Hay años que se toman su tiempo para definirse. 2026, en cambio, ha optado por mostrarse desde el primer momento. Sus primeras semanas han estado marcadas por una sucesión de acontecimientos que imprimen al inicio del año un tono intenso, casi vertiginoso.

A nivel internacional, la interminable guerra de Ucrania, la intervención de Venezuela, las movilizaciones en Irán o los anuncios del presidente Trump sobre Groenlandia nos llevan a pensar que estamos entrando en una nueva era en las relaciones internacionales, con cambios profundos en los paradigmas que dábamos por asentados y, en definitiva, una etapa nueva marcada por la incertidumbre.

En España asistimos a una situación política estancada, con una creciente confusión entre los ámbitos político y judicial que, unida a los procesos electorales que vamos a vivir casi de manera constante, nos conduce a una preocupante paralización en la toma de decisiones y a un aumento de la crispación y la confrontación entre partidos.

En nuestro querido sector sanitario, las cosas tampoco han comenzado bien. En el ámbito público, la falta de diálogo entre el Ministerio de Sanidad y los representantes del colectivo médico en torno al nuevo estatuto marco no augura nada positivo. Las movilizaciones no han tardado en aparecer y no harán sino agravar los problemas estructurales de la sanidad pública, especialmente en un momento del año en el que todos conocemos la enorme presión asistencial a la que el sistema debe hacer frente.

También el sector privado comienza el año con importantes retos. 2026 es el segundo de los tres años firmados por las mutualidades con las compañías de seguros para la asistencia sanitaria de los funcionarios. La subida prevista para este ejercicio, en torno al 7%, volverá a tensionar un modelo que no solo hay que proteger, sino reforzar y ampliar.

‘La colaboración público-privada es indispensable y lo será todavía más en el futuro próximo para sostener nuestro modelo de bienestar’

Si no hay voluntad de entender que el envejecimiento del colectivo aumenta la frecuentación y, además, a un coste mayor, el año 2027 el futuro Gobierno de España se enfrentará a un escenario aún más complejo y, con él, el equilibrio de toda la sanidad española.

Junto a ello, el sector hospitalario privado ha estado en estas últimas semanas en el centro del debate social a raíz de algunos episodios lamentables. Creo firmemente que la colaboración público-privada es indispensable y lo será todavía más en el futuro próximo para sostener nuestro modelo de bienestar. Para ello, es imprescindible seguir fortaleciendo nuestras instituciones desde la firmeza, los valores éticos, la búsqueda de la excelencia, y una visión de largo plazo, clave para una cooperación estable y sólida, basada en la trasparencia y rendición de cuentas.

Espero que el ritmo con el que ha comenzado 2026 nos conceda algún respiro. Mientras tanto, estaré atento para analizar y comentar las novedades de nuestro sector en próximos artículos.

PD: Habiendo cerrado este artículo, me llega la noticia del horrible accidente de trenes en Adamuz, Córdoba. Descansen en paz las víctimas y mi más sincera solidaridad con todas las personas afectadas. Quiero expresar, además, mi orgullo como ciudadano por el extraordinario trabajo desarrollado por todos los servidores públicos que han intervenido en esta tragedia, comenzando por los profesionales de nuestro gran sistema sanitario.