El Espacio Europeo de Datos en Salud es, para muchos, el arquetipo del avance en materia de salud digital en la Unión Europea. Esta regulación pretende lograr que los datos en salud fluyan entre los países, con la fecha estipulada de 2031 para datos clínicos en la UE y la de 2035 para que terceros países y organizaciones internacionales puedan realizar un uso secundario de los datos. Dadas las grandes diferencias y posiciones entre los países, la adaptación de proveedores y la interoperabilidad técnica y semántica, lo más probable es que la operatividad real para el uso primario de los datos se acerque más a 2033 que a 2031.
La idea de China, por otro lado, es que ellos tengan su espacio de datos operativo para el año que viene, permitiendo no solo acceder y usar los datos de salud desde cualquier punto del país, sino también a herramientas de Inteligencia Artificial.
En Europa aún seguimos discutiendo sobre el potencial de los CDSS (clinical decision support system), y no existe ninguna meta cuantitativa común a nivel de la UE. China, mientras tanto, ya utiliza un CDSS con IA en el 23% de los hospitales, y su meta es que se generalice para el año que viene y consiga una adopción universal para 2030, incluyendo los centros de Atención Primaria.
Una diferencia importante en las regulaciones y planes de datos en salud e IA entre la UE y China es que los primeros describen sobre todo procesos y plazos jurídicos, mientras que los segundos tienen metas fijas en cuanto a impacto. Algo que podría aplicar Europa siguiendo el ejemplo chino en este caso es el mantener el rigor del EHDS, pero añadir objetivos comunes verificables mucho menos laxos.
La barrera número 1 reportada por los Estados miembros para escalar IA en salud es la incertidumbre legal (mencionada por el 86% de estados miembros). Probablemente, el verdadero problema de Europa no sea que regula demasiado, sino que regula descoordinado. Y, en este sentido, la velocidad de China en materia de salud digital podría también explicarse por su certidumbre regulatoria.
En Europa ni siquiera tenemos una base de datos centralizada de dispositivos de IA para salud con marcado CE, ni se aprueban dispositivos de manera centralizada. Sabemos que desde 2020 hasta junio de 2025 en China se aprobaron 154 productos médicos basados en IA. De la Unión Europea no hay una cifra oficial. Los tiempos, claro, también son importantes. Mientras que en la UE puede demorarse unos 18-24 meses el conseguir el marcado CE (24-36 meses en casos complejos), China tiene diferentes vías aceleradas para dispositivos médicos ante diferentes criterios, como dependiendo de su carácter innovador o de su valor clínico, reduciendo en gran medida los tiempos al compararlo con los países europeos.
Otro gran aprendizaje de China es que ellos prefieren actuar temprano, fallar y aprender rápido que preparar en exceso y perder un tiempo valioso para poner en marcha una iniciativa. China lleva una década interoperando datos imperfectos, mientras que al EHDS le quedan unos cuatro años para mover los primeros. Más de 260 hospitales de China (cubriendo el 93% de las provincias) han desplegado DeepSeek, mientras que aquí preferimos no ejecutar pruebas a esa escala. Ellos están asumiendo unos costes regulatorios y de derechos que Europa explícitamente no quiere asumir, y eso es legítimo. Pero la lección es que cada año extra de implementación europea no podemos justificarlo solo con la prudencia, por-
China lleva una década interoperando datos imperfectos, mientras que al EHDS le quedan unos cuatro años para mover los primeros
que el no-hacer lleva una serie de costes a múltiples niveles que tampoco podemos olvidar. El riesgo del actual ritmo es que en 2031, cuando el EHDS empiece a estar operativo, los modelos que se desplegarán en Europa, es probable que estén entrenados sobre datos chinos y estadounidenses, con sus sesgos y poblaciones de origen, y perdamos una gran soberanía digital sanitaria. Es importante ser conscientes de que la lentitud no es neutra.
Ellos se atreven a arriesgarse con cabeza, se conforman en muchas ocasiones con el “good enough”, tienen visión a largo plazo y son ambiciosos. Como en tantas otras cosas, tenemos mucho que aprender del gigante asiático.





