La obesidad se ha consolidado como una de las crisis de salud pública más graves del siglo XXI. Según el World Obesity Atlas 2025, más de mil millones de personas vivían con obesidad en 2022, y se proyecta que esta cifra podría superar los 1,5 mil millones para 2035. Lo más preocupante es que la obesidad no se limita a los países de altos ingresos; las naciones de ingresos medios y bajos ya muestran un aumento acelerado, y se estima que en 2035 residirá allí el 79% de los adultos con sobrepeso y obesidad. Esta tendencia alarmante amenaza la salud global, los sistemas sanitarios y la economía de los países. La obesidad aumenta el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, además de impactar en la calidad de vida y la salud mental de quienes la padecen.

Hemos podido observar de cerca cómo la obesidad ha pasado de ser un problema individual a convertirse en un fenómeno colectivo que afecta a millones de personas. La visión simplista de asociar la obesidad con la falta de voluntad ignora la complejidad de sus determinantes. La interacción de factores genéticos, biológicos, conductuales, sociales y ambientales crea un contexto obesogénico en el que las decisiones individuales se ven profundamente condicionadas. La disponibilidad masiva de alimentos ultraprocesados, la reducción de espacios para la actividad física, la presión de la publicidad y las desigualdades socioeconómicas son motores silenciosos de la epidemia. La obesidad no es solo una cuestión estética: es una enfermedad crónica que requiere abordaje médico, social y político.

El impacto de la obesidad como problema de salud pública es profundo. Más allá de las enfermedades asociadas, la obesidad genera costos económicos significativos derivados de la atención sanitaria y la pérdida de productividad. En muchos países, los recursos dedicados a tratar las complicaciones de la obesidad representan un porcentaje sustancial del PIB. Los determinantes sociales y económicos son clave: la pobreza, la educación insuficiente, el acceso limitado a alimentos saludables y la exposición a entornos obesogénicos condicionan en gran medida el riesgo de obesidad. Incluso en países desarrollados, donde los recursos para la prevención y el tratamiento existen, las desigualdades sociales perpetúan la enfermedad, evidenciando que la obesidad es una cuestión de salud pública compleja y multidimensional.

A nivel continental, la situación varía, pero en todas partes la tendencia es preocupante. En América del Norte, Estados Unidos y Canadá enfrentan tasas de obesidad en adultos superiores al 35%, con un alarmante aumento de la obesidad infantil. Este fenómeno se debe a dietas hipercalóricas, falta de actividad física y un entorno urbano que no favorece el ejercicio. La obesidad en América del Norte está estrechamente vinculada a la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, generando un desafío continuo para los sistemas de salud. En América Latina y el Caribe, países como México, Brasil y Chile muestran un rápido incremento de la obesidad, asociado a cambios en la dieta, urbanización acelerada y globalización alimentaria.

En África, la obesidad está aumentando rápidamente en áreas urbanas, aunque las cifras totales siguen siendo menores que en otros continentes; sin embargo, el cambio de estilo de vida y el aumento de la urbanización están modificando la epidemiología de la enfermedad.

En Asia, países como China, India y Japón experimentan un crecimiento constante de la obesidad, impulsado por la transición hacia dietas altas en calorías y grasas y la disminución de la actividad física diaria. Oceanía enfrenta algunos de los niveles más altos de obesidad del planeta, especialmente en naciones insulares como Nauru, Tonga y Samoa, donde factores culturales, genéticos y de acceso a alimentos saludables confluyen para agravar la situación. Por último, Europa presenta cifras preocupantes: el 43% de los adultos presentan sobrepeso y el 16% obesidad, con países como Hungría, Reino Unido y Eslovenia mostrando tasas especialmente altas, y un creciente problema de obesidad infantil que amenaza la salud de futuras generaciones.

España, muestra un panorama igualmente alarmante. La Encuesta Nacional de Salud 2022 revela que el 24,6% de las mujeres adultas y el 27,2% de los hombres presentan obesidad, con un 36% adicional en sobrepeso. Entre los niños y adolescentes, aproximadamente el 18,6% son obesos y un 13,5% presentan sobrepeso. La pérdida progresiva de la dieta mediterránea tradicional, la creciente presencia de alimentos ultraprocesados y la falta de actividad física contribuyen a esta realidad. Además, las desigualdades socioeconómicas y regionales agravan la situación, con tasas más altas en grupos de menor nivel educativo y económico.

Frente a esta situación alarmante, la OMS ha establecido un enfoque estratégico integral. La Estrategia Global para la Prevención y Control de la Obesidad 2022 aboga por la creación de entornos saludables, donde la alimentación y la actividad física estén al alcance de todos. La estrategia enfatiza la importancia de políticas públicas que regulen la comercialización de alimentos poco saludables, fomenten la educación nutricional desde edades tempranas, promuevan la actividad física y garanticen el acceso a tratamientos clínicos de obesidad. La OMS también destaca la necesidad de colaboración multisectorial: gobiernos, profesionales de la salud, sociedad civil y sector privado deben trabajar conjuntamente para implementar soluciones sostenibles.

Un punto crítico en la estrategia de la OMS es la prevención desde la infancia. Estudios internacionales muestran que los hábitos adquiridos en la infancia influyen de manera decisiva en el riesgo de obesidad en la adultez. Por ello, programas escolares que promuevan la alimentación saludable y la actividad física son esenciales. Además, la OMS recomienda la integración de tecnologías digitales y programas comunitarios para aumentar la conciencia y ofrecer apoyo a quienes viven con obesidad.

‘La OMS reconoce la obesidad como una enfermedad crónica que requiere intervención médica’

En cuanto al tratamiento clínico, la OMS reconoce la obesidad como una enfermedad crónica que requiere intervención médica. Los avances recientes en farmacoterapia, como los agonistas del GLP-1, han demostrado eficacia para la reducción de peso y la mejora de comorbilidades, aunque su disponibilidad y coste siguen siendo limitantes en muchos países. La OMS enfatiza la necesidad de sistemas sanitarios capaces de ofrecer un seguimiento continuo y multidisciplinar, incluyendo nutrición, psicología y actividad física, como base para un tratamiento efectivo.

La llamada a la acción es urgente e ineludible: la obesidad no puede abordarse de manera aislada ni postergarse. Es imprescindible que los países adopten políticas integrales, inviertan en educación nutricional, regulen la comercialización de alimentos ultraprocesados, promuevan entornos urbanos que favorezcan la actividad física y aseguren el acceso a tratamientos clínicos efectivos. Cada día sin acción incrementa la carga de enfermedad, mortalidad y costos económicos asociados. La prevención e intervención temprana son esenciales; no podemos esperar a que la obesidad alcance proporciones catastróficas para actuar.

La obesidad es, sin duda, uno de los mayores retos de salud pública de nuestra era. Los datos del World Obesity Atlas 2025 muestran un panorama global alarmante: millones de adultos y niños en todo el mundo están en riesgo, y las proyecciones a 2035 y 2050 indican un incremento sostenido si no se toman medidas efectivas. Europa y España reflejan la misma tendencia, lo que exige intervenciones inmediatas y sostenibles. Solo mediante un enfoque integral, coordinado y multisectorial se podrá frenar esta epidemia y garantizar la salud de las generaciones presentes y futuras. La acción es urgente: prevenir, tratar y concienciar es responsabilidad de todos, desde los profesionales de la salud hasta los gobiernos, la industria alimentaria y la sociedad civil.

Bibliografía

World Obesity Atlas 2025. World Obesity Federation. https://www.worldobesity.org/resources/resource-library/world-obesity-atlas-2025

Organización Mundial de la Salud (OMS). Obesidad y sobrepeso. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

Ministerio de Sanidad, España. Encuesta Nacional de Salud 2022.

Eurostat. Overweight and obesity – BMI statistics. https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Overweight_and_obesity_-_BMI_statistics