Pilar Jimeno Alcalde, directora general de Inspección y Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid, repasa los principales avances impulsados por su departamento en los últimos años, con especial foco en la modernización de estructuras, la reducción de cargas administrativas, la agilización de autorizaciones y la incorporación de herramientas digitales e Inteligencia Artificial.
A lo largo de su trayectoria profesional en el ámbito sanitario, ¿qué balance personal realiza y qué hitos considera que han marcado su camino hasta llegar a su actual responsabilidad?
A lo largo de mi trayectoria en el ámbito sanitario, el balance personal es profundamente positivo, tanto en lo profesional como en lo humano. He tenido la oportunidad de crecer en un entorno exigente, pero muy enriquecedor, donde cada experiencia ha contribuido a moldear mi forma de entender la sanidad.
Entre los hitos más relevantes destacaría, en primer lugar, mi carrera de diez años en la industria farmacéutica, en empresas big pharma. Durante esta etapa, he podido desarrollarme en diferentes roles dentro del departamento de Corporate Affairs. No solo adquirí conocimientos técnicos, sino también valores fundamentales como la adaptación, la responsabilidad y la toma de decisiones bajo presión.
Posteriormente, asumir funciones de mayor responsabilidad, como la coordinación de equipos o la participación en proyectos más estratégicos, marcó un punto de inflexión importante en mi desarrollo y me dio herramientas para poder llevar a cabo la Dirección General.
Desde su nombramiento como directora general, ¿qué valoración hace de la evolución de la Dirección General de Inspección y Ordenación, y de los objetivos alcanzados hasta el momento?
No llegamos a tres años, pero yo siempre digo que es como si fueran seis, porque en Madrid todo se vive con mucha más intensidad si lo comparas con otras comunidades. Esta pregunta me ayuda a reflexionar sobre el balance que puedo hacer de estos años al frente de la Dirección General.
Para mí hay cuatro hitos de los que me siento especialmente orgullosa.
En primer lugar, hemos conseguido la modernización de la estructura y también de los procedimientos internos. La Dirección General de Inspección y Ordenación Sanitaria está compuesta por tres subdirecciones, entre ellas la Subdirección de Inspección Médica. Antes, los inspectores, subinspectores y técnicos administrativos estaban distribuidos en diferentes zonas de salud, y lo que hemos conseguido es unificar a todo el equipo en un único espacio. Eso no solo ha supuesto una reorganización desde el punto de vista orgánico, sino que también nos ha permitido trabajar de una forma diferente: ya no de manera aislada, sino alineándonos con nuestro espejo, que son las áreas asistenciales de Atención Primaria, unificando criterios y generando sinergias entre los equipos.
Otro de los hitos conseguidos ha sido toda la parte de modernización en la autorización y la inspección sanitaria, tanto de centros y servicios como de establecimientos sanitarios. Estamos trabajando desde la inspección con un enfoque más proactivo que reactivo. Además, estamos colaborando muy bien con todos los colegios profesionales, identificando mediante check-list aquellos hechos o infracciones que detectamos en las inspecciones para, de forma proactiva y junto a ellos, transformarlos en lo que llamamos píldoras informativas.
El tercer logro ha sido la reducción de los tiempos en todo lo que tiene que ver con las autorizaciones. En Madrid tenemos 3.000 farmacias y más de 15.000 centros sanitarios. Tanto las farmacias como los centros necesitan autorización o renovación sanitaria para poder funcionar o seguir haciéndolo, así que la agilidad en ese trámite es muy importante. Desde el principio hemos trabajado con datos y con cuadros de mando que nos han permitido identificar cuellos de botella. Hemos creado carriles rápidos y hemos rebajado la carga administrativa.
Y, por último, destacaría los desarrollos normativos que estamos impulsando desde la Dirección General: el decreto por el que se desarrolla parcialmente la Ley 13/2022, de Ordenación y Atención Farmacéutica de la Comunidad de Madrid; el proyecto de decreto del régimen jurídico y del procedimiento de autorización, registro y publicidad sanitaria de los centros, servicios y establecimientos sanitarios; y el proyecto de decreto por el que se establece la identificación profesional, por código numérico, del personal que realiza funciones de inspección en materia de sanidad en la Comunidad de Madrid.
Como visión global, el balance hasta el momento sería de consolidación y avance, aunque con retos aún por delante, como seguir profundizando en la digitalización, la evaluación continua de la calidad y la adaptación a un entorno sanitario en constante cambio.
La inspección sanitaria es una herramienta clave para garantizar la calidad del sistema. ¿Cómo ha evolucionado este ámbito en la Comunidad de Madrid en los últimos años?
Destacaría tres elementos clave. En primer lugar, cómo estamos incorporando las nuevas tecnologías en la inspección. Estamos trabajando con diferentes herramientas digitales y también con herramientas basadas en IA y en la robotización de procedimientos administrativos, de tal manera que conseguimos que los inspectores pongan el foco en esa parte de valor de la tramitación y no tanto en funciones administrativas. Además, esto también nos permite ser más ágiles.
Otra herramienta importante es el cuadro de mando que tenemos desplegado en toda la Dirección General y que nos ha permitido establecer KPIs, hacer seguimiento de esos indicadores y llegar al detalle, incluso por tipo de centro, para identificar dónde podemos tener cuellos de botella.
En segundo lugar, destacaría la reducción de cargas administrativas. Hemos hecho una revisión completa de todos los requisitos que teníamos o que exigíamos por norma, y estamos trabajando en este proyecto de decreto con varios objetivos: simplificar los procedimientos de autorización, reducir la documentación exigida a los centros sanitarios, ampliar de 8 a 10 años la vigencia de las autorizaciones de funcionamiento, incrementar la tipología de centros y servicios sanitarios que podrán renovar su autorización mediante declaración responsable, permitir el ejercicio de la actividad sanitaria de manera telemática sin necesidad de vinculación a un centro físico previamente autorizado, regular el procedimiento de aceptación de los programas de garantía de calidad de equipos de radiaciones ionizantes con fines médicos y establecer el procedimiento de autorización previa de la publicidad sanitaria, atendiendo a una demanda del sector.
¿Qué papel desempeña la ordenación sanitaria en la cohesión y eficiencia del sistema, especialmente en un entorno cada vez más complejo?
La ordenación sanitaria tiene un papel fundamental en el sistema sanitario, ya que establece la normativa y, por lo tanto, las reglas que todos los actores deben conocer y cumplir.
Por lo tanto, debe garantizar la equidad, la calidad y la seguridad de las prestaciones sanitarias para los ciudadanos, y debe ser transparente, clara y precisa para que los profesionales, tanto en el ámbito público como privado, puedan prestar los servicios sanitarios con todas las garantías.
En materia de autorización, ¿qué avances se han producido para reforzar los estándares de calidad en centros y servicios sanitarios?
En primer lugar, recortar tiempos en la autorización o renovación de los centros, servicios y establecimientos sanitarios. Identificar dónde podían existir cuellos de botella y trabajar con los colegios profesionales también para detectar dónde puede haber más problemas a la hora de presentar la documentación o de documentar bien los expedientes. Es decir, trabajar con los colegios también en esa parte más de aprendizaje, porque si el expediente nos llega bien, podemos ser mucho más ágiles.
También hemos creado equipos de carriles rápidos para determinados tipos de establecimientos. En ese sentido, seguimos muy comprometidos desde la Comunidad de Madrid con recortar tiempos y mejorar desde el punto de vista de la eficacia en la autorización y renovación.
Por otro lado, están los dos proyectos normativos que tenemos ahora mismo en marcha. Uno es el desarrollo de farmacia, donde regulamos servicios como guardias, adjuntos, vacaciones, horarios y también los SPD, que son los sistemas personalizados de dosificación, además de la atención farmacéutica domiciliaria. Regulamos requisitos técnicos y sanitarios y, en el caso de la atención domiciliaria, ese capítulo es bastante innovador. Creo que responde a una realidad y supone incorporar a la normativa algo que es necesario, también por el tipo de población que tenemos y por cómo va a evolucionar ese grupo poblacional en el futuro.
Por otro lado, está el Decreto de centros, servicios y establecimientos sanitarios, en el que regulamos principalmente la reducción de cargas administrativas en cada una de las fases. Una autorización lleva cuatro fases, así que el objetivo es reducir esa carga administrativa en todas ellas, siempre garantizando la seguridad y la calidad para el paciente.
También ampliamos la duración de las autorizaciones. Ahora, cuando un centro obtiene la autorización, esta tiene una vigencia determinada; en Madrid es de ocho años, y de hecho es una de las comunidades autónomas más ambiciosas en este sentido. Con este decreto se quiere ampliar esa duración a diez años para los centros, servicios o establecimientos sanitarios.
Además, regulamos la publicidad sanitaria, que era algo que también nos venían demandando los colegios profesionales, porque uno de los objetivos que también tenemos desde ordenación sanitaria es luchar contra el intrusismo. Con esta norma lo que queremos también es trabajar en esa línea y colaborar para garantizar que no exista intrusismo.
También regulamos los planes de garantía de calidad y otros aspectos, porque muchas veces la realidad va por delante y hemos visto que era necesario incorporar a la norma el tipo de centros que están apareciendo actualmente. Por ejemplo, la telemedicina también se va a regular en el decreto, porque al final es una realidad existente y, aunque estaba presente como servicio, tenía que recogerse expresamente en la norma.
La colaboración público-privada es una realidad consolidada en la Comunidad de Madrid. ¿Cómo se asegura desde su Dirección General la equidad en los criterios de supervisión y calidad?
Nosotros estamos trabajando con los colegios profesionales en esos obstáculos burocráticos, administrativos o controles que consideramos que tienen que enfocarse de otra manera.
Además, esta visión de reducir cargas administrativas sin menoscabar la seguridad y la calidad del paciente es otra fórmula de esa colaboración público-privada. El trabajo que hacemos junto a las mutuas también puede ser un ejemplo de colaboración público-privada.
Para tener la referencia en datos, en 2025 resolvimos más de 6.000 expedientes en autorización e inspección de centros, con una media de resolución de autorizaciones de 71 días, lo que supone una reducción del 21%. Esto muchas veces se consigue precisamente gracias a esa colaboración y al buen funcionamiento tanto del sistema o del mercado como de la propia Administración.
En farmacia resolvimos más de 3.000 expedientes y bajamos un 44% el tiempo medio de autorización. Ahora mismo estamos en 50 días, frente a los 90 días que establece la normativa.
En las autorizaciones de centros sanitarios, en 2025 hemos resuelto 6.780 autorizaciones, con un plazo medio de 71 días, lo que supone una reducción del 21% sobre el plazo establecido. En establecimientos sanitarios, en 2025 hemos conseguido resolver 3.331 expedientes de autorización, con un plazo medio de 50 días, una mejora del 44% sobre el plazo que establece la norma.
Nosotros trabajamos con los colegios, trabajamos con mutuas, escuchamos también al sector y a esa necesidad que siempre nos han trasladado de ser más ágiles, y los resultados están siendo muy positivos: hemos bajado de 90 a 71 días en centros y de 90 a 50 días en farmacia.
¿De qué manera se están incorporando herramientas digitales y tecnológicas en los procesos de inspección y evaluación?
Estamos trabajando desde diferentes líneas. Por un lado, con la IA, que se está incorporando en inspección médica y también en visado, con ese objetivo de que el inspector pueda dedicar su tiempo a tareas de valor, y no tanto a la carga administrativa, sino a trámites que tengan un mayor impacto en el ciudadano.
Por ejemplo, en el visado de medicamentos ahora mismo ya estamos en una media de 24 horas. También estamos trabajando con herramientas relacionadas con la gestión de la incapacidad temporal, con esa misma lógica: conseguir que el médico esté más centrado en la revisión de los aspectos más técnicos y sanitarios, y no tanto en la parte administrativa.
Después, también están los cuadros de mando, que para nosotros han supuesto una auténtica revolución, porque nos han permitido tener una foto completa de cuántos expedientes tenemos en marcha, cuántos tenemos en cartera y por tipo de centro. También nos han permitido diseñar y crear esos equipos de carriles rápidos para determinadas tipologías de centros, e incluso medir los recursos técnicos con los que contamos para poder organizar mejor las distintas fases del proceso.
Eso está dando resultados bastante positivos: hemos bajado de 90 a 71 días en centros, y en farmacia de 90 a 50 días.
Y después está toda la parte de robotización. Había muchas funciones y muchos reportes que antes teníamos que hacer de forma manual y que ahora se han podido robotizar. Eso nos ha permitido que el profesional, ya sea inspector, subinspector, técnico o administrativo, pueda dedicar sus funciones de valor realmente al trabajo de la subdirección y no tanto a esas tareas de reporte casi automático que ahora mismo estamos resolviendo mediante robotización.
La irrupción de la Inteligencia Artificial abre nuevas oportunidades, pero también desafíos. ¿Cómo se está abordando su supervisión desde la Administración sanitaria?
Creo que hay que ver todo desde un punto de vista positivo. La Inteligencia Artificial nunca va a sustituir a un profesional, ni a un técnico, ni a un administrativo. Al final, es una realidad que existe, y lo que hay que hacer es interiorizarla y trabajar con ella para que nos ayude a descargar esas funciones más administrativas y podamos dedicarnos a tareas de mayor valor.
En toda la Dirección General tenemos diferentes proyectos que ya nos están ayudando, o que nos van a ayudar en el futuro, con esa misma lógica.
¿Qué iniciativas se están impulsando para reforzar la seguridad del paciente dentro del marco de sus competencias?
Nosotros tenemos en la Dirección General un plan de inspección. Hemos publicado el nuevo plan de inspección, que es trianual, y después cada año hacemos planes parciales dentro del marco de ese plan trianual. El último plan de inspección se aprobó por orden de la consejera en este primer trimestre y corresponde al periodo 2026-2028.
Ese plan se vertebra principalmente en torno a tres pilares: inspección médica, farmacia, y centros y servicios sanitarios.
En la parte de farmacia, dentro del marco de la inspección y ordenación farmacéutica, se garantiza que los establecimientos y servicios farmacéuticos, como oficinas de farmacia, ópticas, ortopedias, centros de audioprótesis y unidades de radiofarmacia, cumplan con los requisitos técnico-sanitarios. También tenemos programas específicos para toda la parte de control farmacéutico y de productos farmacéuticos de uso humano y veterinario.
Después, en el pilar de centros y servicios sanitarios, hay programas específicos de inspección dirigidos a determinados centros sanitarios que se identifican dentro del plan de inspección, aunque siempre abiertos a las necesidades que puedan ir surgiendo a lo largo del año. También hay un programa específico para toda la parte de intrusismo.
En inspección médica, los programas específicos que tenemos se centran principalmente en todo lo que tiene que ver con incapacidad temporal, visado, prestación farmacéutica e informes patrimoniales.
Además, dentro de inspección médica tenemos un equipo de evaluación que va un poco más allá. Por un lado, está la actividad inspectora, que es la que desarrolla toda la subdirección, y por otro, está este equipo de evaluación, que realiza auditorías y nos permite hacer evaluaciones por programas que identifican los distintos órganos directivos de la Consejería.
Es, en ese sentido, un plus para revisar cuestiones como la prestación farmacéutica, la seguridad y calidad del paciente o aquellos objetivos que identifiquen los distintos órganos directivos dentro de la Consejería y sobre los que consideren interesante que desde la propia Consejería hagamos una evaluación o auditoría.
¿Cuáles son actualmente los principales retos a los que se enfrenta su Dirección General?
Continuar con la línea de trabajo que ya tenemos iniciada en autorización e inspección de centros, con esa lógica de seguir avanzando en la reducción de cargas administrativas y en la mejora de los tiempos.
También terminar los desarrollos normativos que ahora mismo tenemos en marcha, porque van a tener mucho impacto y, además, un impacto positivo en el ciudadano.
Y, por supuesto, continuar trabajando en los desarrollos digitales que también están en marcha, porque nos van a ayudar mucho como Dirección General y, por tanto, también van a tener un impacto bastante positivo en el ciudadano.
Mirando al futuro, ¿qué líneas estratégicas considera prioritarias para seguir fortaleciendo el sistema sanitario madrileño?
Desde la Dirección General hay que seguir trabajando en ese modelo de inspección proactivo y no reactivo, que quizá es un enfoque más revolucionario, pero que está dando muy buenos frutos.
También hay que seguir trabajando en el dato, en la evidencia que aporta el dato, porque eso nos está permitiendo tomar decisiones y asignar recursos de una manera más eficaz.
Y, en general, seguir avanzando con ese concepto de ordenación sanitaria flexible y centrada en los resultados en salud, pero garantizando siempre la mejor y la mayor seguridad y calidad para los pacientes.





