Recientemente se reavivó en redes sociales un debate relevante en el ámbito de la salud: ¿cómo se adquieren las competencias de comunicación en la formación sanitaria?

Hace unas semanas, David Callejo, un profesional sanitario y docente, expresaba públicamente en Instagram que, durante su etapa formativa, no había recibido una preparación adecuada en este ámbito, a pesar de considerar dichas competencias fundamentales para el ejercicio profesional. Esta reflexión generó una cascada de respuestas, muchas de las cuales defendían que las habilidades comunicativas deberían adquirirse en el entorno familiar o no profesional e incluso, algunos seguidores sugerían que, en caso de no disponer de ellas de una forma innata, quizá la persona no estaría capacitada para ejercer como profesional sanitario.

Este tipo de reacciones, frecuentes en foros informales, pone de manifiesto una cuestión de fondo: la escasa consideración que aún se otorga, en determinados contextos, a la comunicación como competencia profesional estructural y no meramente como una habilidad innata o doméstica. El debate, lejos de ser anecdótico, refleja una tensión persistente entre lo que se espera del profesional de la salud y lo que realmente se le ofrece y exige en su proceso formativo.

Conviene recordar, además, que la dificultad para comunicarse de forma efectiva no es exclusiva del ámbito sanitario, sino una experiencia universal. A lo largo de la vida, todas las personas enfrentan retos comunicativos en sus relaciones interpersonales. Sin embargo, cuando se ejerce una profesión en la que se interactúa de manera constante con individuos de diversa procedencia, formación, cultura y, frecuentemente, en situaciones de vulnerabilidad, la comunicación adquiere una dimensión crítica. Por ello, resulta esencial partir de una base formativa sólida que permita al profesional adquirir y desarrollar competencias comunicativas que favorezcan no solo la calidad asistencial, sino también su propio crecimiento y desempeño profesional de manera óptima (Clèries, 2007; López Samaniego et al., 2010).

Se ha observado un cambio de paradigma en la formación de los profesionales de Enfermería. Las competencias comunicativas, tradicionalmente consideradas habilidades innatas o adquiridas en el ámbito familiar y tratadas de manera transversal o secundaria, aunque se trabajan desde años, han comenzado a ocupar un lugar más visible y estructurado dentro de los planes de estudio.

‘Nos enfrentamos al reto de redefinir cuáles son las competencias de comunicación que preparan al futuro profesional para un entorno clínico, académico y social en constante cambio’

En el Grado en Enfermería, esta transformación se traduce en la incorporación progresiva de asignaturas específicas y de carácter obligatorio que abordan de forma explícita la comunicación clínica y relacional. Actualmente, en las 61 universidades que imparten el Grado en Enfermería se detectan 38 asignaturas de carácter obligatorio relacionadas con la comunicación (Gorricho Genua et al., 2025; Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades, 2025).

Este giro responde no solo a una necesidad percibida desde la práctica asistencial, sino también a la creciente evidencia científica que respalda el impacto positivo de una comunicación eficaz en la calidad de la atención al paciente, la seguridad del mismo y la satisfacción tanto del usuario como del propio profesional sanitario. Incluir estas competencias en el currículo no es, por tanto, una concesión pedagógica, sino una apuesta estratégica por la mejora integral del sistema de atención (González Luis, 2022; Martí Núñez et al., 2017; Pérez Martin, 2022).

Este avance en la formación también responde a la evolución del propio rol profesional de las enfermeras. En las últimas décadas, las necesidades comunicativas del colectivo han cambiado de manera significativa. La presencia creciente de profesionales de Enfermería en ámbitos más allá del asistencial, como la gestión sanitaria, la dirección de equipos multidisciplinares, la docencia universitaria o la participación en foros científicos y congresos, así como en la participación en política y salud pública, ha ampliado el espectro de contextos en los que se requiere una comunicación precisa, eficaz y adaptada a distintos receptores. Este nuevo escenario demanda no solo habilidades interpersonales con pacientes y familias, sino también competencias pedagógicas y argumentativas propias de los ámbitos académicos y organizativos (Mazacón Gómez et al., 2020; Quintana Alonso & Cieza García, 2023).

Desarrollar estas capacidades implica entender la comunicación como una herramienta estratégica que atraviesa todas las dimensiones del ejercicio profesional, desde la consulta clínica hasta la intervención en políticas públicas o la representación institucional, para poder afrontar estos nuevos desafíos y conseguir un papel más activo en estas facetas de la profesión (Ruiz Restrepo et al., 2021).

A estos retos se suma, además, el profundo cambio en el paradigma comunicativo propiciado por la era digital. Las transformaciones tecnológicas no solo han modificado los canales a través de los cuales nos comunicamos, sino también la forma en que nos relacionamos. La inmediatez, la virtualidad y la exposición constante han reconfigurado las dinámicas interpersonales, generando nuevas exigencias tanto en la comunicación profesional como en la interacción con pacientes y otros actores del sistema sanitario. Incluso la comunicación en entornos presenciales, llamémosle analógica, se ha visto influida por estas nuevas formas de interacción, lo que obliga a repensar el modo en que nos expresamos, escuchamos y comprendemos en un contexto cada vez más híbrido.

Durante años, se ha debatido ampliamente sobre cuáles deben ser las competencias esenciales que los estudiantes de Enfermería deben adquirir a lo largo de su formación pregrado (Álvarez Comino, 2016; Fernández Araque, 2008; Ruiz Moral, 2014). Este debate ha ido acompañado de la creación de diversos órganos reguladores y marcos normativos, tanto nacionales como internacionales, que han intentado establecer criterios comunes (Alexander & Runciman, 2013; ANECA, 2004; González & Wagenaar, 2003; Orden CIN/2134/2008, 2008; Real Decreto 861/2010, 2010; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, 2005; Terrón López et al., 2016). Sin embargo, persiste una notable falta de consenso, especialmente en lo que respecta a las competencias comunicativas consideradas idóneas para el ejercicio profesional.

En este contexto de transformación continua, nos enfrentamos al reto de revisar y redefinir de una forma crítica y adaptativa cuáles son las competencias, y en particular las competencias de comunicación, que realmente preparan al futuro profesional para un entorno clínico, académico y social en constante cambio. Esta revisión no puede limitarse a una actualización de contenidos, sino que ha de implicar una reflexión profunda sobre los métodos de enseñanza, evaluación y desarrollo de estas competencias en el marco universitario y profesional.

* Este artículo propone una reflexión basada en las consideraciones finales de la tesis doctoral de la autora, defendida el 11 de julio de 2025 en la Universidad Pontificia de Salamanca y dirigida por la Dra. Elena Chamorro Rebollo.

Bibliografía

Alexander, M. F., & Runciman, P. J. (2013). Marco de competencias del CIE para la enfermera generalista: informe del proceso de elaboración y de las consultas. Consejo Internacional de Enfermeras.

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Fernández Araque, A. M. (2008). Competencias de las profesiones sanitarias. Nursing, 26(7), 56–64. https://www.elsevier.es/es-revista-nursing-20-articulo-competencias-profesiones-sanitarias-13125849

González, J., & Wagenaar, R. (2003). Tuning Educational Structures in Europe. Informe Final Proyecto Piloto – Fase 1. In Universidad de Deusto, Universidad de Groningen.

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Gorricho Genua, M., Chamorro Rebollo, E., Calbano Osinaga, I., & Sanz Guijo, M. (2025). La enseñanza de la comunicación en el Grado en Enfermería: análisis curricular y percepciones de alumnos y profesores. Revista de Comunicación y Salud, 15, 1–18. https://doi.org/10.35669/rcys.2025.15.e380

López Samaniego, L. M., Cibanal Juan, M. L., Noreña Peña, A., & Alcaraz Moreno, N. (2010). Reflexiones sobre la comunicación interpersonal. Revista Española de Comunicación En Salud, 1(2), 98–112. https://e-revistas.uc3m.es/index.php/RECS/article/view/3411/2062

Martí Núñez, A., Martínez Pérez, R., & Valcárcel Izquierdo, N. (2017). Comunicación. Aspectos generales de una herramienta efectiva en los procesos asistenciales en salud. Revista Cubana de Tecnología de La Salud, 8, 59–67. http://revtecnologia.sld.cu/index.php/tec/article/view/881

Mazacón Gómez, M. N., Paliz Sánchez, C. del R., & Caicedo Hinojosa, L. A. (2020). Las competencias profesionales de la Enfermería y su efecto en la labor profesional. Universidad Ciencia y Tecnología, 24(105), 72–78. https://doi.org/10.47460/uct.v24i105.383

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Orden CIN/2134/2008, de 3 de Julio, Por La Que Se Establecen Los Requisitos Para La Verificación de Los Títulos Universitarios Oficiales Que Habiliten Para El Ejercicio de La Profesión de Enfermero, 174 Boletín Oficial del Estado 31680 (2008). https://www.boe.es/boe/dias/2008/07/19/pdfs/A31680-31683.pdf

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. (2005). Proyecto de Definición y Selección de Competencias (DeSeCo). https://www.deseco.ch/bfs/deseco/en/index/03/02.parsys.78532.downloadList.94248.DownloadFile.tmp/2005.dscexecutivesummary.sp.pdf

Pérez Martin, A. M. (2022). Consenso Iberoamericano sobre competencias comunicacionales (CCC) para estudiantes de Grado en Enfermería. Universidad Francisco de Vitoria.

Quintana Alonso, R., & Cieza García, J. A. (2023). La capacitación docente de los profesores de enfermería: Análisis de competencias y propuesta formativa [Tesis doctoral]. https://doi.org/10.14201/gredos.152733

Real Decreto 861/2010, de 2 de Julio, Por El Que Se Modifica El Real Decreto 1393/2007, de 29 de Octubre, Por El Que Se Establece La Ordenación de Las Enseñanzas Universitarias Oficiales, Boletín Oficial del Estado (2010). https://www.boe.es/eli/es/rd/2010/07/02/861

Ruiz Moral, R. (2014). Comunicación clínica. Principios y habilidades para la práctica. Editorial Médica Panamericana.

Ruiz Restrepo, D. I., Montaña Virgen, J. P., & Vargas Moreno, J. P. (2021). Participación de Enfermería en la Elaboración de Políticas Públicas de Salud en Latinoamérica. UNACIENCIA, 13(25), 112–132. https://doi.org/10.35997/unaciencia.v13i25.563

Terrón López, M. J., Díaz-Meco Conde, R., Rubio Alonso, M., Busto Martínez, M., Martiáñez Ramírez, N., & Levy Benasuly, A. (2016). Definición y clasificación de competencias. Integración de las competencias en las prácticas clínicas en Ciencias de la Salud. In Competencias en las Prácticas Clínicas en Ciencias de la Salud. Guía de estrategias y recursos para su desarrollo y evaluación. (pp. 28–43). Editorial Médica Panamericana.

 

Maialen Gorricho Genua, Personal Docente Investigador (PDI) del Grado en Enfermería de la Universidad de Deusto (Bilbao)