New Medical Economics, en colaboración con la Clínica Rementería, ha celebrado la jornada “Mujeres y oftalmología: miradas complementarias”, un encuentro de reflexión y debate en el que se abordaron, desde distintas perspectivas profesionales, las particularidades de la salud ocular de la mujer, la medicina preventiva, el autocuidado y el papel del liderazgo femenino en la oftalmología actual.

La sesión reunió a especialistas de referencia de la Clínica Rementería y estuvo moderada por Cristina Rhodes, coordinadora de Marketing y Comunicación de Clínica Rementería; y Paloma Tamayo, directora de Operaciones de New Medical Economics, quienes guiaron un diálogo cercano sobre los retos clínicos, profesionales y sociales que atraviesan las mujeres en este ámbito.

Participaron en el análisis y debate Bárbara Blanco, responsable de Ópticos de Clínica Rementería; Cristina Martínez Téllez, responsable de Atención al Paciente de Clínica Rementería; Dra. Montserrat García, especialista en catarata y cirugía refractiva en Clínica Rementería; Dra. Beatriz Puerto, jefa de la Unidad de Glaucoma de Clínica Rementería, y Dra. Andrea Sales, jefa de la Unidad de Oculoplástica de Clínica Rementería.

Salud ocular y mujer: más allá de la patología

Uno de los ejes centrales del encuentro fue el análisis de si existen diferencias reales entre hombres y mujeres en las enfermedades oftalmológicas. La Dra. Beatriz Puerto subrayó que, en patologías como el glaucoma o la retina, “no existe una diferencia significativa por género; la incidencia está más relacionada con la edad y los antecedentes familiares que con el sexo”, destacando además que los ensayos clínicos en oftalmología tienden a ser equilibrados entre hombres y mujeres.

Sin embargo, todas las ponentes coincidieron en señalar que el ojo seco es la patología donde más claramente se manifiestan las diferencias, especialmente asociadas a los cambios hormonales. La Dra. Montserrat García explicó que “la disminución de estrógenos en la perimenopausia y la menopausia convierte al ojo seco en uno de los principales motivos de consulta en mujeres, no por su gravedad, sino por su enorme impacto en la calidad de vida”. Ver borroso, no poder leer o trabajar con pantallas y la necesidad de interrumpir actividades cotidianas son síntomas frecuentes que afectan directamente al desempeño personal y profesional.

En esta línea, la Dra. Andrea Sales añadió que determinadas etapas vitales —embarazo, lactancia o menopausia— condicionan los tratamientos disponibles: “Hay momentos en la vida de la mujer en los que determinados fármacos o procedimientos están contraindicados, y eso también forma parte de una medicina con perspectiva de género”.

Desde la óptica asistencial, Bárbara Blanco apuntó además que la mayor prevalencia de mujeres en las consultas oftalmológicas también está relacionada con su mayor esperanza de vida y con una cultura más arraigada de revisiones médicas periódicas.

Prevención, autocuidado e información: una asignatura pendiente

El debate puso sobre la mesa la necesidad de reforzar la medicina preventiva en oftalmología, especialmente entre las mujeres. Paloma Tamayo señaló que, a pesar de la sobreinformación en ámbitos como la salud cardiovascular o la osteoporosis, “el cuidado del ojo sigue siendo un gran desconocido para la población general”.

La Dra. Beatriz Puerto recordó que el glaucoma es la gran excepción en oftalmología en términos de prevención: “Es una enfermedad silenciosa, asintomática, cuya detección precoz puede evitar la ceguera; por eso las revisiones son clave, especialmente si hay antecedentes familiares”. En cambio, otras patologías como la catarata o la degeneración macular asociada a la edad suelen dar síntomas y llevan al paciente a consultar cuando el problema ya está presente.

La Dra. Montserrat García defendió un abordaje integral del ojo seco dentro del cuidado global de la mujer en la perimenopausia: “Dieta, omega 3, hábitos saludables y, cuando está indicado, tratamiento hormonal sustitutivo forman parte de una estrategia que va mucho más allá de la lágrima artificial”.

Todas coincidieron en que existe una mayor conciencia actual sobre el autocuidado, aunque la carga mental y la falta de tiempo siguen siendo barreras reales para muchas mujeres, tal como señaló Bárbara Blanco: “estamos tan sobrepasadas que muchas veces solo vamos al médico cuando estamos realmente mal”.

Liderazgo femenino en oftalmología: avances y desigualdades

La jornada abordó también, sin filtros, la realidad del liderazgo femenino en la profesión. Aunque la oftalmología es una especialidad altamente feminizada, la presencia de mujeres en los grandes foros científicos y puestos de máxima visibilidad sigue siendo minoritaria.

La Dra. Montserrat García compartió su experiencia personal en congresos nacionales e internacionales: “he participado en encuentros donde era la única mujer entre 25 o 30 ponentes; llegar y mantenerse en esos espacios cuesta mucho más”. Una percepción respaldada por Cristina Rhodes, quien recordó que en muchos programas científicos la proporción sigue siendo de un 80% de hombres frente a un 20% de mujeres.

Desde otra perspectiva, la Dra. Andrea Sales y la Dra. Beatriz Puerto reflexionaron sobre el componente de elección personal, el impacto de la maternidad y la falta de compensación real por el esfuerzo adicional que muchas veces se exige a las mujeres. Todas coincidieron en que el sistema sigue penalizando, de forma directa o indirecta, las prioridades vitales tradicionalmente asumidas por las mujeres.

En cuanto al estilo de liderazgo, se destacó que las mujeres tienden a modelos más horizontales, participativos y empáticos. En este punto, Cristina Martínez Téllez, responsable de Atención al Paciente de Clínica Rementería, aportó una visión clave desde la experiencia asistencial directa, señalando que las profesionales sanitarias suelen percibir no solo lo que el paciente expresa con palabras, sino también sus silencios, gestos y emociones, lo que favorece una relación médico paciente más cercana y una mayor sensación de comprensión y seguridad durante el proceso asistencial. “No es una cuestión de mejor o peor medicina, sino de cómo nos comunicamos y cómo interpretamos al paciente”, señaló la Dra. Puerto, una idea reforzada por las moderadoras desde su experiencia como pacientes.

Conciliación, vocación y referentes

El encuentro concluyó con una reflexión sobre la conciliación y el futuro de la profesión. Las expertas coincidieron en destacar el valor de la oftalmología como una especialidad profundamente vocacional, centrada en el paciente y con un enorme impacto social.

Además, las doctoras compartieron referentes personales, mayoritariamente femeninos, y subrayaron la importancia de buscar el equilibrio entre excelencia profesional y vida personal, un modelo que, según destacaron, ha sido una seña de identidad de la Clínica Rementería.

Como síntesis final, Bárbara Blanco resumió el espíritu de la jornada: “Somos distintas y no siempre está claro cuánto de esa sobrecarga es elección y cuánto viene impuesto”. A lo que la Dra. Andrea Sales añadió: “En esas diferencias también hay una parte positiva; se puede sacar mucho partido”. “Podemos ser complementarios y buscar el equilibrio”, añadió la Dra. Montserrat García. La Dra. Beatriz Puerto cerró con una idea clave: “Desde el respeto y la igualdad, cada uno debe aportar su mejor versión”.

Una jornada que dejó claro que la oftalmología, como la sociedad, avanza cuando integra miradas diversas, complementarias y conscientes de la realidad de quienes la ejercen y la viven.