ecosistema que integra formación continuada, docencia reglada, mentoría e investigación. El hospital forma cada año a decenas de residentes, un capital humano que el plan identifica como una oportunidad estratégica.
“Hablar de atraer talento no es solo pensar en grandes nombres internacionales. Aquí llegan cada año muchos médicos jóvenes con enorme potencial”, apunta el Dr. José Ramón March. “Si sabemos orientarles y ofrecerles un entorno atractivo, la investigación puede formar parte natural de su desarrollo profesional”.
El plan contempla reforzar la formación investigadora desde etapas tempranas, impulsar programas de mentoría y favorecer modelos que permitan compatibilizar actividad clínica e investigadora, evitando que la investigación quede relegada a las horas personales del profesional.
Ecosistema y alianzas: de los acuerdos personales a las estrategias institucionales
La consolidación de un ecosistema colaborativo es otro de los grandes vectores del plan. El Hospital Universitario de Getafe mantiene desde hace años alianzas relevantes con universidades y centros tecnológicos, pero el nuevo enfoque busca dar un salto: pasar de colaboraciones basadas en iniciativas individuales a alianzas estratégicas institucionales.
Entre los ejemplos más destacados figuran los acuerdos con universidades como la Politécnica de Madrid o la Universidad Carlos III, que han permitido desarrollar proyectos punteros en ámbitos como la ingeniería biomédica o la impresión 3D aplicada a la práctica clínica. A ello se suma la pertenencia al IdiPAZ, una alianza clave para acceder a proyectos competitivos, ensayos clínicos y redes de excelencia.
“La colaboración con ingenieros y perfiles no biomédicos supone un salto cualitativo enorme”, señala el Dr. José Ángel Balanza, jefe del Servicio de Medicina Intensiva. “Si queremos liderar innovación, esta simbiosis es imprescindible”.
Tecnología, datos e Inteligencia Artificial: oportunidad y cautela
El plan también aborda uno de los grandes retos actuales de la investigación sanitaria: el uso de datos clínicos y la incorporación de tecnologías avanzadas, incluida la Inteligencia Artificial. El hospital aspira a mejorar la codificación, el acceso y el análisis de datos, con la vista puesta en el desarrollo futuro de plataformas compartidas o “lagos de datos”.
Sin embargo, los responsables del plan introducen un mensaje de cautela. “Más importante que la cantidad de datos es la calidad del dato y la pregunta de investigación”, advierte el Dr. José Ramón March. “La Inteligencia Artificial es una herramienta poderosa, pero sin una inteligencia natural que la guíe puede llevar a conclusiones irrelevantes o erróneas”.
En este sentido, la formación crítica de los profesionales y el uso responsable de la tecnología forman parte esencial del enfoque estratégico.
La Unidad de Ensayos Clínicos: un punto de inflexión
Uno de los hitos más relevantes del plan es la puesta en marcha de la nueva Unidad de Ensayos Clínicos, concebida como una estructura estable al servicio de todo el hospital. Su objetivo es doble: facilitar la investigación propia y aumentar la capacidad del centro para atraer ensayos promovidos por la industria y proyectos competitivos.
“Sin estructura no hay investigación”, resume Lorente Balanza. “La unidad permitirá profesionalizar la logística, la gestión de datos y el seguimiento de estudios complejos, descargando al clínico de tareas que hoy hacen inviable muchos proyectos”.
La unidad nace apoyándose en la experiencia acumulada en servicios como Geriatría, Cardiología o Intensivos, y con la ambición de crecer progresivamente hasta convertirse en un referente. Áreas como Oncología, Reumatología, Geriatría, Cardiología o Medicina Intensiva se perfilan como campos con alto potencial investigador.
Desde la perspectiva del paciente, el acceso a ensayos clínicos dentro del propio hospital supone un beneficio directo. “La investigación es una vía contrastada para mejorar la calidad asistencial”, recuerda March. “Los hospitales que investigan atraen talento, excelencia y mejores resultados clínicos”.
Mirando a 2030: consolidación y resultados medibles
El horizonte del plan es 2030, con objetivos claros y medibles: aumentar el número de proyectos competitivos, multiplicar la participación en ensayos clínicos, incrementar las publicaciones de impacto y reforzar la formación doctoral. Pero, sobre todo, consolidar una cultura investigadora compartida.
“Si conseguimos el 70% de lo que nos hemos propuesto, será un éxito”, afirma March. “Por primera vez tenemos una dirección alineada, diálogo entre servicios y una hoja de ruta común”.
El Plan Estratégico de Formación, Docencia e Investigación 2025–2030 no promete resultados inmediatos, pero sí sienta las bases para un cambio estructural. Un cambio que aspira a situar al Hospital Universitario de Getafe como un centro donde la investigación no sea una excepción, sino una parte esencial de su identidad.





