La resistencia a los antimicrobianos (RAM) ha dejado de ser un asunto exclusivamente microbiológico para convertirse en un riesgo estructural para la sostenibilidad del sistema sanitario y la competitividad del tejido productivo. La evidencia epidemiológica más sólida indica que, en 2021, la RAM bacteriana se asoció con 4,71 millones de muertes (IC 95%: 4,23–5,19) y fue directamente atribuible a 1,14 millones (1,00–1,28). En Europa, la vigilancia del ECDC muestra avances en algunos indicadores (descenso de MRSA en bacteriemia), pero un aumento preocupante en gramnegativos críticos, especialmente Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos, que se aleja de los objetivos 2030. En España, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) ha conseguido descensos relevantes en consumo—muy especialmente en veterinaria—, pero la presión asistencial, el envejecimiento poblacional y la dimensión ambiental obligan a una fase de respuesta más ambiciosa: prevención de infecciones, diagnóstico rápido, optimización terapéutica (PROA), vigilancia integrada de humanos‑animales‑ambiente y una gobernanza orientada a resultados. Este artículo revisa la evidencia reciente y propone una hoja de ruta práctica para España en 2026–2030, priorizando intervenciones de alto retorno en salud y economía.
Introducción
La RAM actúa como un “impuesto silencioso” sobre la medicina moderna: cuando fallan los antibióticos de primera línea, aumentan las complicaciones, se prolongan las estancias, crece el uso de fármacos de reserva (más caros y con mayor toxicidad) y se tensionan circuitos clínicos esenciales como la cirugía, la oncología, los trasplantes y las UCI. A diferencia de una pandemia aguda, la RAM no genera un pico puntual sino una pérdida progresiva de eficacia terapéutica que se traduce en costes recurrentes.
El marco One health es imprescindible para comprender el fenómeno. La selección de resistencia no ocurre solo en hospitales o consultas; también se alimenta de la presión antimicrobiana en ganadería, de la circulación de bacterias resistentes entre personas y animales, y del papel del ambiente como reservorio y “mezclador” (aguas residuales, suelos, efluentes). En este contexto, una estrategia centrada únicamente en reducir prescripción, sin fortalecer prevención, diagnóstico y control ambiental, puede mejorar indicadores de consumo, pero no necesariamente contener la carga clínica y económica asociada a bacterias multirresistentes.
Metodología
Revisión narrativa basada en informes y series de vigilancia de alta calidad: GRAM/The Lancet (carga global 1990–2021), Global antibiotic resistance surveillance report 2025 (OMS‑GLASS), informes anuales ECDC (EARS‑Net para resistencia y ESAC‑Net para consumo), estimaciones económicas OCDE y documentación oficial española (PRAN 2022–2024 e informes anuales 2022–2023 y 2024). Se priorizaron métricas comparables (incidencia de bacteriemia, indicadores 2030 UE, AWaRe) y mensajes con relevancia directa para gestión sanitaria y política pública.
Magnitud global y cambio demográfico
Dos hallazgos recientes condicionan la agenda sanitaria:
La RAM ya se asocia a millones de muertes anuales.
El peso de la carga se desplaza hacia población de mayor edad.
La actualización global del proyecto GRAM publicada en 2024 estima que en 2021 hubo 4,71 millones de muertes asociadas a RAM bacteriana y 1,14 millones atribuibles directamente. El análisis también muestra que, entre 1990 y 2021, las muertes por RAM disminuyeron en menores de 5 años, pero aumentaron de forma marcada en mayores de 70 años, alineándose con envejecimiento, multimorbilidad y mayor exposición a entornos sanitarios.
En paralelo, la OMS, a través de GLASS (2025), consolida la vigilancia con datos de más de 23 millones de casos confirmados en laboratorio y participación de 104 países en 2023. El mensaje central es clínicamente inquietante: aproximadamente 1 de cada 6 infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio fue resistente al tratamiento antibiótico en 2023, con incrementos de resistencia en una proporción relevante de combinaciones patógeno‑antibiótico monitorizadas. Para sistemas sanitarios como el español, esto implica que el “suelo” de resistencia mundial crece, y con él el riesgo de importación, colonización y brotes por bacterias multirresistentes.
Europa: avances parciales y alarma en gramnegativos
El ECDC ofrece una lectura doble. Por un lado, hay progresos sostenidos en indicadores tradicionales: la incidencia estimada de bacteriemia por Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) en la UE fue 4,48 por 100.000 habitantes en 2024, un 20,4% menor que en 2019 y ya por debajo del objetivo 2030 (4,79). Por otro lado, la UE se está alejando de sus metas en gramnegativos: la incidencia estimada de bacteriemia por Escherichia coli resistente a cefalosporinas de 3.ª generación fue 11,03 por 100.000 (5,9% mayor que en 2019 y por encima del objetivo 2030 de 9,38). Aún más crítico: la incidencia de bacteriemia por Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos fue 3,51 por 100.000 en 2024, un 61% mayor que en 2019 y 1,44 puntos por encima del objetivo 2030 (2,07), con tendencia ascendente significativa.
Desde la óptica de gestión, este patrón sugiere que el “coste marginal” de la RAM se concentra en infecciones graves (sepsis/bacteriemia) por gramnegativos de difícil tratamiento, que consumen recursos de UCI, aislamiento, diagnóstico, terapias combinadas y control de brotes.
Consumo de antimicrobianos: aware y calidad de prescripción
La vigilancia del consumo (ESAC‑Net) subraya que el problema no es solo cuánto se prescribe, sino qué se prescribe. La OMS propone la clasificación AWaRe (Access, Watch, Reserve) para orientar prescripción. En 2024, la media ponderada UE de consumo de antibióticos del grupo Access fue 60,3%, 1,0 punto menos que en 2019 y 4,7 puntos por debajo del objetivo 2030 (>65%). Esto indica que, incluso en sistemas avanzados, sigue habiendo un uso excesivo relativo de antibióticos de vigilancia (“Watch”), que aceleran selección de resistencia.
Para España, el reto práctico es doble: reducir prescripciones innecesarias (especialmente en infecciones respiratorias virales y cuadros autolimitados) y, cuando el antibiótico está indicado, favorecer opciones Access con desescalada guiada por microbiología.
España: PRAN como base sólida y necesidad de escalar
España cuenta con una ventaja estratégica: el PRAN, con enfoque One health, ha normalizado objetivos y métricas compartidas. Un resultado particularmente relevante es el descenso del consumo veterinario: el informe PRAN 2022–2023 recoge que España redujo en 69,5% el consumo de antibióticos veterinarios entre 2014 y 2022, pasando de 419 a 127,4 mg/PCU. Este logro muestra que políticas coordinadas, con objetivos claros, guías y seguimiento, pueden transformar el uso de antimicrobianos.
Sin embargo, la fase 2026–2030 requiere un cambio de foco: no basta con bajar consumo; hay que reducir daño clínico y económico. La presión asistencial, el envejecimiento, la complejidad hospitalaria y la circulación de gramnegativos multirresistentes obligan a reforzar prevención de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria (IAAS), mejorar diagnóstico rápido y consolidar PROA con indicadores de adecuación (no solo DDD).
Impacto económico: dónde “duele” la RAM
La OCDE estima que, en 34 países OCDE y UE/EEE, la RAM cuesta casi 66.000 millones de dólares PPP al año, aproximadamente 28,9 mil millones en costes sanitarios y 36,9 mil millones en costes para la economía en sentido amplio. Este impacto se materializa en tres capas:
Coste sanitario directo: estancias prolongadas, pruebas diagnósticas adicionales, terapias de última línea, aislamiento y control de brotes.
Coste de productividad: absentismo, incapacidad temporal y pérdida de productividad por secuelas o mortalidad prematura.
Coste de riesgo sistémico: cierres de camas, suspensión de actividad programada, derivaciones y deterioro de indicadores de accesibilidad.
En términos de retorno, las medidas más costo‑efectivas tienden a ser las que previenen infecciones (higiene de manos, bundles, vacunación) y las que mejoran la “calidad de uso” (diagnóstico rápido + PROA), porque actúan antes de que la resistencia se traduzca en sepsis, UCI y brotes.
One health operativo: tres frentes que se retroalimentan
Salud humana. El motor principal sigue siendo la prescripción innecesaria y la falta de desescalada, especialmente en urgencias y atención primaria cuando no hay diagnóstico rápido. El objetivo no es “tratar menos”, sino “tratar mejor”: iniciar cuando está indicado, elegir Access si procede, ajustar dosis/duración y desescalar según cultivo.
Sanidad animal. Los avances del PRAN muestran eficacia, pero es clave consolidar trazabilidad, diagnóstico etiológico y estrategias preventivas en granjas (vacunación, bioseguridad, bienestar, manejo), para evitar rebrotes de consumo por endemias mal controladas.
Medio ambiente. La resistencia también se selecciona y mantiene en aguas residuales y suelos. La monitorización ambiental (p. ej., aguas residuales) puede funcionar como sistema centinela. Integrar esta dimensión en vigilancia y en políticas de depuración reduce el “retorno” de bacterias resistentes a humanos y animales.
Hoja de ruta en España 2026–2030: 8 medidas de alto retorno
Diagnóstico rápido en urgencias/UCI con protocolos de desescalada (paneles moleculares, AST acelerado) para recortar antibiótico empírico innecesario.
PROA con gobernanza y métricas de adecuación: auditoría clínica, feedback por servicios, indicadores por proceso (neumonía, ITU, sepsis).
Prevención de IAAS como prioridad presupuestaria: higiene de manos, bundles de catéter, programas de limpieza ambiental y cribado en unidades de riesgo.
Objetivo AWaRe: aumentar Access y reducir Watch/Reserve, alineado con metas europeas.
Integración de datos One health (humano‑animal‑ambiente) con análisis territorial: consumo, resistencia, brotes, residuos antimicrobianos.
Veterinaria: consolidar la trazabilidad y el diagnóstico, manteniendo la reducción lograda y evitando desplazamientos a moléculas críticas.
Comunicación pública: antibióticos no curan virus; evitar automedicación; reforzar la cultura de “no siempre es necesario”.
Innovación e investigación: aprovechar la alianza europea OHAMR (10 años) para proyectos aplicados (vigilancia, diagnóstico, prevención, evaluación económica).
Conclusiones
La RAM es, simultáneamente, un problema clínico, económico y político. Los datos globales (GRAM/OMS) confirman una carga de mortalidad elevada y creciente en población envejecida; Europa evidencia avances en MRSA, pero retrocesos en gramnegativos críticos, con especial preocupación por K. pneumoniae resistente a carbapenémicos. España dispone de una base sólida con el PRAN y logros claros en el ámbito veterinario, pero la fase 2026–2030 exige reforzar prevención de IAAS, diagnóstico rápido y PROA orientados a resultados, además de integrar de forma real la dimensión ambiental. La estrategia coste-efectiva no es esperar un antibiótico nuevo, sino reducir la necesidad de antibiótico y mejorar su uso cuando es imprescindible. En un sistema sanitario sometido a presión, contener la RAM es una inversión en eficiencia, seguridad del paciente y resiliencia.
Bibliografía
- European Centre for Disease Prevention and Control. (2025). Antimicrobial resistance in the EU/EEA (EARS‑Net): Annual epidemiological report for 2024. Stockholm: ECDC.
- European Centre for Disease Prevention and Control. (2025). Antimicrobial consumption in the EU/EEA (ESAC‑Net): Annual epidemiological report for 2024. Stockholm: ECDC.
- European Commission. (2025, September 23). New European Partnership on One health AMR:
- €253 million for research and innovation against antimicrobial resistance. Directorate‑General for Research and Innovation.
- Ministerio de Sanidad. (2025). Informe anual PRAN 2024: Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos. Gobierno de España.
- Ministerio de Sanidad. (2025). Informe anual PRAN 2022–2023: Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos. Gobierno de España.
- Naghavi, M., et al. (2024). Global burden of bacterial antimicrobial resistance 1990–2021: A systematic analysis with forecasts to 2050. The Lancet.
- Organisation for Economic Co‑operation and Development. (n.d.). Antimicrobial resistance. OECD.
- World Health Organization. (2025). Global antibiotic resistance surveillance report 2025 (GLASS). Geneva: WHO.
Natacha Suárez Rodríguez, Veterinaria clínica





