En los últimos años, el ecosistema de la comunicación científica ha experimentado una transformación profunda impulsada por la digitalización, las redes sociales y el cambio en los hábitos de consumo de información. En este contexto, el podcasting se ha consolidado como una de las herramientas más prometedoras para acercar el conocimiento científico a la ciudadanía.
Lejos de ser un formato minoritario, el podcast se ha convertido ya en un medio de masas. Según el informe de tendencias de Triton Digital, más de la mitad de la población (53,6%) escucha o ve podcast. Su penetración es especialmente alta entre los jóvenes de 18 a 34 años (68,7%) y entre las personas de 35 a 54 años (62,1%), un público que además suele presentar mayores niveles educativos y niveles de renta más elevados. Este dato resulta especialmente relevante en el ámbito de la salud, donde la alfabetización científica y la comprensión de la información sanitaria son factores clave para la toma de decisiones informadas.
Otra transformación relevante es que el podcast ya no es únicamente audio. El vídeo se ha incorporado con fuerza al formato. De hecho, YouTube se ha convertido en la plataforma más utilizada para consumir podcast, con un 37,7% de usuarios en 2025, superando a plataformas tradicionales como Spotify o Apple Podcasts. El consumo se realiza además de forma híbrida: solo un 13% de los oyentes consume exclusivamente audio y apenas un 7% únicamente vídeo. Esta convergencia ha dado lugar al fenómeno del videopodcast, que añade un componente visual que permite captar el lenguaje corporal, las emociones y las interacciones entre los participantes, enriqueciendo la experiencia comunicativa.
En el ámbito de la divulgación científica, el podcast ofrece ventajas particularmente interesantes. A diferencia de los mensajes breves que dominan las redes sociales, el formato permite contextualizar la información, desarrollar ideas complejas y explicar con mayor claridad fenómenos científicos que afectan a la salud. No se trata únicamente de transmitir datos, sino de construir narrativas accesibles que permitan comprender el porqué de las cosas.
El podcast facilita además un elemento fundamental en la comunicación sanitaria: la confianza. Escuchar a un profesional de la salud permite conocer no solo su conocimiento, sino también su manera de pensar, su experiencia y su trayectoria. Esta cercanía contribuye a humanizar la ciencia y a generar vínculos con la audiencia. Saber cómo un investigador llegó a interesarse por un determinado campo, qué desafíos ha afrontado o qué aprendizajes ha obtenido a lo largo de su carrera ayuda a que el público conecte con la persona detrás del conocimiento.
La narrativa desempeña aquí un papel esencial. Los formatos más eficaces suelen combinar explicaciones claras con ejemplos cotidianos, historias personales y un estilo conversacional que facilite la comprensión. El uso moderado del humor puede ayudar a abordar temas complejos sin perder rigor científico, siempre que se utilice como herramienta pedagógica y no como simplificación excesiva. En definitiva, se trata de responder a una pregunta clave para la audiencia: cómo afectan los avances científicos o los problemas de salud a nuestra vida cotidiana y qué podemos hacer para afrontarlos.
Diversos estudios han demostrado que los podcasts bien diseñados pueden ser herramientas eficaces para mejorar la alfabetización científica en salud en la población general. La clave está en evitar el exceso de tecnicismos y priorizar la claridad del mensaje sin renunciar al rigor. En este sentido, el podcast se sitúa en un punto intermedio entre la divulgación tradicional y la conversación informal, un espacio donde el conocimiento puede transmitirse de manera más cercana y comprensible.
Esta convicción es precisamente la que ha motivado el nacimiento de iniciativas como El Relevo, un videopodcast centrado en la conversación entre profesionales sanitarios, investigadores y pacientes. El proyecto parte de una idea sencilla: la salud no es solo ciencia, también es experiencia, relación y humanidad. En cada episodio se busca generar un espacio donde el conocimiento se comparta sin jerarquías, permitiendo que quienes investigan, quienes cuidan y quienes conviven con la enfermedad puedan dialogar desde perspectivas complementarias.
El objetivo de este tipo de iniciativas no es únicamente divulgar información, sino contribuir a una forma de comunicación sanitaria más respetuosa con el paciente. Compartir conocimiento no como una barrera técnica, sino como un puente que permita generar autonomía, comprensión y confianza. En este sentido, escuchar las trayectorias personales de los profesionales, comprender por qué eligieron su especialidad o conocer la experiencia de quienes viven con una enfermedad aporta un valor que difícilmente se consigue en otros formatos.
Otro aspecto que refuerza el potencial del podcasting en salud es la flexibilidad narrativa que ofrece el formato. Alternar entrevistas individuales con conversaciones grupales permite incorporar diferentes puntos de vista y enriquecer el debate. Asimismo, el formato audiovisual del videopodcast añade un componente emocional adicional al permitir observar gestos, miradas y reacciones que ayudan a contextualizar el discurso.
Sin embargo, el podcasting también está entrando en una nueva etapa marcada por la irrupción de la inteligencia artificial. Herramientas como NotebookLM o distintos sistemas de generación automática de audio permiten transformar documentos, artículos científicos o informes en conversaciones tipo pódcast generadas por IA. Estas tecnologías abren posibilidades interesantes para el aprendizaje, el estudio o el repaso de contenidos.
La pregunta que surge entonces es inevitable: ¿podrían estas herramientas sustituir a los podcast tradicionales?
Probablemente no. Aunque la inteligencia artificial puede generar contenidos de forma eficiente, el valor diferencial del podcasting sigue residiendo en la autenticidad humana. La espontaneidad de una conversación, la química entre los presentadores, las preguntas inesperadas o las emociones que surgen durante una entrevista son elementos difíciles de replicar de forma artificial.
Más que sustituir el podcasting, la Inteligencia Artificial parece destinada a convertirse en una herramienta complementaria. Puede facilitar la preparación de guiones, la edición del audio o la adaptación de contenidos a diferentes públicos. Pero la esencia del formato es todavía nuestra, esencia humana.
En un contexto donde la desinformación sanitaria circula con rapidez y donde la ciudadanía busca fuentes fiables de información, el podcasting representa una oportunidad valiosa para reforzar la comunicación científica en salud. Si se diseña con rigor, narrativa y vocación pedagógica, puede convertirse en un espacio donde la ciencia no solo se explique, sino que también se escuche, se entienda y, sobre todo, se confíe.
En una época marcada por la sobreinformación y la incertidumbre sanitaria, quizá el verdadero valor del podcasting no sea solo explicar la ciencia, sino devolverle algo que nunca debería haber perdido: la conversación. Porque cuando la ciencia se escucha con atención, se entiende mejor; y cuando se entiende, también genera más confianza.
¿Nos escuchamos en los podcasts?





