La medicina basada en valor parte de una idea sencilla pero revolucionaria: el valor es una ecuación que compara los resultados en salud obtenidos con los recursos empleados. Esto implica que no basta con aplicar tecnología o incrementar la actividad asistencial; se trata de generar más salud obteniendo mejores resultados. Y esto solo es posible cuando existe una cultura sólida de evaluación.
Sin embargo, para avanzar hacia un modelo plenamente basado en valor, necesitamos superar algunos desafíos. El primero es cultural y obliga a medir, a revisar prácticas y aceptar que siempre hay margen de mejora. El segundo desafío es técnico, porque implica disponer de sistemas de información interoperables, que integren los datos y permitan analizarlos con rigor. Y el tercero es organizativo, propiciando modelos de financiación orientados a valor, que incentiven los mejores resultados y no simplemente la actividad.
También es necesario reforzar la colaboración entre sectores. La sanidad pública y la privada comparten un objetivo común: mejorar la salud de la población. Medir resultados con metodologías comparables, compartir conocimiento y alinear esfuerzos ayuda a elevar el estándar de calidad de todo el sistema. De hecho, cuando distintas organizaciones colaboran para evaluar sus resultados, se generan aprendizajes valiosos que redundan en mejores cuidados para todos.
En este sentido, la Fundación IDIS ha presentado recientemente la XI edición del Estudio RESA 2025 (Indicadores de Resultados Sanitarios en la Sanidad Privada), que se consolida como el principal referente de transparencia y evaluación del desempeño asistencial del sector sanitario privado en España. El informe consolida su objetivo de convertir los datos en conocimiento y el conocimiento en mejora continua, realizando una adaptación metodológica de los indicadores para alinearlos con los estándares de la sanidad pública y permitir una comparación real y precisa con los datos de los Observatorios de Salud.
‘La sanidad pública y la privada comparten un objetivo común: mejorar la salud de la población’
El estudio, que recopila y analiza datos de 624 centros (148 hospitales, 140 centros ambulatorios y 336 centros de reproducción asistida), alcanza un récord histórico de participación y ofrece una visión integral basada en más de 40 millones de registros, entre los que se incluyen 1,3 millones de altas hospitalarias y cirugías mayores ambulatorias, 6,5 millones de visitas a urgencias, 6 millones de consultas externas, y 20 millones de pruebas de laboratorio. En total, se evalúan 146 indicadores que permiten medir de manera objetiva la accesibilidad, la eficiencia, la calidad y seguridad del paciente, la resolución asistencial, la productividad y la atención a procesos específicos, o a las enfermedades crónicas.
Por poner algunos ejemplos, el tiempo medio de espera para una intervención quirúrgica programada se sitúa en 15,6 días, frente a los 24,1 de la edición anterior. En urgencias, los tiempos también mejoran: 6 minutos para el triaje y 18,3 minutos para la asistencia facultativa. Las citas con especialistas mantienen una media de 14,6 días, mientras que las pruebas de laboratorio presentan una entrega de resultados inferior a un día.
La eficiencia y la resolución asistencial siguen siendo pilares clave: la estancia media hospitalaria es de 2,8 días, con una tasa de cirugías sin ingreso del 54,4%, y solo un 5% de reingresos a los 30 días del alta. El retorno a urgencias a las 72 horas se mantiene estable en el 3,1%.
La incorporación de módulos específicos como los de cronicidad, y productividad amplían el alcance del estudio y proporcionan una visión más integral del sistema sanitario privado, poniendo el foco no únicamente en la evaluación de resultados, sino en la medición de la capacidad organizativa y la respuesta del sistema sanitario privado ante las necesidades asistenciales de los pacientes.
En definitiva, a través del Estudio RESA, el sector muestra una vez más el compromiso por la mejora continua en base al análisis de datos que nos permiten avanzar en lo que el paciente necesita. Es la búsqueda de un modelo en el que paciente es el centro de las decisiones. Y estas decisiones están basadas no en hacer más, sino en obtener mejores resultados, para lo que además se necesita integración y continuidad asistencial.




