La salud mental de los médicos ha vuelto a situarse en el centro del debate institucional tras la presentación del informe bienal 2023-2024 del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), un documento que puede descargarse íntegramente en el siguiente enlace: documento.
El acto de presentación tuvo lugar durante el mes de febrero en Alicante, coincidiendo con el XI Congreso PAIME y el II Encuentro Internacional del programa, y sirvió para exponer los datos consolidados del último bienio, así como las tendencias proyectadas para 2025, en un contexto marcado por la sobrecarga asistencial, la presión estructural del sistema sanitario y el aumento del malestar psíquico entre los profesionales.
La presentación institucional contó con la participación de responsables de la Organización Médica Colegial (OMC), de la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) —entidad gestora del programa— y de la coordinadora nacional del PAIME, la Dra. Mª Isabel Moya, quienes defendieron la eficacia de este recurso sanitario único en España.
Un programa consolidado ante una demanda creciente
Los datos correspondientes al bienio 2023-2024 reflejan un incremento significativo de la demanda. El PAIME registró un 13% más de atenciones respecto al periodo anterior, alcanzando los 1.933 nuevos médicos atendidos. Se trata de una cifra que confirma una tendencia al alza sostenida y que, lejos de interpretarse como un fracaso del sistema, fue presentada como una muestra de mayor concienciación y menor estigmatización dentro de la profesión.
Desde su creación, el programa ha superado el hito histórico de los 10.000 médicos atendidos en toda España. Este dato, destacado durante la jornada, no solo evidencia la dimensión estructural del problema, sino también la consolidación del PAIME como un recurso confidencial, especializado y profesionalizado que forma parte ya del ecosistema de protección de la profesión médica.
Uno de los aspectos que más preocupación generó entre los asistentes fue el cambio en el perfil del médico que recurre al programa. Se constata un aumento progresivo de médicos jóvenes menores de 30 años que solicitan ayuda, así como una mayor presencia de residentes. Esta tendencia apunta a la especial vulnerabilidad de las primeras etapas del ejercicio profesional, donde confluyen exigencia académica, presión asistencial y precariedad organizativa.
Perfil clínico y complejidad de los casos
El informe confirma que la mayoría de los motivos de consulta continúan siendo los trastornos psíquicos —principalmente trastornos mentales y de conducta— por delante de las adicciones. Sin embargo, también se detecta un incremento en la complejidad de los casos relacionados con consumo de sustancias, especialmente benzodiacepinas, cannabis y cocaína.
La memoria de 2025 del PAIME aporta una fotografía complementaria y detallada. Durante ese año se atendió a 436 médicos: 174 se incorporaron por primera vez al programa y 262 continuaron en seguimiento. A cierre del ejercicio, 232 habían recibido el alta terapéutica (53%), mientras que 204 permanecían en seguimiento activo, lo que refleja la naturaleza longitudinal del acompañamiento.
El perfil del médico atendido muestra una clara feminización: el 74% fueron mujeres frente al 26% de varones, con una edad media de 45,5 años. Un 31 % eran médicos residentes, confirmando la fragilidad de esta etapa formativa. El resto correspondía a médicos adjuntos de más de treinta especialidades, destacando Atención Primaria, Medicina General, Anestesia, Psiquiatría y Urgencias, ámbitos caracterizados por alta presión asistencial.
En cuanto a los diagnósticos, los trastornos ansioso-depresivos concentraron cerca del 80% de las demandas, seguidos por los trastornos adictivos (12%). A lo largo de 2025 se realizaron aproximadamente 2.000 consultas psiquiátricas individuales, se mantuvo la terapia grupal para médicos con trastornos adictivos y se registraron cinco ingresos hospitalarios, cifra inferior a la de años anteriores.
Objetivos del PAIME: cuidar al profesional para proteger al paciente
Durante la jornada se insistió en que el objetivo esencial del PAIME es doble. Por un lado, garantizar la salud mental del facultativo mediante atención especializada, confidencial y adaptada a las particularidades del ejercicio médico. Por otro, asegurar la buena praxis y la seguridad del paciente.
El lema “cuidar a los que cuidan” resume la filosofía del programa. No se trata únicamente de una intervención asistencial, sino de una herramienta de protección profesional y social. El deterioro psíquico del médico no es un problema individual aislado, sino un factor que puede impactar directamente en la calidad asistencial.
En este sentido, los responsables del programa recordaron que la confidencialidad es uno de los pilares esenciales del PAIME, condición indispensable para que los profesionales den el paso de solicitar ayuda. Asimismo, se subrayó la importancia del acompañamiento prolongado, la reintegración progresiva al ejercicio y el seguimiento terapéutico.
Factores estructurales: sobrecarga y condiciones laborales
Las conclusiones compartidas durante la jornada fueron claras: el malestar psíquico del médico mantiene una estrecha relación con factores estructurales como la sobrecarga laboral, los problemas organizativos y las condiciones del ejercicio profesional.
Atención Primaria, Urgencias y el entorno hospitalario concentran buena parte de la presión asistencial. Las agendas saturadas, la falta de recursos humanos y la responsabilidad clínica sostenida generan un escenario de riesgo para la salud mental del profesional.
Los expertos coincidieron en que el PAIME no puede ser la única respuesta. Es un recurso imprescindible, pero debe complementarse con reformas organizativas, mejoras en las condiciones laborales y estrategias preventivas en el ámbito formativo.
Conclusiones
Entre las principales conclusiones expuestas destacan:
La salud mental del médico es un asunto de salud pública. No se trata solo de bienestar individual, sino de calidad asistencial y seguridad del paciente.
La demanda seguirá creciendo. Las tendencias proyectadas para 2025 confirman que el aumento de casos no es coyuntural, sino estructural.
La población joven es especialmente vulnerable. El incremento de residentes y médicos menores de 30 años atendidos exige reforzar medidas preventivas durante la formación.
La feminización del programa obliga a incorporar perspectiva de género. Las condiciones de conciliación y las cargas añadidas deben formar parte del análisis.
La sostenibilidad es clave. La incorporación del copago responde a la necesidad de garantizar la continuidad del recurso sin comprometer su calidad.
La confidencialidad y la especialización son irrenunciables. Constituyen el núcleo de la confianza en el programa.
El acto concluyó con un mensaje de compromiso institucional: proteger la salud mental de los médicos no es solo una obligación ética, sino una inversión en la calidad del sistema sanitario. El PAIME se consolida, así como un pilar estratégico de la profesión médica española, en un momento en el que la presión estructural del sistema exige respuestas coordinadas, valientes y sostenibles.





