La hernia inguinal es una de las patologías quirúrgicas más frecuentes. Para mejorar su abordaje, el Hospital Quirónsalud Toledo ha incorporado la cirugía mínimamente invasiva o laparoscópica como primera opción en aquellos casos en los que está indicada, una técnica que permite reducir el dolor postoperatorio, acelerar la recuperación del paciente y minimizar la cicatriz.

La hernia inguinal se produce por la protrusión de contenido abdominal o grasa preperitoneal a través de un punto débil de la musculatura de la pared abdominal, en la región de la ingle. Su reparación quirúrgica está indicada para evitar posibles complicaciones, como una hernia no reductible o la estrangulación.

“La cirugía es el tratamiento indicado en una hernia inguinal para poder realizar su reparación y evitar de esa forma sus potenciales complicaciones”, explica la doctora Jara Hernández Guitiérrez, especialista en Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Toledo.

Según detalla la especialista, el centro ha comenzado a ofrecer como primera opción la cirugía mínimamente invasiva o laparoscópica, tal y como recomiendan las guías clínicas de las principales sociedades científicas, salvo en aquellos casos en los que la cirugía abierta sigue estando indicada, como en pacientes con antecedentes de cirugía pélvica previa o que han recibido radioterapia pélvica.

Actualmente, existen dos técnicas principales para la reparación laparoscópica de la hernia inguinal: el abordaje TEP (Total Extra-Peritoneal) y el abordaje TAPP (Trans-Abdominal Pre-Peritoneal), en función de si es necesario o no entrar en la cavidad abdominal para reparar la hernia.

Menor impacto de la intervención

La técnica TEP es un procedimiento laparoscópico avanzado que permite reparar hernias inguinales sin entrar en la cavidad abdominal, trabajando en el espacio preperitoneal.

“Se realizan tres pequeñas incisiones en la línea media y se coloca una malla en el espacio preperitoneal, que es una situación más fisiológica y donde necesita menos fijación, por lo que también requiere menos puntos y reduce el dolor del paciente”, señala la doctora Hernández.

Además, este abordaje permite colocar la malla sin contacto con el intestino, fuera de la cavidad abdominal, lo que reduce de forma significativa el impacto de la intervención en el organismo.

Recuperación más rápida y menos dolor

Por su parte, la doctora Aida Tébar Zamora, también especialista en Cirugía General y Aparato Digestivo, destaca entre las ventajas de esta cirugía frente al abordaje abierto clásico una mejor visualización y acceso a la pared posterior de la región inguinal, lo que permite reparar en una única intervención todos los orificios herniados o potencialmente herniables de la región inguinocrural.

“Los pacientes presentan menor dolor postoperatorio, así como menor incidencia de infección de herida quirúrgica y de la malla, además de que este tipo de intervención supone unas cicatrices más pequeñas y estéticas”, afirma.

Asimismo, la recuperación tras la cirugía mínimamente invasiva es más rápida que con la vía abierta, favoreciendo una reincorporación más temprana a la vida laboral. La actividad física, además, puede retomarse de forma progresiva en un plazo de dos o tres semanas.