La desinformación en salud se extiende siete veces más rápido que la información contrastada. En el momento más vulnerable (tras un diagnóstico complejo) muchos pacientes, si no tienen una orientación adecuada de un profesional sanitario, acuden a Internet y se encuentran un escenario donde conviven contenidos fiables con rumores alarmistas y recomendaciones sin evidencia. Desde el Instituto #SaludsinBulos llevamos 7 años alertando de que combatir este ruido requiere algo más que desmentidos puntuales: necesitamos herramientas que permitan a los profesionales recuperar la conversación con el paciente y, al mismo tiempo, ofrecerle información veraz. Y ahí es donde la innovación basada en Inteligencia Artificial (IA), a pesar de sus riesgos (deepfakes, alucinaciones, etc.) puede convertirse en una auténtica vacuna contra la desinformación. Una innovación que debe surgir de quienes mejor conocen qué se necesita en la asistencia sanitaria: profesionales sanitarios, gestores y pacientes, con la ayuda de startups.
Este planteamiento es el que vertebra la X edición del Hackathon Salud, que celebrará su final el 11 de diciembre en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. El evento, organizado por ITEMAS, la plataforma que impulsa la innovación surgida en el Sistema Nacional de Salud; el propio Instituto #SaludsinBulos; y la agencia COM Salud, con la colaboración de SEDISA y otras organizaciones, busca aprovechar el potencial de la IA y los chatbots para mejorar la comunicación clínica. No se trata solo de desarrollar tecnología, sino de hacerlo desde la realidad asistencial: entendiendo qué necesitan realmente los pacientes y los profesionales para comunicarse mejor y mejorar la asistencia sanitaria. Para ello, el Hackathon ofrece cinco retos, premios en metálico y un programa de mentorización y validación clínica.
Para identificar esas necesidades y orientar el desarrollo de soluciones útiles en la comunicación clínica con la ayuda de la IA, desde #SaludsinBulos hemos impulsado dos consensos, uno en cáncer de mama y otro en neurología, en los que han participado más de 30 expertos de sociedades científicas, colegios profesionales y asociaciones de pacientes. La intención era sencilla: antes de pedir a los equipos que creen soluciones basadas en IA, queríamos conocer qué problemas de comunicación viven hoy los pacientes, qué barreras encuentran los profesionales para explicar información compleja en poco tiempo y cómo podría la IA ayudar a superar estas limitaciones sin perder la humanidad.
‘La comunicación no es un complemento, sino un factor que influye directamente en la salud mental y en las decisiones terapéuticas’
En neurología, las conclusiones del encuentro Hackeando la NeurologIA, celebrado en el Hospital Clínico San Carlos, fueron claras: la IA solo aporta valor si permite personalizar la información y verificar su comprensión, si ayuda a conectar niveles asistenciales mediante datos interoperables y si actúa con transparencia, dejando rastro verificable de lo explicado. Los propios profesionales presentaron ejemplos ya en marcha, como escribas digitales que redactan la historia clínica a partir de la conversación, apps que monitorizan el deterioro cognitivo mediante el móvil o asistentes de voz que detectan empeoramientos antes de que el paciente llegue a urgencias.
Estas conclusiones sirven de base para el Reto BMS de comunicación eficiente en neurología dentro del Hackathon, orientado a soluciones que mejoren la información disponible sobre la evolución del paciente y su vínculo con equipos multidisciplinares.
En cáncer de mama, el consenso surgió tras la jornada Hackeando el Cáncer de Mama. Allí se recordó algo fundamental: la comunicación no es un complemento, sino un factor que influye directamente en la salud mental y en las decisiones terapéuticas. Estudios revisados en la sesión mostraron que la percepción de una buena comunicación se asocia a mejores resultados de salud y que parte de las desigualdades en mortalidad pueden explicarse por fallos a la hora de explicar riesgos y opciones de tratamiento. La IA, bien diseñada, puede mejorar esta situación mediante chatbots educativos supervisados por profesionales o escribas digitales que permiten recuperar la conversación cara a cara sin sacrificar el registro clínico, uno de los objetivos de la iniciativa Mírame a los Ojos, impulsada por #SaludsinBulos para que la tecnología ayude a mirar al paciente, no a la pantalla.
Estas bases alimentan el Reto MSD IA en la comunicación con los pacientes en cáncer de mama, centrado en mejorar la información sobre efectos adversos y facilitar el seguimiento a lo largo del proceso oncológico.
Los otros retos del Hackathon, orientados a fisioterapia (por el reto del Colegio de Fisioterapeutas de Madrid) y farmacia comunitaria (por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos), siguen la misma lógica: aprovechar la IA para que el paciente reciba información coherente en todos los puntos del sistema, desde el hospital hasta la oficina de farmacia, evitando contradicciones que alimentan la desinformación.
La conexión entre todos estos elementos es clara: se trata de colocar la comunicación en el centro y utilizar la IA no para generar más mensajes, sino para ordenarlos, contrastarlos y hacerlos útiles. La mejor herramienta contra los bulos no es el silencio ni la censura, sino una conversación clínica clara, humana y reforzada por tecnología diseñada desde las necesidades reales del paciente. Con ese objetivo trabajaremos en esta nueva edición del Hackathon Salud, porque la comunicación sigue siendo uno de los tratamientos más efectivos de nuestra sanidad, y ahora contamos con nuevas herramientas para potenciarla.




