Por razones profesionales estoy visitando últimamente lugares maravillosos como Fuerteventura, Talavera de la Reina, Zafra… y me ha llevado a una reflexión profunda sobre el modelo asistencial para territorios con una población reducida y que, en ocasiones, tiende a la baja.

La macro gestión muchas veces eclipsa la meso gestión sanitaria y muy especialmente cuando se refiere a territorios de la que hemos dado en llamar “España vaciada”. Los polos de atracción de talento, de atracción de inversión y de atracción de población son las ciudades; las naciones pierden peso como estructura con la globalización y la ganan las polis, la historia es testaruda y pareciera que volviéramos a la época de la gran Roma. De hecho, el Banco Mundial señala que, en la actualidad, alrededor del 56 % de la población mundial —4400 millones de habitantes— vive en ciudades. Se espera que esta tendencia continúe, ya que la población urbana aumentará a más del doble para 2050, momento en que casi 7 de cada 10 personas vivirán en ciudades. Asimismo el 80 % del producto interno bruto (PIB) mundial se genera en estas ciudades.

Una vez más vuelve a retumbar en nuestro cerebro el hecho de que el principal determinante de salud es el código postal, y con él disponer de un fácil acceso a un centro hospitalario, a unas prestaciones sanitarias de calidad. La accesibilidad a la Sanidad es el factor determinante incluso para nuestra esperanza de vida. Un reciente artículo1 publicado referido a Cataluña demuestra que tanto la menor esperanza de vida como la mayor mortalidad prematura o el incremento de hospitalizaciones evitables tienen relación directa con las zonas de más difícil acceso a hospitales; de hecho dentro del territorio hay una diferencia de hasta 6 años en la esperanza de vida. Condicionada principalmente no por el nivel de ingresos o de formación, sino por estar próximo a un hospital.

En no pocas ocasiones a nuestros referentes institucionales se les llenan los discursos de equidad, cuando sus decisiones apuntan en la dirección diametralmente opuesta. Garantizar la equidad es facilitar totalmente la accesibilidad a recursos asistenciales que garanticen las mismas prestaciones a una persona en el Alt Urgell del pirineo y a la que vive en el centro de Barcelona. Garantizar la equidad es otorgar la posibilidad a los habitantes de Puerto del Rosario en Fuerteventura de tener unas adecuadas pruebas diagnósticas, unas prestaciones sanitarias similares a las que puedan tener los habitantes del centro de Las Palmas de Gran Canaria. Esto supone la asignación de recursos, sin ninguna duda, pero no solamente eso. Supone la estimulación en la carrera profesional de sanitarios para que dedicar su trabajo a atender a pacientes en estos territorios no suponga un freno en su desarrollo profesional. Supone poner al servicio de la población los mejores recursos disponibles, sean estos públicos o privados. Supone incentivar la prestación de servicios sanitarios concertados con entidades que de forma impecable están proporcionando a la población de estos territorios la mejor asistencia sanitaria.

La sociedad hace ya tiempo que está hablando de One Health y Planetary Health como herramientas que integran realmente los principales pilares de la gestión sanitaria del presente y del futuro. Pero nuestras macro instituciones sanitarias están queriendo solventar problemas del presente y del futuro con los paradigmas del pasado, centrándolo todo en centros asistenciales cada vez más grandes y complejos. Reforzando estructuras obsoletas e ineficientes.

La eficiencia es una obligación ética ante la sociedad, no podemos hablar de responsabilidad social corporativa o de agenda 2030 o de propósito, en el seno de nuestras instituciones sanitarias sin abordar definitivamente el poner el foco en la eficiencia. Porque los habitantes de Zafra tienen exactamente la misma dignidad que los del centro de Badajoz y es nuestra responsabilidad como gestores sanitarios dotarles de la misma esperanza de vida, la misma calidad asistencial y la misma accesibilidad a una prestación sanitaria excelente. Para ello habrá que tener en cuenta todos los recursos asistenciales con los que se cuenta en los territorios (tanto públicos como privados) y planificar de forma conjunta. Esta planificación significa que no siempre hay que hacerlo todo en todos los hospitales; quizás no sea adecuado que se realicen trasplantes de hígado en Zafra, pero si que se pueda resolver en tiempo adecuado un código ictus o un código corazón. Es más, sin que siempre pensemos en problemas de salud con compromiso vital, los moradores de Zafra y su comarca deben poder acceder a una resonancia magnética en un tiempo razonable, que le permita el acceso a un diagnóstico certero, y a una cirugía de menisco, si la precisara, también en un tiempo razonable.

La capilaridad asistencial, es decir, hacer hospitales más pequeños, más especializados y más cercanos, está demostrado que garantiza sustantivamente la calidad asistencial y la mejora en la prestación sanitaria. La gran dificultad de estos centros es dotarles de personal, porque todos los sanitarios quieren ir a los macro hospitales donde la investigación, la casuística y la hiperespecialización están más a la mano. Sin ninguna duda aquí está el gran reto, hacer de los pequeños hospitales un nodo de captación de talento, y un talento de calidad. Pero esta capilaridad no debe basarse exclusivamente en los centros asistenciales con internamiento o con capacidad quirúrgica, la atención primaria, los centros asistenciales sin internamiento en general, son una herramienta de un valor incalculable para mejorar las condiciones de salud de estas poblaciones que nos ofrecen la magnífica posibilidad de llamar a la enfermera o la médico por el nombre. Centros pues, tanto con internamiento como sin él, en los que se puede hacer una actividad asistencial mucho más humanista y encuadrada en los ODS y el propósito de nuestra institución. Una prestación sanitaria acorde a los valores éticos y culturales de las personas que tienen el honor de habitar lugares como Talavera de la Reina, Zafra o Puerto del Rosario.

Bibliografía
Puigdellívol Sánchez A. ENAPISC: Reforcem a qui li cal? Analitzant l’indicador. But At Prim Cat 2017;35:21.