Desde el momento en que un hospital abre sus puertas por primera vez, ya no las vuelve a cerrar nunca. Esto es algo que no sucede en ninguna otra organización del mundo.
Ni siquiera algo tan excepcional como una pandemia ha modificado el hecho de que los hospitales tienen vocación de duración en el tiempo. Podrán crecer, cambiar, especializarse, pero difícilmente cerrarán sus puertas. Por eso es difícil hablar de cómo un hospital reabre sus puertas tras la pandemia. Quizá sea mejor dejarlo en que retornan a la nueva normalidad.

La pandemia ha obligado al sistema de salud a pausar la actividad habitual, aplazando cirugías, pruebas diagnósticas y consultas para poder centrar todos los recursos en hacer frente a la COVID-19. Naturalmente, los pacientes urgentes o con necesidades específicas (crónicos, oncológicos, partos, cirugías urgentes o agudizaciones…) han continuado recibiendo la atención especializada que requerían, pero la excepcionalidad de la situación ha obligado a un parón igual de excepcional.

Sanitas cuenta con 4 hospitales a nivel nacional que han sido sometidos a una extraordinaria presión asistencial durante la pandemia. Los hospitales universitarios Sanitas La Moraleja y La Zarzuela, así como los hospitales Sanitas CIMA y Virgen del Mar, han trabajado de forma intensa contra la COVID-19, atendiendo pacientes en sus unidades de críticos, en sus plantas de hospitalización y en sus servicios de urgencias. Y todo este esfuerzo, al mismo tiempo que se mantenía la actividad para los pacientes que no podían esperar, como las personas que estaban recibiendo tratamiento oncológico, o los partos (durante los meses más duros de la pandemia, los hospitales registraron casi 400 partos).


Una vez superado el momento más crítico de la pandemia, los hospitales de Sanitas han reactivado su funcionamiento normal para retomar la actividad que había quedado pendiente. “Nuestros centros hicieron un esfuerzo muy significativo para duplicar sus recursos de UCI y ampliar su estructura de hospitalización, incluso con hospitales de campaña para hacer frente a la COVID-19, modificando la fisionomía de nuestros hospitales para hacer frente con garantías a la pandemia. Fue un reto muy importante que hemos superado gracias al compromiso de todos. Pero una vez superado este esfuerzo mayúsculo, aplicamos un plan de reactivación centrado en tres aspectos: la seguridad de las personas que trabajan en nuestros centros, la seguridad de los pacientes que acuden a nuestros hospitales y la gestión de los recursos para poder atender con el mismo nivel de excelencia a todo el mundo”, ha explicado Domingo Marzal, director médico de Sanitas Hospitales.

El cuidado de los equipos en los hospitales

La seguridad de los profesionales asistenciales ha sido uno de los factores clave en la gestión de la pandemia en los hospitales de Sanitas. La compañía reaccionó con celeridad para dotar a sus equipos de los materiales de protección que les permitieran realizar su trabajo en las mejores condiciones. “Ahora, en nuestro plan de reactivación, también tenemos la seguridad de nuestros profesionales como pilar de las acciones. En primer lugar, hemos realizado una exhaustiva higienización de todos nuestros hospitales y de nuestra red de Centros Milenium de toda España. Paralelamente, hemos realizado pruebas a nuestros equipos para garantizar que permanecían sanos tras el pico de la pandemia. Y, por último, hemos activado un programa integral de regreso a la normalidad que garantiza el mayor nivel de seguridad para nuestros profesionales y para las personas que eligen nuestros hospitales para ser atendidos”, ha indicado Marzal.

La seguridad de los profesionales es un aspecto clave, como es natural, ya que siguen estando en la primera línea de la asistencia, atendiendo personas. “Cuando decimos que la seguridad de nuestra gente es clave nos referimos a que hemos puesto todos los medios de protección en sus manos para que puedan afrontar la pandemia y mantenerse a salvo de la infección. Pero ahora que la presencia del coronavirus está descendiendo, continuamos alertas y seguimos proporcionando a nuestros equipos todos los materiales que requieren para atender personas en las mejores condiciones”, ha subrayado Marzal.

Esta vigilancia también tiene un enfoque sobre el bienestar de los médicos, enfermeras, técnicos, celadores y todas las personas que han estado en la primera línea de la atención. “Durante la pandemia pusimos a su disposición un servicio de atención psicológica que vamos a mantener en el tiempo. Hemos superado un periodo muy exigente y es muy posible que nos haya dejado marcas. De hecho, en Sanitas hicimos un estudio sobre el impacto psicológico en la población de nuestro país a causa del confinamiento y la pandemia. Los datos apuntaban a que el 8% de la población afirma que necesitará la ayuda de un psicólogo para recuperarse de las secuelas provocadas por la pandemia. Sabemos que nuestros equipos han estado al pie del cañón y que han dado la talla en momentos muy duros y sinceramente creo que Sanitas ha estado a la altura de estos gigantes que se han puesto voluntariamente entre el virus y la sociedad. Vamos a seguir ayudándoles en lo que necesiten”.

La seguridad de los pacientes

En cuanto a los pacientes, los hospitales de Sanitas han puesto el acento en un estricto programa de acceso al hospital que incluye las medidas de distanciamiento, uso de mascarillas y higiene de manos. Pero también muchos otros detalles encaminados a garantizar que los pacientes acceden a un entorno seguro.

“No existe ningún modo de conseguir un espacio totalmente libre de COVID-19, y mucho menos un hospital. Esta es una realidad con la que tenemos que convivir. Pero sí podemos conseguir un entorno de la máxima seguridad y hacia este objetivo hemos orientado nuestros esfuerzos”, ha matizado el director médico de Sanitas Hospitales.

Este entorno seguro está directamente relacionado con el acceso presencial controlado de los pacientes a los servicios. Por un lado, una eficiente gestión de las agendas de citas permite garantizar que no hay solapamientos y que las citas se asignan en periodos de tiempo lo suficientemente amplios como para que no se concentren muchas personas en el centro. Y por otro lado, a través del uso intensivo de la vídeo consulta que los hospitales de Sanitas llevan años ofreciendo y que permiten alternar citas presenciales con virtuales y, por tanto, reducir la afluencia física en los centros sin reducir el número total de citas.

“No vamos a incrementar la demora ni la espera. Estamos atendiendo a todo el mundo que necesita ayuda: de manera presencial todas aquellas personas cuya necesidad de salud requiere de su presencia física y a través de vídeo consulta a todos los demás, siempre que así lo deseen. Para nosotros es clave que todos los pacientes que lo necesiten acudan a sus estudios, revisiones, consultas por dudas… Y es muy importante que lo hagan sin sentir miedo porque de otro modo, se podrían producir retrasos en el diagnóstico de patologías en temas tan relevantes como el ámbito cardiovascular o la oncología, donde la atención temprana es un factor crítico”.

Esta capacidad para retomar las citas, presenciales o virtuales, es un elemento clave para la satisfacción de los pacientes. Al mismo tiempo, todas las áreas de espera de los hospitales, en consultas externas, en la preadmisión de la cirugía ambulatoria, en pruebas diagnósticas e incluso en urgencias, se han adaptado a la nueva realidad, aplicando medidas de distanciamiento social en las butacas de las salas de espera, pasillos y accesos.

“Se trata de una situación anómala, pero forma parte de esa nueva normalidad de la que tanto se habla: es una nueva realidad frente a la que hay que responder del mejor modo. Nos dedicamos a atender a las personas y es clave que sepamos interpretar bien la situación de hoy, de mañana y de los próximos meses para seguir haciendo bien nuestro trabajo”, ha señalado Marzal.

Los hospitales de Sanitas han acompañado a los pacientes durante este proceso de reapertura, manteniendo canales de información abiertos para la resolución de dudas y la gestión de sus citas. Además, la digitalización, que es un factor diferencial para los hospitales de Sanitas, también ha visto cómo se incrementaba el interés de los pacientes, tanto durante la pandemia como en el periodo de desescalada. “Efectivamente, la vídeo consulta ya era un canal preferente de acceso a sus médicos para muchos de nuestros pacientes. En el periodo anterior a la pandemia estábamos atendiendo a unas 300 cada día por vídeo consulta, pero durante los picos de la pandemia hemos superado ampliamente las 5.500 personas por día. Ahora estamos en un escenario de con unas 4.500 vídeo consultas diarias en toda España”.

En términos de actividad presencial, Sanitas también ha informado por distintos canales a sus pacientes de los protocolos que se han activado, de modo que cuando acuden a los centros conocen la nueva operativa. “Ya contábamos con el autocheck-in online para guiar al paciente cuando llega al hospital, sin necesidad de acudir a ningún mostrador de atención, pero hemos instalado mamparas y dispositivos de separación que permiten la comunicación clara y confidencial con nuestro personal de atención al paciente, pero que protegen tanto a nuestros equipos como a nuestros pacientes frente a una posible infección”, ha subrayado Marzal.

Los hospitales también han intensificado su señalética interna para que los pacientes se sientan más cómodos y mejor informados y, naturalmente, se ha puesto el acento en la limpieza continua. “En un hospital hay muchos puntos de contacto: barandillas en escaleras mecánicas o convencionales, pomos de puertas, mostradores, puertas, botones de ascensores, butacas… Desde que un paciente sale de su coche en el parking hasta que llega a la consulta del médico, puede pasar por más de 50 puntos de contacto que hemos estudiado y mapeado para realizar un ciclo de limpieza continuo. Sabemos que conseguir la seguridad total es imposible, pero hemos puesto todos los medios posibles para que nuestros hospitales sean todo lo seguros que puedan ser”, ha detallado el directivo de Sanitas.

En aquellos procedimientos e intervenciones que lo requieren, los hospitales de Sanitas han incorporado la realización de PCR para conocer el estado del paciente antes de realizarla. Se llevan a cabo de 24 a 72 horas antes de la cirugía en el mismo marco del proceso de atención de cada paciente. “Lo hemos establecido como protocolo para cirugía ambulatoria y mayor y para determinados procedimientos que se realizan en los hospitales, pero con la máxima diligencia para no generar ningún tipo de demoras en los procesos”, ha matizado el director médico de Sanitas.

La pandemia ha provocado un brusco frenazo de la actividad normal de los hospitales. Este impacto, de acuerdo con los datos de las distintas comunidades autónomas, podría superar el millón de actos médicos que ahora deben ser recuperados en todo el Sistema Nacional de Salud. “Nuestros hospitales ya han adquirido velocidad de crucero y estamos realizando prácticamente niveles de atención pre-pandemia tanto en consultas como en pruebas o cirugía. En cuanto a los servicios de urgencia, la demanda de los pacientes también empieza a normalizarse, aunque mantenemos todos los circuitos de seguridad que diseñamos durante la pandemia, porque aún pueden llegar personas con síntomas de COVID-19. Hoy en día nuestra realidad en Urgencias es de absoluta normalidad y de una creciente afluencia de los pacientes que nos siguen eligiendo”.

Otro de los elementos de seguridad visibles y presentes en los hospitales de Sanitas son los dispensadores de gel hidroalcohólico. Los centros han incorporado dispositivos automáticos que no necesitan ser pulsados, en prácticamente todas las zonas comunes del centro y en todas las salas de espera o de acceso a servicios médicos o quirúrgicos, como la UCI, el bloque obstétrico o el bloque quirúrgico.

“El gel hidroalcohólico forma parte de nuestra nueva realidad. Hemos incorporado también infografías y vídeos en las pantallas de nuestros centros mostrando cómo debe ser la higiene de manos y recordando el uso de mascarillas. Esto es particularmente importante en zonas como el acceso a quirófanos ambulatorios o las unidades de cuidados intensivos. Hemos notado que nuestros pacientes y sus familiares son muy conscientes de la importancia de mantener estas medidas de seguridad, pero hemos asumido nuestra responsabilidad de elevar su educación para la salud y, sobre todo, de poner a su disposición los materiales necesarios para su protección”.

Los hospitales de Sanitas mantienen también los circuitos específicos para la atención al parto. Durante la pandemia los centros incorporaron un circuito estanco que separaba a las embarazadas del resto del hospital, pero garantizando la política de parto respetado. “Esto ha sido innegociable. Incluso en el peor momento de la pandemia, hemos seguido aplicando nuestro protocolo de parto respetado, ofreciendo a las madres las distintas alternativas para su parto y garantizando el máximo nivel de información y participación. Y precisamente durante la pandemia recibimos la noticia de que la Iniciativa para la Humanización de la Atención al Parto y la Lactancia Materna nos concedía la fase 4, su máximo nivel, por nuestro compromiso con el parto respetado en el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja”.

La gestión del almacén

El paso de la pandemia ha dejado un aprendizaje muy claro: el estocaje se ha convertido en un factor crítico para las operaciones en cualquier hospital. Así ha ocurrido en los últimos meses en los que todos los hospitales han soportado tensiones de almacén por la extraordinaria exigencia de la situación.

“Para mantener un nivel de actividad excelente en un escenario tan excepcional como la pandemia, tienes que disponer de un fondo de armario muy amplio. Estoy muy agradecido a todas las personas que han dado el 150% de su capacidad para asegurar que en la primera línea asistencial dispusiéramos de los materiales de protección, dispositivos, tecnología y fungibles para poder atender a las personas. Ya sabíamos que era un factor crítico, porque el aprovisionamiento, en términos militares, es más de media victoria. Pero hemos aprovechado las lecciones que nos deja la COVID-19 para profundizar en nuestra política de estocaje y garantizar que, venga lo que venga, estaremos preparados para hacerle frente sin sufrir tantas tensiones como hemos experimentado”, ha señalado Marzal.


En resumen, los hospitales de Sanitas han conseguido regresar a la nueva normalidad y retomar la actividad en niveles preCOVID-19 en tiempo récord. Ahora miran al futuro con actitud vigilante, pero también con esperanza. “Vamos a seguir aprendiendo y adaptándonos a esta nueva situación para garantizar el mejor servicio a las personas que elijan ser atendidas en nuestros hospitales”, ha concluido el director médico de Sanitas.