La Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) ha presentado una nueva propuesta de indicadores para promover la actualización periódica de los equipos de imagen médica en España, en el marco de la Guía para la Gestión y Renovación Tecnológica en Radiología 2026, elaborada junto a la Fundación Signo.

Durante la presentación —a la que ha asistido New Medical Economics—, la sociedad científica ha alertado sobre la existencia de un modelo errático de inversión en equipamiento radiológico que convive con una crisis estructural prolongada desde la recesión de 2008.

El análisis pone de manifiesto que, pese a la renovación impulsada por los fondos europeos tras la pandemia, el envejecimiento tecnológico en modalidades críticas como la tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) o la angiografía sigue siendo un problema recurrente en el Sistema Nacional de Salud.

En este contexto, la SERAM propone la introducción de la Tasa de Renovación Sostenible (TRS) y el índice NACE (Número Anual de Compra de Equipos) como herramientas de planificación y seguimiento para transformar el actual modelo.

“En la guía se revisan modelos internacionales que demuestran que la renovación planificada y monitorizada debe ser una política estructural, no una respuesta coyuntural”, ha señalado el Dr. José Carmelo Albillos, presidente de la SERAM.

Actualmente, España necesitaría una TRS aproximada del 11% anual de la base instalada para mantener un perfil adecuado de obsolescencia, mientras que en los últimos años se sitúa en torno al 5%.

Según explicó el Dr. Luis Concepción, responsable de asuntos profesionales de la SERAM y uno de los autores principales de la guía, “el objetivo de proponer estos indicadores es transformar un modelo históricamente reactivo en un sistema estructural, planificado y sostenible que evite nuevos ciclos de obsolescencia tecnológica”.

El índice NACE permitirá calcular el número de equipos que deben adquirirse cada año para mantener los estándares internacionales, asegurar la innovación continua y evitar acumulaciones futuras de tecnología obsoleta, además de adaptarse al crecimiento de la demanda asistencial.

El informe también advierte del denominado “efecto acantilado”, derivado de la acumulación de equipos envejecidos que requieren sustitución simultánea, lo que tensiona los presupuestos y compromete la calidad asistencial.

Hacia un modelo estratégico, la SERAM plantea medidas como la planificación plurianual a cinco años, la creación de un inventario nacional de la tecnología instalada, la integración del ecosistema digital y la profesionalización de la contratación pública.

Asimismo, se subraya la necesidad de alinear los ámbitos público y privado para garantizar estándares homogéneos de calidad y obsolescencia.

“La actualización de la guía ha permitido conocer con mayor precisión la situación de la tecnología de imagen en el Sistema Nacional de Salud y definir indicadores que faciliten una planificación ordenada, sostenible y orientada a resultados”, ha explicado la Dra. Marisa Merino, presidenta de la Fundación Signo.

La guía concluye que la renovación tecnológica debe dejar de ser una respuesta puntual y convertirse en una política estructural, con el objetivo de mejorar los resultados clínicos, reducir la dosis de radiación, acortar los tiempos diagnósticos y reforzar la seguridad del paciente.