El pasado domingo 8 de febrero mi región, Aragón, convocó sus elecciones autonómicas a las Cortes de Aragón, un adelanto electoral tras meses de atasco político y presupuestario.
La campaña, como viene siendo habitual, se llenó de las típicas promesas grandilocuentes propias del terreno político, con palabras como “blindar”, “mejorar”, “reforzar” o “garantizar” los servicios públicos y los derechos de los aragoneses.
Entre estos servicios y derechos, se encuentra la sanidad, una de las principales preocupaciones de los aragoneses, como refleja la “Encuesta 8-F” elaborada por GESOP para El Periódico de Aragón. Concretamente, la sanidad se sitúa entre la tercera gran inquietud de los ciudadanos de esta comunidad, solo por detrás del problema de la vivienda y del despoblamiento rural, preocupando al 16,6% de los encuestados.
Como viene siendo habitual, las listas de espera se sitúan como uno de los indicadores que más resaltan en la población, viendo como sus intervenciones programadas se demoran en el tiempo, o como el acceso a determinados especialistas se convierte en una verdadera odisea. Así como la falta de profesionales sanitarios y la gran demanda asistencial.
Si bien es cierto, los datos oficiales hablan de mejora en las listas de espera, así como un aumento en los presupuestos, y una mayor incorporación de sanitarios. No obstante, el problema sigue siendo visible, como se puede constatar en la encuesta de referencia.
Y dentro de la palabra sanidad hay un espacio a la salud mental, un problema que hasta hace poco iba en letra pequeña en las propuestas políticas.
Durante décadas, la salud mental fue ese trastero al que iba lo que incomodaba y molestaba, donde palabras como “no te ves mal”, “son tonterías”, “no le des tantas vueltas a la cabeza”, o la típica “ya se te pasará”, eran imperantes en la sociedad.
Como si la ansiedad, el estrés, la depresión o un trastorno de la conducta alimentaria fuese un capricho puntual, una falta de voluntad de uno mismo o una moda impostada.
Dentro del mundo polarizado en el que vivimos, donde se rompen los consensos y la bronca se expande por doquier, parece que la salud mental se convierte en una prioridad en casi todos los programas políticos, con muchos puntos coincidentes entre sí.
Previamente, para aquellos que no estén puestos en la política aragonesa, señalar que Aragón nunca ha tenido una mayoría absoluta en sus Cortes de Aragón, presentándose diferentes partidos, muchos de ellos de carácter aragonesista, imperando siempre los pactos y las coaliciones entre partidos, con mayor o menor sintonía política.
‘La salud mental se ha convertido, por fin, en un asunto que ya no se esconde, ahora se escribe en programas electorales’
Los principales partidos políticos que presentaron su candidatura en estas elecciones son: el Partido Popular (PP), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), VOX, Podemos – Alianza Verde, Aragón Existe, Izquierda Unida – Movimiento Sumar, Chunta Aragonesista (Chunta) y el Partido Aragonés (PAR).
En sus respectivos programas electorales, la apuesta por la mejora de la salud mental era destacable. Porque la salud mental se ha convertido, por fin, en un asunto que ya no se esconde, ahora se escribe en programas electorales.
Por eso, en este punto en el que nos encontramos, he querido destacar estos ocho programas electorales, con sus ocho maneras de tratar el mismo problema.
El diagnóstico en todos ellos es casi el mismo, un mínimo común denominador que atraviesa casi todas las propuestas políticas, y es la necesidad de contar con más profesionales de la salud mental, así como otorgar una prioridad a los colectivos infantojuveniles, para su prevención y atención temprana, además de una promesa transversal de todos los grupos parlamentarios, de reducir las listas de espera de la sanidad, donde encuentra acomodo implícitamente la salud mental, saturada en estos momentos. Y dedicando un especial punto, al menos coincidente en casi todos los programas, en la prevención del suicidio.
Ahora bien, la manera de abordar este diagnóstico no es unánime, ni coincidente.
El PP, pivota sus propuestas en el aumento de profesionales de la salud mental, y en la recuperación o en la creación de infraestructuras sanitarias especialmente destinadas a la atención de la salud mental, dedicando especial interés a menores y jóvenes. Así como la implementación de una estrategia autonómica en salud mental y un plan de humanización de la asistencia.
Por su parte, el PSOE apuesta por aumentar el número de psicólogos en la Atención Primaria, así como la implementación de unidades de salud mental infanto-juvenil en toda la comunidad. También apoya su propuesta en la prevención y el bienestar emocional en centros educativos, con el impulso de la figura del coordinador de bienestar. Proponiendo un Pacto por la Salud Mental y una Ley de Salud Mental. Dedicando un especial ahínco, al igual que hace el PP, en la atención de la salud mental infantil y juvenil.
Vox presenta la salud mental como un problema de acceso, un marco que mezcla una crítica al sistema y propuestas muy concretas considerando “inaceptable” que la atención de la salud mental dependa del nivel adquisitivo, proponiendo dotar de recursos a la capacidad asistencial pública, con foco en la infancia y la juventud, la soledad no deseada y los pensamientos suicidas. Resaltando un impulso de unidades específicas en las capitales de provincia aragonesas, con programas destinados al área infantojuvenil, con el objetivo de ofrecer una atención integral y cercana a los menores aragoneses que lo requieran, dotados por una plantilla compuesta por “psiquiatra, psicólogo clínico, enfermería y trabajador social”.
‘La salud mental se ha convertido, por fin, en un asunto que ya no se esconde, ahora se escribe en programas electorales’
CHA pone el foco en la juventud, proponiendo un refuerzo de la atención en salud mental juvenil con más psicólogos y psiquiatras, reduciendo listas de espera, garantizando la atención en zonas rurales y desplegando programas de prevención y acompañamiento en salud mental para jóvenes en centros educativos, espacios juveniles y comarcas, con especial atención a la detección del suicidio y el malestar emocional.
Aragón Existe plantea la incorporación en plantilla de psicólogos clínicos en los centros de salud, así como un refuerzo en la atención y respuesta al “incremento de la patología infanto-juvenil”. Fomentando la creación de viviendas tuteladas con el objetivo de mejorar la atención a pacientes con problemas de salud mental.
Podemos – Alianza Verde, dedica dos páginas completas de su programa electoral a la salud mental. Entre sus iniciativas se encuentra el aumento presupuestario y de recursos humanos y materiales. Proponiendo el impulso de una Ley de Salud Mental, y un refuerzo de la Dirección General de Salud Mental, planteando una visión comunitaria, que escape del modelo que tildan de “hospital-centrismo”, sustentando en el área psiquiátrica. Destacan sus objetivos en preservar la dignidad del paciente, y la eliminación de los estigmas asociados a la salud mental, y la creación de una red de salud mental integrada por unos servicios públicos, universales, gratuitos, accesibles y equitativos. Planteando un aumento de las medidas de prevención de los problemas de salud mental y del suicidio, bajo la formación, y el apoyo a las familias, así como de la reducción de los psicofármacos.
IU – Movimiento Sumar titula la salud mental como una garantía del bienestar. Entre sus ideas, está el refuerzo de la atención comunitaria, la mejora en la coordinación de la Atención Primaria, con los centros educativos y los agentes sociales para lograr una mejor detección e intervención precoz, así como un impulso en reducir la patologización de problemas sociales. Se propone en esta línea una Ley de Salud Mental con ratios mínimos de profesionales y un fuerte impulso a la salud mental comunitaria, en consonancia a las recomendaciones de la OMS. Proponiendo un acceso temprano a tratamientos eficaces, alternativas no medicalizadas y programas preventivos para infancia, adolescencia y colectivos vulnerables.
Finalmente, el PAR, propone un nuevo Plan de Salud Mental en colaboración con los profesionales sanitarios, con el objetivo de potenciar el tratamiento y el seguimiento de las personas afectadas por enfermedades de la salud mental, orientado a la integración y el tratamiento lo más cerca posible de sus domicilios.
El desarrollo de estos programas es incierto en estos momentos, esperemos que el poder político deje de lado sus intereses partidistas y se centren de lleno en responder ante esta situación en la que vivimos. Porque, la salud mental no entiende de calendarios electorales, la ansiedad no desaparece de un día a otro, la depresión no hace “jornada de reflexión”, y el suicidio no espera a la investidura del próximo presidente de Aragón.
La salud mental es una prioridad, y como tal, y habida cuenta que muchos fines se comparten entre las diferentes fuerzas políticas, el momento de unir consensos y responder a este problema es ahora.
Bibliografía
- GESOP. (2026). Encuesta 8‑F. El Periódico de Aragón.
- Partido Popular. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
- Partido Socialista Obrero Español. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
- VOX. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
- Podemos – Alianza Verde. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
- Aragón Existe. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
- Izquierda Unida – Movimiento Sumar. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
- Chunta Aragonesista. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
- Partido Aragonés. (2026). Programa electoral para las elecciones de Aragón de 2026.
Carlos Lázaro Madrid, Graduado en Derecho por la Universidad de Zaragoza
carloslazaromadrid@gmail.com





