Negar la existencia de la brecha digital en salud sería ignorar uno de los grandes desafíos éticos y sociales del siglo XXI. Esta brecha, entendida como la desigualdad en el acceso, uso e impacto de las tecnologías digitales en el ámbito sanitario, afecta tanto a pacientes como a profesionales, aunque de formas distintas. No es lo mismo hablar de brecha digital en España o Europa que en países del llamado tercer mundo, ni tampoco es igual según la edad, el nivel cultural, económico o social de las personas. Por ello, este análisis se centra en Europa y España, sin perder de vista contextos internacionales y situaciones más desfavorecidas.

¿Qué es la brecha digital en salud? La brecha digital en salud se refiere a las diferencias significativas entre quienes tienen acceso y habilidades para usar tecnologías digitales y quienes no. Estas desigualdades se manifiestan en el acceso a Internet, dispositivos adecuados, habilidades tecnológicas, contenidos relevantes y servicios digitales de salud. Es fundamental discernir hasta dónde llega el mito y dónde empieza la realidad, cómo evoluciona esta brecha y qué factores la justifican o la mantienen, así como cuándo es posible superarla.

Factores que perpetúan la brecha digital

En primer lugar, hagamos un repaso por los factores que de una forma más importante inciden en que se mantenga y no hacen posible o dificultan que se supere, así como apuntar alguna forma de solución.

El acceso a Internet y dispositivos. En zonas rurales, comunidades vulnerables o países en desarrollo, muchas personas carecen de conexión estable y dispositivos necesarios para acceder a servicios digitales de salud. La solución pasa por políticas públicas de inversión en infraestructuras y programas de acceso a dispositivos asequibles, aunque la pobreza extrema y la falta de voluntad política pueden hacer que esta situación sea insalvable.

Las habilidades tecnológicas. Muchas personas mayores, con bajo nivel educativo o en situación de exclusión no saben usar ordenadores, aplicaciones o navegar por Internet, lo que les impide beneficiarse de la salud digital. Programas de alfabetización digital y formación continua pueden salvar esta brecha, siempre que existan recursos y voluntad para ello.

Contenidos relevantes cultural y lingüísticamente. La ausencia de servicios digitales adaptados a diferentes idiomas y culturas excluye a minorías lingüísticas, migrantes o comunidades indígenas. La solución requiere desarrollar contenidos multilingües y adaptados, con la colaboración de las propias comunidades y el uso de Inteligencia Artificial para traducción y adaptación cultural.

La accesibilidad a servicios digitales. Aunque existan servicios de telemedicina y plataformas educativas, pueden no estar disponibles para todos por barreras técnicas, económicas, legales o de usabilidad. Mejorar la accesibilidad implica diseñar plataformas compatibles con tecnologías de asistencia, eliminar barreras económicas y garantizar la interoperabilidad.

Los algoritmos de Inteligencia Artificial. Existe el riesgo de que los algoritmos no estén diseñados para poblaciones marginadas, reproduciendo sesgos si se entrenan solo con datos de poblaciones mayoritarias. La equidad requiere algoritmos inclusivos, datos representativos y validación en diferentes grupos.

Evolución y tendencias de la brecha digital

La digitalización avanza y cada vez más personas acceden a servicios digitales de salud, especialmente tras la pandemia de COVID-19, que aceleró la adopción de la telemedicina. Sin embargo, la brecha persiste y puede aumentar si no se abordan los determinantes digitales de la salud: infraestructura, alfabetización digital y acceso equitativo.

Los más afectados son los pacientes, especialmente personas mayores, comunidades rurales, poblaciones indígenas, mujeres en situación de pobreza y personas con bajo nivel educativo. Para los profesionales sanitarios, la brecha se manifiesta en la dificultad para acceder a información médica actualizada y la sobrecarga de información, aunque las herramientas digitales disponibles están ayudando a reducirla.

Soluciones y recomendaciones

Para evitar o solucionar la brecha digital, es fundamental:

Invertir en infraestructura y mejorar la conectividad.

Promover la formación y alfabetización digital.

Diseñar plataformas y contenidos inclusivos.

Mantener modelos híbridos que combinen servicios presenciales y digitales.

Fomentar la cooperación internacional y apoyar la innovación local.

Las tendencias actuales muestran un aumento de la digitalización, un mayor empoderamiento del paciente y la necesidad de que la inclusión sea el motor de la transformación digital.

El papel transformador de la voz en la salud digital

La Inteligencia Artificial puede ser una herramienta poderosa para reducir la brecha digital en salud, facilitando el acceso a servicios sanitarios incluso para personas con baja alfabetización digital, gracias a asistentes de voz, chatbots y sistemas que entienden el lenguaje natural.

Sin embargo, también puede ampliarla si no se garantiza el acceso universal a dispositivos, conectividad y formación, y si los algoritmos no son inclusivos. Para que la IA cierre la brecha digital, es necesario desarrollar asistentes y plataformas en varios idiomas, invertir en conectividad y dispositivos asequibles, supervisar los algoritmos para evitar sesgos y mantener canales presenciales y telefónicos para quienes no pueden o no quieren usar la IA.

Brecha digital en cifras

La brecha digital en salud es especialmente alta en regiones como África Subsahariana, Asia Meridional y algunos países de América Latina, donde menos del 30% de la población usa Internet. En contraste, países como Singapur, Suiza, Dinamarca, Hong Kong, Países Bajos, Noruega, Suecia, Finlandia, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Alemania lideran la digitalización y el acceso equitativo a servicios digitales, incluida la salud. En América Latina, Uruguay y Chile son los más avanzados en digitalización y menor brecha digital.

En los países de ingreso alto, más del 90% de la población está conectada, mientras que en los de ingreso bajo solo el 26%. La brecha es especialmente marcada en zonas rurales, donde la diferencia de acceso a Internet respecto a las zonas urbanas puede ser de hasta el 44%.

La voz como puerta de entrada a la salud digital

La digitalización de la salud ha traído consigo grandes avances, pero también ha evidenciado desigualdades en el

acceso y uso de las tecnologías. En este contexto, la voz representa mucho más que una simple interfaz tecnológica: se consolida como una herramienta clave y como una auténtica puerta de entrada al ámbito de la salud digital para millones de personas, haciendo la salud digital más accesible, inclusiva y humana.

Pero analicemos brevemente y vamos a señalar tres motivos de por qué la voz es tan importante.

Accesibilidad universal. La voz permite que personas con baja alfabetización digital, discapacidad visual, dificultades motrices o personas mayores puedan interactuar con sistemas de salud sin necesidad de escribir o navegar por menús complejos.

Comunicación natural. Hablar es la forma de comunicación más intuitiva. Los asistentes de voz, chatbots y sistemas de reconocimiento permiten expresar necesidades de manera sencilla, reduciendo barreras tecnológicas y emocionales.

Reducción de la brecha digital. Facilita el acceso a servicios digitales a quienes tradicionalmente quedaban excluidos, contribuyendo a una salud más equitativa y universal.

Teniendo clara la importancia de la voz, y usando a través de ella el lenguaje natural, se abren multitud de opciones para aquellas personas que tienen mayores dificultades ante esa situación de dificultad que venimos llamando la brecha digital y así pueden acercarse y utilizar con más normalidad la salud digital. En este entorno vamos a ver el impacto y beneficios de los asistentes de voz:

Mayor accesibilidad. Interfaces sencillas y comandos de voz permiten que personas con baja alfabetización digital, discapacidad visual o motriz accedan a servicios de salud sin necesidad de usar pantallas ni escribir.

Autonomía, bienestar y seguridad. Los asistentes de voz ayudan a mantener rutinas, recordar medicación y conectar con familiares o profesionales sanitarios, de manera independiente.

Eficiencia clínica. Los profesionales sanitarios ahorran tiempo en tareas administrativas y pueden centrarse en la atención directa al paciente.

Reducción de la soledad y mejora del bienestar emocional. Los asistentes de voz pueden convertirse en compañía virtual, ayudando a paliar la soledad y facilitando la comunicación, especialmente en personas mayores y dependientes.

Tranquilidad para familiares y cuidadores. El monitoreo y las alertas automáticas facilitan el seguimiento y la intervención rápida en caso de necesidad.

Voy a señalar algunos ejemplos prácticos de uso de la voz en salud digital diferenciando la comunicación con el sistema de los pacientes y de los profesionales, y de estos entre sí.

Comunicación de pacientes con el sistema de salud

Solicitar, modificar o cancelar citas mediante asistentes de voz o sistemas telefónicos automatizados.

Recordatorios de medicación y consultas.

Seguimiento          de            síntomas                y              acceso     a              información           general   sobre tratamientos y centros sanitarios.

Comunicación de profesionales con el sistema

Dictado de informes médicos mediante reconocimiento de voz.

Consulta de información clínica por comandos de voz.

Comunicación entre pacientes y profesionales

Telemedicina por voz, facilitando la atención a distancia.

Asistentes virtuales y chatbots que responden dudas frecuentes y recogen información preliminar.

El sistema sanitario español, tanto público como privado, ya utiliza asistentes de voz y herramientas basadas en lenguaje natural para mejorar la accesibilidad y eficiencia. Existen numerosos casos de utilidad práctica y real, desde asistentes clínicos digitales en hospitales hasta plataformas que integran asistentes de voz con bases de datos de pacientes, automatizando tareas y mejorando la experiencia tanto de pacientes como de profesionales.

La brecha digital en salud existe y, aunque la tecnología puede ser una herramienta poderosa para reducir desigualdades, también puede profundizarlas si no se implementa de forma equitativa. La solución pasa por invertir en infraestructura, formación, diseño inclusivo y cooperación internacional. La voz y la Inteligencia Artificial emergen como herramientas clave para democratizar el acceso a la salud digital, siempre que se garantice la equidad y la inclusión. Solo así se logrará que los beneficios de la salud digital lleguen a todos, sin dejar a nadie atrás.

Bibliografía

  1. Abordaje de la transformación digital en salud para reducir la brecha digital, marzo 2023, Vidal-Alaball y otros, Artículo en la Revista ELSERVIER, Atención Primaria 55 (2023) 102626, www.elsevier.es/ap
  2. La brecha digital en salud: ¿quién queda fuera de la revolución de la IA?, 6/10/25, Angarita, Enrique, https://iamedica.org/la-brecha-digital-en-salud-quien-queda-fuera- de-la-revolucion-de-la-ia
  3. La OMS publica un informe sobre salud digital en el área europea. 15/9/23, Cervera, Santiago, https://www.univadis.es/viewarticle/la-oms-publica-un-informe-sobre-salud- digital-en-el-2023a1000ltp
  4. Expertos piden una salud digital conjunta para «reforzar» la innovación y el liderazgo global de la UE, 1/12/25 Europa Press. https://www.europapress.es/la-rioja/noticia- expertos-piden-salud-digital-conjunta-reforzar-innovacion-liderazgo-global-ue- 20251201110651.html
  5. Estrategia de Salud Digital, Sistema Nacional de Salud, 2/12/21, https://www.sanidad.gob.es/areas/saludDigital/doc/Estrategia_de_Salud_Digital_del_ SNS.pdf

José Ignacio Nieto García, Ex-consejero de Salud y de Servicios Sociales de la Rioja y experto en estrategias sanitarias y en salud digital