El Hospital Universitario Virgen de Valme (Sevilla) se convirtió en punto de encuentro para más de una decena de expertos en microbiología, infectología, farmacia hospitalaria, medicina preventiva, epidemiología y gestión sanitaria. Bajo el título “Resistencias a antimicrobianos: retos sanitarios en Andalucía”, el grupo de trabajo y debate organizado por New Medical Economics, en colaboración con la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía y el patrocinio de Abbott, Advanz Pharma, Mundipharma y Pfizer, ofreció una radiografía multidisciplinar del problema y delineó las estrategias necesarias para avanzar hacia un uso racional de los antibióticos en el sistema sanitario andaluz.
Una estrategia integral para un problema global
La jornada fue inaugurada por Paloma Tamayo Prada, directora de Operaciones de New Medical Economics, quien puso el acento en el carácter colaborativo del encuentro: “Este grupo de trabajo nace con el propósito de debatir los principales retos de las resistencias antimicrobianas y analizar cómo se está implantando la Estrategia Andaluza frente a la RAM. Lo hacemos gracias al compromiso de la Consejería de Salud, de los profesionales sanitarios y del apoyo de nuestros patrocinadores”, señaló.
Por su parte, Inmaculada Vázquez Cruz, directora gerente del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla, subrayó la importancia de abordar el problema desde un prisma global: “La estrategia andaluza frente a la resistencia a los antimicrobianos, vigente para el periodo 2023-2027, se basa en un enfoque integral que engloba la salud humana, animal y medioambiental. No podemos entender la resistencia microbiana solo desde el hospital o la farmacia: es una cuestión que también afecta a la agricultura, a la ganadería y al entorno en el que vivimos”.
Vázquez destacó además que esta planificación regional cuenta con cuatro líneas estratégicas prioritarias: vigilancia, control del uso de antimicrobianos, eliminación de malas prácticas e impulso a la investigación, todas ellas orientadas a “reducir la selección y diseminación de resistencias y avanzar hacia una prescripción más segura y eficiente”.
Los PROA, piedra angular de la lucha contra la resistencia
La primera intervención corrió a cargo de Marta Gutiérrez Rubio, enlace español de la Acción Conjunta Europea sobre RAM e IRAS (UE-JAMRAI II), quien ofreció una visión europea del problema. “En el mundo, más de 1,1 millones de muertes se atribuyen directamente a las resistencias antimicrobianas. En Europa hablamos de 35.000 muertes cada año, y en España, de unas 5.000. Son tres veces más que las provocadas por los accidentes de tráfico, pero sin la misma visibilidad”, advirtió.
Gutiérrez explicó que los Programas de Optimización del Uso de Antimicrobianos (PROA) constituyen una de las estrategias más eficaces: “Desde 2014 hemos reducido un 70% el consumo en sanidad animal y un 13,5% en humana. En Andalucía ya hay seis hospitales y varios centros de atención primaria certificados, y nuestro objetivo es que en 2026 todos cuenten con acreditación oficial”.
Añadió que el futuro pasa por la innovación digital y la cooperación internacional, adelantando que “la próxima fase del proyecto europeo incluirá herramientas con Inteligencia Artificial para planificar intervenciones y mejorar la toma de decisiones en hospitales y centros de salud”.
Una amenaza subestimada y un desafío de conocimiento
En la primera mesa de debate, moderada por María López Andreu, subdirectora del Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba), se analizó la magnitud real de la resistencia antimicrobiana en España y sus consecuencias en la práctica clínica.
José Miguel Cisneros Herreros, director de la UGC de Enfermedades Infecciosas y Microbiología del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla), fue contundente: “La magnitud del problema está infravalorada. Calculamos que en España mueren unas 24.000 personas al año por infecciones de bacterias multirresistentes, cinco veces más que las cifras oficiales. Sin embargo, el plan nacional no figura ni en los Presupuestos Generales del Estado. Es un problema invisible y, además, infrafinanciado”.
Cisneros afirmó que “una de cada dos prescripciones de antibióticos en los hospitales es inadecuada” y reclamó más formación: “El conocimiento sobre enfermedades infecciosas es insuficiente. No porque los médicos no estudien, sino porque el sistema no nos prepara para tomar siete decisiones clínicas críticas antes de elegir un tratamiento. Sin formación, el error se multiplica, además en España hay un problema añadido que es urgente resolver, la ausencia de especialidad de Enfermedades Infecciosas, al contrario de lo que sucede en el resto de Europa”.
Gutiérrez coincidió en la necesidad de reforzar la educación y los datos: “Los PROA han demostrado ser eficaces, pero sin información actualizada ni financiación estable, avanzamos a ciegas. Las bacterias cambian cada año, nosotros no podemos tardar seis en aprobar una norma”.
Equipos PROA: cooperación, prevención y medición de resultados
La segunda mesa, moderada por Inmaculada Vázquez, abordó el papel de los equipos PROA como motor de cambio. Margarita Beltrán García, farmacéutica del Hospital Universitario Virgen Macarena, destacó los avances logrados: “Hemos pasado de un 54% de tratamientos inadecuados, cuando empezamos a trabajar en 2014, a un 26% según el último informe de PIRASOA de 2022. La tendencia es positiva, pero debemos centrarnos en medir el impacto en los resultados en salud: mortalidad, estancias hospitalarias, costes y calidad asistencial”.
Yolanda Ortega López, FEA de Medicina Preventiva del Hospital Virgen de la Victoria (Málaga), insistió en la importancia de integrar prevención y tratamiento: “Los PROA no solo mejoran el uso de los antibióticos, también reducen las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria. La prevención es tan eficaz y eficiente como la intervención terapéutica, pero requiere equipos dimensionados y recursos suficientes”.
Ambas coincidieron en la necesidad de automatizar la recogida de datos y facilitar el trabajo de los equipos: “No puede ser que los profesionales tengan que dedicar más tiempo a volcar datos en plataformas que a intervenir en los casos clínicos”, recalcó Beltrán.
La coordinación entre niveles, el gran reto pendiente
En la tercera mesa, moderada por Elena García Martínez, directora médica del Hospital Reina Sofía (Córdoba), se debatió sobre la coordinación entre ámbitos asistenciales.
José Garnacho Montero, jefe de Sección de la UCI del Hospital Virgen del Rocío, defendió la integración como clave del éxito: “Los PROA han roto los muros del hospital. Han demostrado que es posible trabajar de forma transversal, pero aún tenemos que mejorar la conexión con atención primaria y con medicina preventiva. Las bacterias no entienden de jerarquías ni de servicios”.
Desde el ámbito comunitario, María de los Ángeles Fernández Gómez, epidemióloga del Distrito Sanitario Málaga-Guadalhorce, alertó de la falta de herramientas en la primera línea: “En atención primaria el problema está aún más invisibilizado. Nos faltan datos, recursos y sistemas automatizados. La información nos llega por correo manual y trabajamos prácticamente con hojas de Excel. Necesitamos inversión para poder ser eficaces”.
Ana Lara Oya, microbióloga del Hospital Universitario de Jaén, remarcó el valor del diagnóstico rápido: “Tener resultados en horas, y no en días, cambia por completo la evolución del paciente. Las técnicas moleculares son esenciales, pero también necesitamos historias clínicas compartidas entre niveles asistenciales para evitar duplicidades y mejorar la continuidad asistencial”.
Un frente común ante una amenaza silenciosa
En la clausura, Yolanda Ortega resumió las principales conclusiones: “Formación, información y coordinación intersectorial son los tres pilares para avanzar. Necesitamos automatizar los indicadores, mejorar la financiación y consolidar los equipos PROA en todos los ámbitos, desde los hospitales hasta la atención comunitaria”.
Finalmente, Paloma Tamayo Prada cerró la jornada agradeciendo la implicación de todos los ponentes y patrocinadores: “Esta iniciativa demuestra que cuando profesionales, instituciones y empresas colaboran, la sanidad andaluza avanza. Las resistencias antimicrobianas son un reto global, pero su solución empieza en cada hospital, en cada centro de salud y en cada acto clínico responsable”.
El encuentro en el Hospital Universitario Virgen de Valme evidenció que Andalucía dispone del conocimiento, la experiencia y la voluntad de sus profesionales para liderar la lucha frente a las resistencia antimicrobianas.
Formación continuada, sistemas de información modernos, recursos humanos adecuados y una visión “One Health” serán, según los expertos, los cimientos para frenar esta amenaza silenciosa y proteger la eficacia de los antimicrobianos en el futuro.





