“La salud bucodental debe integrarse plenamente en el sistema sanitario público”
Doctor Castro, lleva varios años al frente del Consejo General de Dentistas. ¿Cómo ha sido su recorrido profesional hasta llegar a la presidencia y qué balance hace de este tiempo?
Mi trayectoria profesional la podría resumir en tres etapas: formación, práctica clínica y representación institucional.
En cuanto a la formación, soy licenciado en Medicina y Cirugía, especialista en Estomatología, también licenciado en Odontología y experto en Medicina Oral.
En la práctica clínica, he desarrollado mi carrera en el Servicio Murciano de Salud con plaza en propiedad como estomatólogo. Simultáneamente, me comprometí con la profesión odontológica — fui presidente del Ilustre Colegio Oficial de Dentistas de Murcia antes de asumir la presidencia del Consejo General de Dentistas de España tras ganar las elecciones en el año 2014.
En este tiempo al frente del Consejo hago un balance muy positivo: hemos consolidado la presencia de la odontología en el ámbito sanitario y político, ganado visibilidad ante las administraciones, reforzado la ética profesional y avanzado en la defensa de los intereses de los dentistas. Por supuesto, quedan retos — de los que hablaremos —, pero considero que la organización está más fuerte, más cohesionada y preparada para afrontar los desafíos del siglo XXI.
¿Cuáles considera que han sido los principales logros del Consejo durante su mandato y qué retos siguen pendientes en el corto plazo?
El Consejo General de Dentistas de España es el máximo órgano de representación de la profesión en España. Lo primero que he de decir es que hemos fortalecido la coordinación con los Colegios Oficiales y Juntas Provinciales para mejorar precisamente eso: la representación de los dentistas. Pero, además, hemos puesto a la salud bucodental en el centro, gracias a campañas de salud bucodental que han tenido una gran repercusión pública, lo cual contribuye a que la población cuide mucho más su salud oral y, por consiguiente, su salud general.
En cuanto a las cuestiones capitales que consideramos verdaderos retos, está sin duda alguna la plena regulación y reconocimiento de las especialidades odontológicas. Su creación es de justicia y nuestras autoridades deberían tenerlo muy presente a la hora de avanzar en la regulación de la profesión.
También queremos avanzar en la mejora de la salud bucodental pública: mejores recursos, mayor cobertura e integración con el sistema sanitario general, sin olvidar la regulación de la publicidad sanitaria y combatir el intrusismo profesional con mayor contundencia.
Por último, me gustaría referirme a la necesidad de adaptar la profesión a los cambios tecnológicos que están transformando el sector, como la digitalización y la IA.
Uno de los temas más debatidos es el reconocimiento oficial de las especialidades odontológicas. ¿En qué punto se encuentra este proceso y cuál debería ser la primera especialidad reconocida?
Actualmente, existe un consenso general de que la odontología necesita un marco claro de especialidades reconocidas oficialmente para elevar la calidad asistencial, garantizar la formación especializada y armonizar la profesión con el sistema sanitario. El Consejo General de Dentistas lo ha defendido públicamente, como es notorio.
Lo que necesitamos ahora es el apoyo de las comunidades autónomas para cumplir con el Real Decreto 589/2022, de 19 de julio, por el que se regula el procedimiento y los criterios para la propuesta de nuevos títulos de especialistas en Ciencias de la Salud.
En cuanto a qué especialidad debería ser la primera, creo honestamente que no es procedente entrar en ello. No se trata de anteponer una u otra especialidad. Lo que nos interesa es desbloquear la situación para que nuestros dentistas puedan ejercer con plenas garantías tanto en España como fuera de nuestras fronteras.
También ha insistido en la necesidad de regular la publicidad sanitaria. ¿Qué medidas propone para evitar mensajes engañosos que puedan perjudicar a los pacientes?
La publicidad sanitaria es un tema muy delicado porque estamos hablando de la salud de las personas. No se puede permitir que se publiquen mensajes comerciales que inducen a error o generan falsas expectativas. Nosotros proponemos que haya una normativa más clara y específica para el sector sanitario, que se refuerce la capacidad de control de los colegios profesionales, y que se apliquen sanciones efectivas cuando se detecten irregularidades. Además, creemos que debe promoverse un código de buenas prácticas publicitarias en el que prime la información veraz, transparente y responsable. Al final, se trata de proteger al paciente y garantizar que toma decisiones informadas, no basadas en reclamos comerciales agresivos.
El número de dentistas en España ha crecido notablemente en los últimos años. ¿Existe riesgo de saturación profesional y qué soluciones plantea el Consejo ante esta situación?
Sí, el riesgo de saturación existe, y en algunas zonas es ya una realidad. España tiene una de las tasas más altas de dentistas por habitante en Europa, y eso ya está provocando desequilibrios muy serios: precarización laboral, competencia desleal, presión sobre los precios (muchas veces utilizando publicidad engañosa) y un riesgo de disminución de la calidad asistencial.
Desde el Consejo General proponemos medidas como la planificación de nuevas plazas universitarias en función de las necesidades reales del país, incentivar el ejercicio profesional en zonas con menor cobertura asistencial y fomentar una odontología más diversificada y centrada en la prevención y la salud pública. También creemos que integrar a los dentistas en el sistema público puede abrir nuevas oportunidades profesionales y equilibrar mejor la oferta y la demanda.
La salud bucodental pública sigue siendo insuficiente en España. ¿Qué cambios urgentes serían necesarios para mejorar la atención en el sistema público?
El principal cambio que necesitamos es integrar de forma real la salud bucodental en el sistema sanitario público, no como una prestación limitada y residual, sino como parte esencial del derecho a la salud. Esto pasa por ampliar la cartera de servicios. Es cierto que se ha avanzado y ya hay más tratamientos preventivos y básicos para toda la población — especialmente para niños, personas mayores y colectivos vulnerables —, pero hay que dotar a los centros de salud de profesionales y recursos suficientes. También es fundamental mejorar la coordinación entre atención primaria y odontología, y desarrollar programas comunitarios de prevención desde los colegios y centros sociales. Invertir en salud bucodental pública no es un gasto, es una inversión que mejora la salud general y reduce costes a medio y largo plazo.
Otro de los temas que preocupa al sector es el intrusismo profesional. ¿Qué acciones concretas está impulsando el Consejo para combatirlo?
Estamos muy comprometidos con esta lucha porque el intrusismo no solo perjudica a los profesionales, sino que pone en riesgo la salud de los ciudadanos.
Lo primero que tienen que saber los pacientes es que para tratar cualquier problema bucodental deben acudir a un dentista colegiado.
Dicho esto, es cierto que es necesario endurecer las penas por delitos de intrusismo, porque en muchas ocasiones son irrisorias. Que haya personas sin titulación haciendo intervenciones odontológicas es extremadamente grave. Insisto: queremos dejar claro que solo un dentista con la formación adecuada y debidamente colegiado puede garantizar un tratamiento seguro y de calidad.
Recientemente ha sido nombrado vicepresidente de Unión Profesional. ¿Qué supone este nuevo cargo y cómo puede beneficiar a la profesión odontológica?
Es un honor y una responsabilidad representar a la odontología dentro de una organización que agrupa a más de un millón y medio de profesionales colegiados en España y que dirige mi buen amigo el doctor Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial.
Obviamente estar en Unión Profesional nos da visibilidad, voz y capacidad de influencia en temas transversales que afectan a todas las profesiones, como la ética, la formación continua, la regulación normativa o el papel de los colegios en la sociedad.
Además, desde la vicepresidencia de Unión Profesional podemos defender los intereses del sector dental en foros más amplios, generar alianzas con otras profesiones sanitarias y contribuir a una visión más integrada y colaborativa del ejercicio profesional.
¿Qué papel cree que deben desempeñar los jóvenes odontólogos en el futuro del sector y qué mensaje les transmitiría en este momento?
Los jóvenes odontólogos tienen un papel fundamental, porque son quienes van a liderar la transformación de la profesión en los próximos años. Mi mensaje para ellos es de compromiso y confianza.
Los animo a formarse de manera rigurosa, a mantener siempre una actitud ética y a entender la odontología no solo como un trabajo, sino como un servicio a la salud de las personas. Les invito también a participar activamente en la vida colegial, a implicarse en los debates profesionales, y a no perder nunca la vocación. La profesión tiene mucho que ofrecerles, pero también necesita de su energía, su innovación y su visión de futuro. Ellos serán los protagonistas del cambio.
Para terminar, ¿qué legado le gustaría dejar como presidente del Consejo General de Dentistas de España?
Me gustaría que se recordara esta etapa como un periodo en el que la profesión se ha fortalecido, ha ganado visibilidad y ha avanzado en derechos y reconocimiento.
Quisiera dejar una organización cohesionada, respetada y capaz de influir en las políticas públicas que afectan a la salud bucodental. Me gustaría que se reconociera el esfuerzo no sólo mío, sino de todo el equipo que me acompaña, por dignificar la profesión, por proteger al paciente y por mejorar el acceso a una atención odontológica de calidad para todos.
Y, sobre todo, que hayamos conseguido que la sociedad entienda que la salud bucodental es salud, sin matices ni excepciones. Ese sería, sin duda, el mejor legado.





