Un punto de inflexión para la financiación sanitaria
n un mundo golpeado por crisis múltiples —sanitaria, climática, económica y social—, la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo (FfD4), celebrada en Sevilla en 2025, marcó un momento crucial para transformar la financiación de la salud global. Junto con la 30ª Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP30) y la cumbre del Grupo de los 20 (G20), la FfD4 destacó la necesidad de superar un modelo centrado en proyectos “bancables” —aquellos diseñados para maximizar retornos financieros privados a corto plazo1. La pandemia de la COVID-19, la inestabilidad geopolítica y el aumento de las desigualdades han abierto una oportunidad estratégica para redefinir las finanzas sanitarias, priorizando el valor de lo público, la resiliencia económica y la equidad2.
Inspirado en ideas como las de la economista Mariana Mazzucato, este artículo aboga por un enfoque mision-oriented que alinee los esfuerzos de gobiernos, empresas y sociedad civil hacia objetivos ambiciosos, como erradicar enfermedades prevenibles, ampliar el acceso a servicios sanitarios o fortalecer la preparación ante pandemias3. Este modelo posiciona la salud como una inversión estratégica con retornos económicos y sociales significativos, promoviendo asociaciones entre sectores que prioricen la sostenibilidad y el impacto social. Aquí se presenta un plan práctico para transformar las finanzas sanitarias, maximizando eficiencia y equidad.
Resumen ejecutivo
El sistema actual de financiación sanitaria, basado en instrumentos como el blended finance (financiación mixta que combina recursos públicos y privados), prioriza la rentabilidad privada y relega la salud pública a un segundo plano1. Este artículo propone un enfoque mision-oriented que reestructure las asociaciones estratégicas entre sectores para alinear recursos hacia objetivos de valor público, fortalecer los sistemas sanitarios y garantizar el derecho a la salud. Ejemplos como la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI), Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz) y la Health Emergency Preparedness and Response Authority (HERA) ilustran el potencial de las colaboraciones misionales, mientras que la Colaboración para el Acceso a Vacunas contra el COVID-19 (COVAX) evidencia los límites de los enfoques basados en el mercado4,5. Se presentan propuestas prácticas, como reformar los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD) y crear fondos de innovación sanitaria, con énfasis en equidad y las necesidades del Sur Global. La gobernanza transparente es clave para evitar la cooptación por intereses privados.
Limitaciones del modelo financiero actual
El sistema de financiación para el desarrollo, basado en herramientas como el blended finance, busca atraer capital privado mediante incentivos públicos. Sin embargo, este enfoque, promovido bajo la narrativa de “billones a trillones”, presenta fallas significativas en salud1:
Inversión insuficiente: moviliza recursos limitados, enfocándose en proyectos de bajo riesgo y excluye áreas críticas como la salud pública o la infraestructura sanitaria.
Ineficiencias económicas: el sector público asume riesgos mientras el privado captura ganancias, generando desigualdades y costos indirectos.
Ausencia de metas estratégicas: se centra en cerrar brechas financieras, ignorando la necesidad de inversiones que generen retornos sociales y resiliencia económica.
En salud, este modelo trata los sistemas sanitarios como gastos, no como inversiones con beneficios económicos (reducción de costos por enfermedades, aumento de productividad) y sociales (equidad, cohesión)6.
Enfoque misional: una nueva lógica para la colaboración
El enfoque mision-oriented reorienta la financiación sanitaria hacia objetivos públicos claros, como combatir la tuberculosis, ampliar el acceso a la salud mental o prepararse para pandemias. En este modelo destaca:
Liderazgo público: los gobiernos definen metas, asumen riesgos iniciales y coordinan al sector privado y la sociedad civil para garantizar beneficios compartidos.
Sistemas de innovación integrados: las asociaciones financian investigación, desarrollo y distribución sanitaria, generando retornos a largo plazo.
Mercados al servicio del bien común: las alianzas crean mercados que priorizan el interés público sobre la rentabilidad privada.
Este enfoque convierte la salud en una inversión estratégica que maximiza eficiencia económica e impacto social3.
Salud como bien público global: beneficios económicos
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) obliga a los Estados a garantizar el derecho a la salud mediante recursos suficientes7. La salud global debe ser un bien público global, financiado a través de alianzas estratégicas:
Fondos misionales: recursos conjuntos para prioridades como la preparación ante pandemias.
Incentivos fiscales: por ejemplo, impuestos sobre transacciones financieras para financiar salud.
Reestructuración de deuda: liberar fondos para fortalecer sistemas sanitarios.
Invertir en salud reduce costos asociados a enfermedades, mejora la productividad laboral y fortalece la resiliencia económica, generando beneficios que superan los costos iniciales6.
Lecciones de la pandemia: éxitos y limitaciones
La pandemia de la COVID-19 expuso las debilidades de las alianzas basadas en propiedad intelectual restrictiva y competencia por recursos4. COVAX, dependiente de donaciones y lógicas de mercado, no logró una distribución equitativa de vacunas5. En contraste, colaboraciones misionales han mostrado resultados:
CEPI: financia vacunas con acceso global, priorizando el impacto social8.
Fiocruz en Brasil: impulsa la producción pública de medicamentos, fortaleciendo la autonomía sanitaria9.
HERA en Europa: asegura acceso equitativo a tecnologías sanitarias críticas10.
El nuevo tratado sobre pandemias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede integrar alianzas que promuevan ciencia abierta, distribución equitativa y sistemas sanitarios resilientes.
Estrategias para una financiación misional
Para implementar un enfoque misional en salud, se proponen:
Reforma de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD): priorizar resultados sanitarios, como cobertura universal, sobre retornos financieros.
Fondos de innovación sanitaria: vrear fondos conjuntos público-privados con gobernanza multiactor para investigación y desarrollo (I+D).
Métricas de impacto social: evaluar inversiones por su contribución a la salud y la equidad.
Cooperación regional: Promover alianzas en regiones como la Unión Africana o el Mercado Común del Sur (Mercosur).
Inversión estructural: financiar sistemas sanitarios públicos para garantizar sostenibilidad.
Políticas fiscales: combatir la evasión fiscal para ampliar el espacio fiscal de los países2.
Estas estrategias aseguran que las colaboraciones sean eficientes, sostenibles y alineadas con el bien común.
Equidad y sostenibilidad: prioridades del Sur Global
La economía feminista destaca cómo los modelos financieros tradicionales ignoran el cuidado y la salud comunitaria2. Las alianzas misionales deben priorizar equidad y diversidad, beneficiando a poblaciones vulnerables. El Sur Global exige asociaciones transparentes y alineadas con sus necesidades, evitando deudas insostenibles. Sin embargo, existe el riesgo de que el enfoque misional sea cooptado por intereses privados o filantropías, diluyendo su impacto si no se respalda con gobernanza robusta y rendición de cuentas4.
El rol de España en la financiación sanitaria
Como anfitriona de la FfD4, España puede liderar la transformación mediante:
Alianzas globales: promover colaboraciones con la OMS, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Condiciones de impacto social: incluir cláusulas de valor público en contratos de inversión.
Transparencia: crear observatorios para monitorear el impacto de las inversiones en salud.
Inversión pública: fortalecer sistemas sanitarios públicos a través de asociaciones estratégicas.
El camino hacia adelante
La transformación de las finanzas sanitarias requiere voluntad política, colaboración intersectorial y participación activa. Gobiernos, Bancos Multilaterales de Desarrollo, sector privado, academia y el Sur Global deben alinear esfuerzos para priorizar la salud y el bienestar. La FfD4 de Sevilla 2025 puede ser un punto de partida, siempre que se traduzca en compromisos vinculantes y acciones sostenidas. La salud, como bien público global, no puede seguir subordinada a intereses de corto plazo.
Conclusión
Reorientar las finanzas sanitarias hacia un enfoque mision-oriented es esencial para garantizar el derecho a la salud en un mundo interconectado. Las asociaciones entre sectores deben pasar de financiar proyectos aislados a construir sistemas sanitarios sostenibles que generen retornos económicos y sociales. La FfD4 marcó un hito, pero su éxito dependerá de una gobernanza transparente, rendición de cuentas y la priorización del Sur Global. Como señaló Mazzucato,
“The question is not just about spending more but spending better, through mission-oriented policies that catalyse new investments, innovation and collaboration across sectors to tackle our biggest challenges, from pandemics to climate change”3.
“No se trata solo de gastar más, sino de gastar de forma diferente. Para crear mercados que sirvan al interés público, no al revés”.
- Bibliografía
- OECD. Blended finance: mobilising resources for sustainable development. Paris: OECD Publishing; 2020.
- Kentikelenis A, Stubbs T. Austerity redux: the post-pandemic wave of budget cuts and the future of global public health. Glob Policy. 2022;13(1):5-17.
- Mazzucato M. Coronavirus crisis shows it is time to rethink role of government. Financial Times. 2020 Sep 3 [cited 2025 Jul 7]. Available from: https://www.ft.com/content/3a6c16f8-eca7-11ea-89c3-39131d31f5c2
- Usher AD. COVAX: a broken promise for global health equity. Lancet. 2022;399(10331):1081-3.
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- Bloom DE, Canning D, Sevilla J. The effect of health on economic growth: a production function approach. World Dev. 2004;32(1):1-13.
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- Coalition for Epidemic Preparedness Innovations. CEPI annual progress report 2022. Oslo: CEPI; 2022.
- Fundação Oswaldo Cruz. Fiocruz and the Brazilian response to COVID-19: vaccine production and distribution. Rio de Janeiro: Fiocruz; 2021.
- European Commission. HERA: strengthening Europe’s health security. Brussels: EC; 2021.





