El hospital Ribera Imske ofrece talleres prácticos para familias y cuidadores centrados en la prevención de accidentes y una alimentación autorregulada y segura.
Actuar con rapidez ante un atragantamiento, saber realizar una reanimación cardiopulmonar básica o iniciar la alimentación complementaria sin miedo son algunas de las principales inquietudes de madres, padres y cuidadores en los primeros años de vida del niño. Para dar respuesta a estas necesidades, el hospital Ribera Imske acoge talleres mensuales de primeros auxilios y alimentación complementaria (BLW), dirigidos a familias y cuidadores de niños de 0 a 3 años.
La formación está impartida por la matrona Elena Pajuelo, que destaca las ventajas de estos talleres y la importancia de anticiparse: “Formarse antes o en los primeros meses de vida del bebé reduce el miedo, aumenta la confianza y permite tomar decisiones más conscientes y alineadas con los valores y objetivos de cada familia”.
Primeros auxilios pediátricos: saber actuar marca la diferencia
El taller de primeros auxilios está diseñado como una formación práctica, en grupos reducidos de entre 12 y 14 personas, para garantizar la participación activa de todos los asistentes durante sus tres horas de duración. En él se abordan situaciones reales como accidentes domésticos, pérdida de conciencia, atragantamientos y reanimación cardiopulmonar básica, tanto en niños conscientes como inconscientes.
El objetivo es que los cuidadores sepan cómo actuar de forma rápida y eficaz para evitar secuelas graves. “Muchas familias viven con un miedo constante a no saber reaccionar”, explica Pajuelo, que añade que “cuando adquieren herramientas claras y las practican, ese miedo se transforma en seguridad”.
Alimentación complementaria y BLW: confianza y autonomía
El taller de alimentación complementaria profundiza en el enfoque de alimentación autorregulada por el bebé (BLW, Baby Led Weaning), explicando de forma clara cuándo iniciar la alimentación complementaria, con qué alimentos, cómo ofrecerlos y en qué cantidades, siempre desde la seguridad y el respeto al ritmo del niño.
Durante la sesión se detallan las ventajas de este tipo de alimentación, tanto para el bebé —mayor autonomía, desarrollo de la masticación y relación positiva con la comida— como para la familia, que aprende a integrar al niño en la dinámica familiar sin estrés ni conflictos. “Perder el miedo es fundamental”, señala la matrona. “Cuando las familias entienden cómo hacerlo de manera segura, disfrutan mucho más del proceso y confían en las capacidades de su bebé”.
Ambos talleres se realizan mensualmente en el ático del hospital Ribera Imske, tienen una duración aproximada de tres horas y están dirigidos tanto a padres como a otros cuidadores habituales. La demanda creciente confirma, según Pajuelo, que “la confianza nace del conocimiento y del acompañamiento adecuado desde el principio”. Las fechas de los talleres se actualizan en la web y en el propio hospital Ribera Imske.





