Diversos expertos han comprobado que las herramientas digitales y los sistemas de apoyo, desde la robótica hasta las plataformas móviles, resultan fundamentales para que los ciudadanos europeos de la tercera edad conserven su autonomía en el hogar y se mantengan integrados en su entorno social.

Se estima que cerca del 25% de los habitantes de la Unión Europea ya ha superado los sesenta años. No obstante, bajo la premisa de que tener 60 años representa una segunda juventud, este incremento demográfico se vincula a una mayor longevidad. Y en este contexto, el verdadero reto actual reside en asegurar que la vida a partir de ese momento se disfrute con un bienestar óptimo.

De entrada, expertos como Mac MacLachlan, responsable del Instituto para el Aprendizaje y la Vida Asistida en la Universidad de Maynooth, afirman que «alcanzar la jubilación no debería implicar un aislamiento social ni la pérdida de un propósito vital». Y es que, para este especialista, la clave de una vejez sana radica en el uso de dispositivos orientados a evitar la vulnerabilidad física, las lesiones o las afecciones de larga duración.

Autonomía diaria

En esta línea es en la que se centra la Acción de Innovación Smart & Healthy Aging a través de Personas que Participan en Sistemas de Apoyo (SHAPES, según sus siglas en inglés) una iniciativa respaldada por la Unión Europea que busca fomentar el arraigo y la actividad de los mayores en sus propios barrios.

El núcleo de este proyecto es la convergencia tecnológica. Según Michael Cooke, codirector de la iniciativa y titular de Psicología de la Universidad de Maynooth, ha creado un ecosistema donde diversos dispositivos intercambian información y progresan conjuntamente a través de una red compartida. Y entre los avances más destacados se encuentran los siguientes:

  • Asistentes robóticos. El modelo Kompaï vigila la vivienda de forma autónoma durante las horas de sueño, y si percibe que el usuario está fuera de su habitación en momentos inusuales, interviene consultando si precisa auxilio o guiándolo hacia su destino.
  • Hábitos saludables. Una aplicación diseñada para gestionar entornos inteligentes que incentivan la independencia y las rutinas sanas.
  • Salud a distancia. Herramientas para la rehabilitación remota y software de monitorización médica desde casa.
  • Conectividad y ocio. Sistemas de videollamada simplificados y hasta superficies de baile digitales para estimular el movimiento corporal.

Innovación y salud

Gracias a un equipo diverso, que integra desde ingenieros y médicos hasta antropólogos y voluntarios senior, SHAPES ha puesto también de manifiesto el potencial transformador de la técnica en la madurez. El propósito final es que estas innovaciones sean integradas por los sistemas de salud y los propios usuarios finales.

Como señala igualmente Cooke, el éxito del proyecto no solo radica en conectar a pacientes con sus familias y profesionales sanitarios, sino en descentralizar la atención médica, permitiendo que gestiones que antes exigían ir al hospital se realicen ahora en la propia vivienda.

Finalmente, destacar otro tema, para nada menor, y es el de que el proyecto ha sentado las bases éticas y políticas necesarias para que este modelo de envejecimiento saludable pueda replicarse a escala global.