Ochenta millones de personas alrededor del mundo padecen glaucoma. En España la cifra asciende hasta un millón. Durante el mes de marzo se celebra la Semana Mundial del Glaucoma, una iniciativa para concienciar a la sociedad sobre la importancia del diagnóstico precoz y de las revisiones oftalmológicas habituales: nuestras dos grandes armas para luchar contra una patología tan generalizada como asintomática.
El glaucoma es una enfermedad neurodegenerativa que daña el nervio óptico limitando gradualmente la visión, pudiendo acabar en ceguera. Su aparición dificulta la transmisión de información del ojo al cerebro, lo que impide tener una visión lateral o periférica completa. En estadios más avanzados provoca visión de túnel o pérdida total de la vista de manera irreparable.
Su principal factor de riesgo es la presión intraocular elevada. También influyen la miopía, los antecedentes familiares -causa que multiplica por diez las probabilidades de padecerlo-, enfermedades sistémicas relacionadas y, sobre todo, la edad. De todos ellos, el único factor modificable y sobre el que podemos actuar es la presión intraocular. En algunos casos el glaucoma da la cara provocando dolor ocular, de cabeza o visión borrosa, sin embargo, tiende a ser silencioso, de ahí la importancia de someterse a revisiones periódicas que el oftalmólogo ajustará en función de cada caso.
Existen distintos tipos de glaucoma. El glaucoma de ángulo cerrado, de aparición brusca. Es mucho menos común, aunque grave y bastante agresivo, y así se manifiesta: dolor muy fuerte, náuseas, vómitos, molestias agudas en el ojo, visión de arcoiris, visión borrosa o pérdida total de la misma.
El glaucoma de ángulo abierto o glaucoma crónico simple es el más extendido, según la Asociación Mundial del Glaucoma representa del 70% al 90% de los casos. El glaucoma de ángulo abierto dificulta el drenaje del humor acuoso de la cámara anterior del ojo. Su evolución es lenta, esta condición ‘regala tiempo’ al oftalmólogo para actuar sobre la presión intraocular (PIO). Una vez detectado, la primera elección tradicionalmente ha sido el tratamiento farmacológico con medicación tópica. Gotas oculares que favorecen o disminuyen el drenaje en función de las necesidades de cada caso.
No obstante, durante los últimos años, se ha producido un cambio de paradigma en el tratamiento del glaucoma.
La nueva evidencia científica avala la utilización de la trabeculoplastia láser selectiva como primera línea de tratamiento, ampliando así nuestro arsenal terapéutico contra el glaucoma, pudiendo retrasar la cirugía en algunos casos seleccionados.
Por otro lado, disponemos de técnicas quirúrgicas cada vez menos invasivas, como la implantación de dispositivos trabeculares que se colocan en el canal de Schlemm, atravesando la malla trabecular. La cirugía reestablece la salida del líquido del ojo, reduciendo la presión intraocular y, por tanto, disminuyendo la progresión de la enfermedad.
Es un procedimiento seguro, poco invasivo, que no compromete futuras intervenciones, y además puede combinarse con la cirugía de catarata.
Un paso más
Los resultados clínicos obtenidos a largo plazo sobre esta cirugía -bien aislada o bien unida a la de cataratas- demuestran ventajas significativas, porque los pacientes se benefician de un escalón intermedio entre el tratamiento de gotas –relativamente esclavo y a veces insuficiente-, láser y operaciones más invasivas.
Sin embargo, cada patología es diferente y existen otras intervenciones ‘a medida’, capaces de preservar la calidad de la visión.
Clínica Rementería ofrece desde hace treinta años las soluciones más avanzadas para la salud visual de manera personalizada e integral. El centro, pionero en todas las especialidades y subespecialidades oftalmológicas, dispone de una contundente Unidad de Glaucoma, altamente cualificada y súper-especializada para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de pacientes con esta dolencia.
La Dra. Beatriz Puerto Hernández, jefa de Sección de Glaucoma de Clínica Rementería, y su equipo, la Dra. Carmen Sánchez, la Dra. Aurora Pérez Crespo, la Dra. Cristina López Caballero y el Dr. Jorge Casco son especialistas tanto en glaucoma como en cirugía de cataratas.
Todos trabajan para la prevención y el tratamiento del glaucoma, sirviéndose de sus conocimientos médicos, de su experiencia y de la mejor tecnología de vanguardia del mercado, adaptándola a las necesidades de cada paciente.
La técnica quirúrgica elegida siempre se decide en función de diversos condicionantes como el tipo de glaucoma, el grado de progresión, la edad de la persona y la existencia o no, de cirugías previas. El objetivo principal es preservar la función visual del paciente a lo largo de su vida. Para ello, es importante mantenerse alerta, visitar al oftalmólogo de manera habitual, y en caso de padecer glaucoma, ponerse en las mejores manos.





