Durante años hemos repetido que el ejercicio físico es “la mejor medicina”. Y la evidencia lo ha contrastado. Su capacidad para mejorar la salud y la esperanza de vida es inigualable con ninguna otra medida terapéutica. Sin embargo, en la consulta sigue siendo, en demasiadas ocasiones, una recomendación vaga y ocasional, más cerca del consejo de estilo de vida, con frases como “andar 10.000 pasos” o “salir a trotar” que, de un tratamiento clínico, lo que se presta a la desinformación y a la baja implantación del ejercicio entre los pacientes crónicos.

Ahí es donde entra Receta Ejercicio, una iniciativa promovida por el Instituto #SaludsinBulos para impulsar la prescripción de ejercicio físico desde las consultas con apoyo de Inteligencia Artificial (IA). La idea parte de un hecho contrastado: la mayoría de los profesionales sanitarios no son especialistas en Medicina del Deporte y, por tanto, no siempre cuentan con la formación, el tiempo o la confianza necesaria para pautar ejercicio con precisión.

Un estudio publicado el pasado mes de junio en la revista Atención Primaria confirma que, pese a la evidencia sobre los beneficios del ejercicio, la integración real de su prescripción en Primaria sigue siendo limitada en España. Predomina el consejo genérico y discontinuo frente a una prescripción estructurada que incluya los parámetros básicos de cualquier intervención terapéutica.

Los autores señalan barreras muy concretas: falta de protocolos y circuitos de derivación, tiempo limitado en consulta, formación insuficiente y baja autoeficacia para pautar ejercicio, así como escasa coordinación con profesionales del ejercicio y recursos comunitarios. Además, identifican un factor relevante desde el punto de vista cultural: persisten creencias sobre su baja efectividad y dudas sobre la adherencia del paciente, lo que explica que el ejercicio siga sin “penetrar” de verdad en los centros de salud.

No es una conclusión aislada. Un trabajo anterior publicado en la revista de SEMERGEN ya advertía que “la prescripción de ejercicio físico entre los profesionales de atención primaria no se realiza con unos criterios de conocimiento adecuados”. Traducido: no es que el ejercicio no funcione; es que no se está aplicando como debe, y eso tiene una causa principal: falta de herramientas prácticas y accesibles.

Recetar ejercicio igual que se hace con los fármacos

El estudio de Atención Primaria propone medidas que, en el fondo, dibujan un cambio de modelo: estandarizar la prescripción, registrarla en la historia clínica y hacer seguimiento; impulsar formación continuada; y habilitar vías de derivación hacia programas supervisados o recursos comunitarios (por ejemplo, grupos de caminar o recursos municipales), dentro de lo que se denomina “prescripción social”. También plantea apoyarse en herramientas digitales para monitorizar, reforzar conductas y mejorar adherencia. Es decir: pasar de recomendar actividad física a pautar una “dosis” de ejercicio con objetivos y revisiones periódicas, igual que hacemos con un fármaco.

‘Si hoy el ejercicio se prescribe poco no es por falta de evidencia, sino por falta de estructura’

Este papel es el que pretendemos cubrir desde la iniciativa Receta Ejercicio, en el que ya contamos con la colaboración de la Organización Médica Colegial (OMC) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (COLEF), entre otras organizaciones. La IA, cuando está bien entrenada y supervisada, puede actuar como “recordatorio clínico” en tiempo real desde la propia consulta con los escribas digitales: ofrecer protocolos, sugerir pautas estructuradas y facilitar que el ejercicio se formule como una “dosis” adaptada a cada paciente.

Porque la diferencia es clave. No es lo mismo decir “camine más” que prescribir tipo de ejercicio, intensidad, duración, frecuencia y progresión, con un objetivo y una revisión programada. Lo primero tranquiliza la conciencia del profesional; lo segundo cambia resultados.

Escribas digitales que ayudan al médico

En el pasado congreso nacional de SEMERGEN presentamos un prototipo de escriba digital que podía escuchar la conversación clínica y ayudar al médico con unas pautas de ejercicio terapéutico para el paciente, según su condición, que pueden ser desarrolladas por un especialista en ejercicio físico. En este sentido, queremos colaborar con los ayuntamientos para el facultativo pueda recomendar aquellos centros deportivos acreditados en los que el paciente puede recibir ejercicios individualizados. En esta dinámica también pueden colaborar otros profesionales sanitarios, como las enfermeras, para dar continuidad a la receta de ejercicio.

Si hoy el ejercicio se prescribe poco no es por falta de evidencia, sino por falta de estructura. Y cuando el profesional no pauta con precisión, el paciente busca respuestas fuera, donde abundan los mensajes simplificados y los mitos. Receta Ejercicio plantea un enfoque pragmático: convertir el ejercicio en una intervención clínicamente formulada, registrable y revisable, apoyada por tecnología y por protocolos.

La medicina española lleva años diciendo que el ejercicio es salud. La pregunta es cuándo empezaremos a tratarlo como lo que es: un tratamiento. Y para lograrlo, quizá lo más eficiente no sea pedir más tiempo a la consulta, sino poner en la consulta, en el momento exacto, la información práctica que hoy falta. Con evidencia, con supervisión y con IA al servicio del criterio clínico.