Ser sanitario nunca ha sido una profesión sencilla (ni una carrera fácil). A la actividad y vocación asistencial se le han ido sumando nuevas responsabilidades que hoy forman parte del día a día: formación continua, docencia, investigación, gestión clínica, divulgación en salud o incluso la construcción de una marca personal digital. Más tareas, más responsabilidades, pero no más tiempo para asumirlas.

Cuando el tiempo no alcanza: estrés y sistema en tensión

El estrés crónico y el burnout se han consolidado como uno de los grandes problemas sanitarios. Estudios recientes muestran que más del 40% de los médicos presenta síntomas de agotamiento profesional, asociados principalmente a la sobrecarga asistencial, la presión administrativa y la falta de control sobre su propio tiempo1. Más allá del bienestar del profesional, el burnout también conlleva un mayor riesgo de errores clínicos, peor calidad asistencial y menor satisfacción del paciente2. Es decir, cuando el tiempo no se gestiona bien, todo el sistema sanitario entra en tensión.

Cuando tampoco hay tiempo para quitarse la bata

El profesional sanitario actual es, en muchos sentidos, un profesional multitarea. Atiende pacientes, se actualiza científicamente, participa en proyectos de investigación, forma a otros profesionales y, cada vez con más frecuencia, comunica y divulga información sanitaria a la sociedad. Un reto añadido contra el reloj que va mucho más allá de poder quitarse la bata y el fonendo.

Comunicar bien en salud se ha convertido en una responsabilidad social. Pacientes y ciudadanos buscan información fiable y siguen cada vez más a profesionales sanitarios referentes en redes sociales. Sin embargo, hacerlo con rigor exige tiempo y habilidades de comunicación que no siempre se enseñan en la facultad.

Como dijo Aristóteles: “La persuasión se logra por el carácter del orador, por la disposición del oyente y por el contenido del discurso”. En salud, esta idea está más vigente que nunca. No basta con ser un buen profesional ni con tener un público interesado; el contenido del mensaje, y también la forma en la que se transmite, tiene un impacto directo en que ese mensaje se entienda, se recuerde y genere confianza.

Algo similar ocurre con la investigación. Generar conocimiento no termina con la publicación de un artículo científico. Cada vez es más importante explicar los resultados, trasladar su impacto y hacerlos comprensibles para distintos públicos.

Tecnología y apoyo experto: aliados necesarios

Ante esta realidad, la solución no pasa por pedir al sanitario que “haga más”, sino por ayudarle a hacerlo mejor. Tecnologías como la IA pueden actuar como un primer filtro: seleccionando información relevante, organizando contenidos o apoyando tareas repetitivas que consumen tiempo y energía. Cuando la tecnología se integra con criterio, puede convertirse en una aliada real frente al estrés y la sobresaturación del trabajo sanitario3. Pero por sí sola, no es suficiente. Comunicar y divulgar en salud requiere también criterio, mirada crítica y conocimiento del contexto. Aquí es donde la colaboración con especialistas en comunicación sanitaria y soporte científico se convierte en un aliado clave para mantener el rigor, mejorar la calidad del mensaje y optimizar el tiempo del profesional. Delegar no significa perder control, sino ganar foco, coherencia y, sobre todo, tiempo.

‘Disponer de más tiempo significa poder cuidar mejor, pero también poder cuidarse’

Recuperar el valor (y la calidad) del tiempo

Este artículo abre una serie que pretende reflexionar sobre una realidad evidente: el profesional sanitario asume hoy más roles que nunca- clínica, docencia, investigación, divulgación- pero sin disponer de más tiempo para ejercerlos con la calidad que le exigimos. Reconocer esta situación es el primer paso para buscar soluciones sostenibles y mejorar sus competencias.

Cuidar bien implica también saber gestionar y proteger el tiempo de quienes cuidan. No solo por una cuestión de eficiencia o productividad, sino por su propia salud. Disponer de más tiempo significa poder cuidar mejor, pero también poder cuidarse. Significa recuperar espacios para la familia, los amigos, el ocio o el descanso, elementos esenciales para sostener vocaciones largas y exigentes.

Al final, el reto no es ganar tiempo, sino devolverle su valor. En la sanidad y en la vida.

Bibliografía

  1. Agency for Healthcare Research and Quality. (2023). Physician burnout. https://www.ahrq.gov/prevention/clinician/ahrq-works/burnout/index.html
  2. Shanafelt, T. D., Noseworthy, J. H., et al. (2021). Surgeon burnout and its impact on patient safety and professionalism: A systematic review and meta-analysis. The American Journal of Surgery, 224(1), 228–238. https://doi.org/10.1016/j.amjsurg.2021.12.027
  3. Alobayli, F., O’Connor, S., Holloway, A., & Cresswell, K. (2023). Electronic health record stress and burnout among clinicians in hospital settings: A systematic review. Digital Health, 9, 20552076231220241. https://doi.org/10.1177/20552076231220241

Carolina Egea Merlos, CEO de Synuptic – Sinergias en Salud
carolina.egea@synuptic.es