OTROS AUTORES: Marina Baquero Zazo, Nina Martínez Fernández, Manel Santiñà Vila, Josep Vergés Milano y Josep Vilajoana i Celaya.
La esperanza de vida aumenta cada año en España, tanto en hombres como en mujeres, situándose la media por encima de los 80 años. En este contexto, el 60% de las personas mayores de 65 años en España sufren al menos una enfermedad crónica, lo que implica que la mayoría de las personas de edad avanzada son pacientes con pluripatología. Entre estas, las patologías osteoarticulares son muy prevalentes, pero en todo caso, el abordaje de la persona requiere de una atención holística.
Fumar perjudica gravemente a la salud y no hay ninguna duda al respecto. Numerosos estudios han demostrado su relación con diversas enfermedades, incluyendo diversos tipos de cáncer, trastornos metabólicos y patologías en los sistemas respiratorio, cardiovascular, digestivo, urinario y reproductor, entre otros. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), fumar provoca la muerte a la mitad de sus consumidores. Asimismo, se ha demostrado que fumar es factor de riesgo para desarrollar osteoporosis, aumentando el riesgo de fracturas vertebrales y de cadera. Además, los fumadores con artrosis de rodilla sufren una mayor pérdida de cartílago y tienen un dolor más intenso que quienes no fuman. También, existe una asociación significativa entre el tabaquismo y la enfermedad degenerativa del disco intervertebral.
Estas patologías generan discapacidad en quienes la padecen, ya que cursan con dolor crónico que limita la movilidad. Es reseñable que se ha observado un aumento significativo en la intensidad del dolor entre las mujeres fumadoras, así como una mayor prevalencia de dolor lumbar asociado al tabaquismo.
En el proyecto HABITA, al analizar el hábito tabáquico entre los pacientes con patologías respiratorias, vasculares y mentales, comprobamos que el porcentaje de fumadores es similar al de la población sana.
Todos reconocemos la importancia de prevenir el acceso al tabaco en todas sus diferentes modalidades, pero también es esencial brindar apoyo a quienes desean dejar de fumar. De hecho, la OMS anima a los gobiernos a proporcionar dicha ayuda. No obstante, los servicios sanitarios enfocan sus esfuerzos principalmente en la prevención y tratamiento de la dependencia a la nicotina, y con frecuencia carecen de un abordaje holístico que contemple las múltiples dimensiones que afectan al fumador, incluyendo aspectos físicos, emocionales y sociales.
Por este motivo, desde OAFI hemos promovido el proyecto “AFRONTAR el proceso de dejar de fumar”, partiendo de la experiencia de pacientes con patologías osteoarticulares, con el objetivo de mejorar sus capacidades de afrontamiento y autocuidado durante el proceso de dejar de fumar.
En primer lugar, aplicamos la técnica de grupo nominal, un método estructurado y validado que, a partir de la experiencia de pacientes fumadores, nos permitió identificar las cuatro principales barreras para dejar de fumar: en el aspecto físico, la adicción a la nicotina; en el emocional, el placer que proporciona fumar; en cuanto al social, el fácil acceso al tabaco; y en lo laboral, la presión del entorno fumador (publicado en el nº 194 de la revista digital New Medical Economics, el 14 de junio de 2024).
‘Considerar la experiencia de los fumadores es fundamental para establecer medidas realmente eficientes que ayuden en la deshabituación tabáquica’
En la posterior etapa prospectiva, se desarrolló un estudio con muestras representativas de fumadores y profesionales sanitarios. Este estudio, aprobado por el Comité de Ética de Investigación Regional de la Comunidad de Madrid y avalada por 6 organizaciones científicas (psicólogos, médicos, enfermeras y farmacéuticos), evaluó la dificultad para dejar de fumar, el apoyo percibido desde el Sistema Nacional de Salud (SNS), el nivel de conocimiento sobre los daños al fumarla; la efectividad de las ocho estrategias de afrontamiento frente a las principales barreras. Se analizaron las diferencias entre fumadores (pacientes o no) y profesionales sanitarios (médicos, enfermeras y farmacéuticos comunitarios). Asimismo, se realizaron propuestas de mejora en el abordaje del tabaquismo y su deshabituación.
Los principales hallazgos del estudio fueron:
Tanto usuarios como profesionales reconocen una alta dificultad para dejar de fumar.
La satisfacción con el apoyo del SNS fue moderada entre los profesionales sanitarios y baja entre los fumadores (pacientes y no pacientes).
Los usuarios mostraron una alta conciencia sobre los efectos nocivos del tabaco en su salud y en la de terceros; aunque los profesionales percibieron que esa conciencia era menos, especialmente respecto al daño a terceros.
Las principales motivaciones para dejar de fumar, en las que coincidían usuarios y profesionales, fueron el daño a sí mismos y circunstancias especiales como embarazo, lactancia o convivencia con niños o personas mayores.
Frente a la adicción a la nicotina, tanto profesionales y usuarios coincidieron en que las estrategias más efectivas eran la proactividad, la autocrítica, el pensamiento desiderativo y la reestructuración cognitiva.
Respecto al placer que aporta fumar, también se identificaron como eficaces para profesionales y usuarios, la proactividad, seguida de la autocrítica y la reestructuración cognitiva.
Ante el fácil acceso al tabaco, las mismas estrategias fueron consideradas útiles por ambos colectivos.
Frente a la presión del entorno fumador, se recomendó nuevamente la proactividad, seguido de la autocrítica y la reestructuración cognitiva, añadiéndose en este caso la retirada social.
Ignorar el problema, por el contrario, nunca fue considerado una opción adecuada por ninguno de los grupos consultados.
En definitiva, la iniciativa y la motivación deben surgir del propio individuo, con una actitud abierta hacia la reestructuración cognitiva y la búsqueda de alternativas.
Considerar la experiencia de los fumadores es fundamental para diseñar y establecer medidas realmente eficaces en la deshabituación tabáquica. En cualquier caso, se hace necesario personalizar las estrategias de cesación, comprometer al sujeto y acompañarlo en el proceso. Aunque lo ideal es dejar de fumar completamente, también se contempla como objetivo parcial o temporal, o incluso como opción para quienes no desean abandonar el hábito, la adopción de alternativas que permitan reducir el daño.
Consecuentemente, el posicionamiento de OAFI es claro:
Promover la autorresponsabilidad y el autocuidado, educando desde edades tempranas en la adopción de un estilo de vida saludable basado en una buena alimentación, actividad física, descanso, aficiones, hábitos, etc.
Si no se fuma, mejor no fumar nunca. Debe desanimar a la población a iniciar el consumo de tabaco en cualquier modalidad.
Si se fuma, intentar dejar de fumar. La mejor decisión en relación a la salud es dejar de fumar.
Si se fuma, pero no se puede dejar o no se quiere, reducir al menos el daño. Para estos casos, conseguir al menos la reducción del daño, es un logro parcial.
Desde OAFI seguimos trabajando para la prevención, el mejor el abordaje y la mejora de la calidad de vida de las personas que sufren patologías osteoarticulares; así como en la promoción del el I+D+i y el acceso. Si estás interesado, puedes contactar con nosotros en c/ Tuset, 19, piso 3º, puerta 2ª, en Barcelona, o a través del teléfono: 931 594 015; del correo electrónico info@oafifoundation.com; y visitar la web https://www.oafifoundation.com/.





