Una reflexión sobre las palabras cuidado o cuidar, enfermeras o enfermería, prescribir o indicar…

La profesora Nuria Cuxart, de la Universidad de Barcelona, lleva años enseñándonos la importancia del uso adecuado del lenguaje. Enseña a sus alumnos sobre el valor que tiene entender el verdadero significado de las palabras y nos alerta de la confusión que se produce cuando las palabras se utilizan mal, ya sea por ignorancia o con fines ocultos y poco claros.

La profesora Cuxart repite “no es lo mismo hablar de enfermeras o enfermeros que nombrar enfermería”. Nos aclara que cuando se habla de “enfermería”, nos encontramos ante un concepto de marco profesional, global y de servicio, aclarando que esto se relaciona tanto con lo que integra el servicio de cuidados en el ámbito sociosanitario como con las estructuras de las que nos dotamos para organizarnos y prestarlo. Aquello que va desde los propios servicios de enfermería hasta corporaciones que nos representan, como colegios, asociaciones o sociedades. Sin embargo, se habla de enfermeras o de enfermeros cuando se aborda el plano individual, es decir, el que se refiere al quehacer en particular, al desarrollo de una prestación desde un ámbito competencial concreto y acreditado, a su responsabilidad como profesional individual.

Por tanto, resulta que no es lo mismo decir que “este liderazgo se asume por las enfermeras”, o que “este servicio es de enfermería”, porque enfermería engloba diferente estructura y el término, enfermeras y enfermeros, se refiera al profesional con competencias, con la responsabilidad de la gestión y planificación del cuidado de salud.

Esto nos lleva automáticamente a otro mal uso de las palabras, el de la palabra cuidar y cuidado, en el marco de los servicios sanitarios y sociosanitarios.

Para hablar de ello utilizaré lo que mi maestra, la doctora Marta Durán Escribano, me enseñó. En tiempos donde existe tanta confusión, me vienen a la cabeza estas enseñanzas.

Como decía, me gustaría compartir lo que me enseñó mi maestra, en relación con cómo las enfermeras debemos hacer entender a los ciudadanos el término “cuidado profesional”, mejor dicho, cuidado enfermero como el cuidado profesional, cargado de especificidad, y que tiene de diferente del cuidado que practicamos en el día a día para mantener nuestra vida.

Aquí va el símil para mis lectores:

Un ciudadano, se compra un terreno de unos 6000 metros de parcela, y en este terreno decide tener un huerto, cuando lo decide, siente una necesidad, se acerca a un centro comercial y dice a un vendedor, “necesito una casa para mi jardín, voy a montarme un huerto y hay que guardar las cosas y debe servirme para guarecer”. El dependiente le lleva a la zona de jardinería y le presenta:

 

¿esta casa, que le parece? Está bien, es robusta, no ocupa mucho y cuesta 300 euros. Las hay algo más baratas, pero es robusta y además, es muy fácil de montar.

“Fenomenal”, contesta, “ya tengo la casa en el jardín y soy capaz de montármela porque tiene instrucciones sencillas. Estoy satisfecho, me la llevo en mi coche”.

Pero este ciudadano en sus 6000 metros, decide que quiere vivir, estar seguro, tener confort y piensa “necesito una casa”. Pero esta casa, no se la va a comprar a un centro comercial con 300 euros, sabe que, para tener una casa, una casa que sea su vivienda, debe de cumplir una serie de requisitos, los que le da la evidencia científica de las matemáticas, la física, la ingeniería y la arquitectura. Para conseguir seguridad y confort, debe de acudir a un profesional de las casas, así que se dirige a un arquitecto, a un equipo de aparejadores y a un constructor, porque quiere una buena casa con jardín y también sabe que esta casa no la puede comprar con 300 euros.

 

La prescripción enfermera autónoma es la que determina y emite libremente la enfermera a partir de su propio juicio clínico, estableciéndola en el plan de cuidados

Todo son casas, pero son casas diferentes, cumplen diferentes requisitos y tienen distinto propósito.

Esto me enseñó la Dra. Marta Duran cuando explicaba lo que son los cuidados profesionales que prestan las enfermeras y enfermeros graduadas, lo explicaba diciendo: “todo son casas pero no son la misma casa”, “las necesidades de cuidado no son iguales, no todo lo que se llama cuidados son prestación de cuidados profesionales enfermeros, y es importante hablar con rigor para no confundir y saber qué resultados se desea obtener aplicando un cuidado u otro, hay que ser coherentes”.

Parece que tienen lo mismo, las casas del ejemplo tienen paredes, ventanas, puerta, tejado….pero sabemos que estas casas son diferentes y también sus componentes, esto mismo sucede con los cuidados profesionales que prestan las enfermeras frente a otros. los cuidados que presta un cuidador informal o un técnico.

Todo parece lo mismo, pero no lo es, depende del propósito, de la necesidad, de la responsabilidad, de la complejidad, de la capacidad de planificación y no es lo mismo.

Sin embargo, a todo se le llama igual, pero no son los mismos cuidados, ya sean los mal denominados cuidados básicos o no complejos que los cuidados de alta complejidad. Se trata de que son planificados y ejecutados por una enfermera o que en parte esta puede que delegue su ejecución que no su responsabilidad.

No es lo mismo que sean ejecutados por una enfermera en una unidad de cuidados intensivos o planificados para pacientes ingresados en una planta de oncología. Que sean ejecutados en un servicio de urgencias o en una residencia de mayores.

La enfermera tiene la responsabilidad de determinar la sustitución total o parcial, o determina con el paciente su entrenamiento para promover el autocuidado y potenciar su capacidad de cuidar de sí mismo.

Igual que no viviríamos en una casa para herramientas que compramos en una gran superficie comercial, sino que llamaríamos al profesional para que lo diseñase de manera sólida y segura. Lo mismo sucede con los cuidados, no deberíamos de consentir que un término, tan excepcional como el de los cuidados, se mal use.

Hay que recordar que por esta razón, por una mirada a las necesidades de los ciudadanos para el futuro, nuestro país envió, en la década finales de los años 70, a las enfermeras a la Universidad para profundizar en su conocimiento disciplinar y que esto, revertiera en mayor responsabilidad, en el apoyo y mantenimiento de la vida, la salud y el bienestar de los ciudadanos españoles.

Parece que solo se escuchan discursos con una gran carga de confusión. Se habla de enfermería confundiendo lo que son las enfermeras grados y sus responsabilidades con lo que no son y se tolera incluso la publicidad confusa de otros estudios no universitarios.

No hay documento resumen o de evaluación de la situación de Atención Primaria en nuestro país que no termine diciendo la importancia de las enfermeras para la Atención Primaria y del desarrollo de su nuevo rol.

Y al decirse esto, que por cierto se dice desde los años 90, no se sabe muy bien a que se refieren los expertos de la Atención Primaria porque si hay un profesional que ha intentado desarrollar un rol autónomo y eficaz, este han sido las enfermeras comunitarias contra viento y marea.

A la vista de lo que se declara parece que hay que desarrollar más el papel, si bien los que dicen esto luego se llevan las manos a la cabeza cuando alguien propone a las enfermeras hacerse cargo de las demandas de los ciudadanos, en aquello que les competen o que utilicen su criterio profesional para derivar aquello que ellas y ellos saben que es de la competencia de otros profesionales.

Nos preguntamos ¿pero escandaloso?, pero ¿no decían ustedes que las enfermeras asuman más competencias y desarrollen sus nuevos roles?

La OMS declaró en 2020 el Año internacional de la enfermera y la comadrona. La OMS proclama en su 72 Asamblea Mundial, el 2020 como el Año de la Enfermera y la Comadrona, coincidiendo con el 200 cumpleaños del nacimiento de Florence Nightingale donde propuso a los responsables de los países que contasen con el valor de las enfermeras para la sostenibilidad, su impacto en el desarrollo de las sociedades y su valor incuestionable en la mejora de la salud de los ciudadanos.

Sin embargo, tal y como lo considera Cuxart, existe un problema para que este rol se consolide en nuestro país y que se deriva de que cuando la disciplina se transforma en profesión en España en el año 1977, desde entonces esta es considerada como profesión de segundo orden.

Se puede pensar que es importante, y se habla de que asumamos responsabilidades cuando con la falta de médicos de familia existe un problema real para los ciudadanos y entonces se visualiza que ya las enfermeras han liderado desde la Reforma en los años 90, la atención a los pacientes crónicos o las actividades de prevención y promoción. De nuevo se mal usan las palabras, y con este mal uso, no se les reconoce su capacidad de abordar complejidad desde los cuidados profesionales, sustentados en cimientos científicos, en resultados de su investigación y cuyo hechos lo refrendan la publicación de tesis doctorales o artículos científicos en revistas de impacto. Simplemente estas posturas llaman la atención.

De aquí la contradicción de las palabras de nuevo, las enfermeras son importantes, deben de asumir su nuevo rol para sostener el sistema, pero es considerada una profesión de segundo orden y por tanto, en el fondo con poco valor transformador y resolutivo a sus ojos.

Igualmente, como decía la Dra. Alberdi en su discurso, “la identificación de las enfermeras con el estereotipo de género lleva que haya una fuerte tendencia a que su autoridad se limite al interior del sistema sanitario”, lejos de los ámbitos públicos y de la toma de decisiones políticas.

Por último, tocaremos las contradicciones del mes pasado y el tema de la prescripción enfermera.

Se ha visto cómo grupos de profesionales de la medicina, aquellos que representan a su estructuras colegiales, hablan de inseguridad cuando el Ministerio de Sanidad impulsa el mandato de la Ley del Medicamento y de los Reales Decretos que regulan la necesidad de diseñar unas guías de consenso, donde por cierto, ellos siempre forman parte, para descolgarse con absurdos recursos de alzada que lo único que demuestran es una falta de compromiso con los ciudadanos y un inadecuado uso de las palabras simplemente para confundir y sembrar la desconfianza.

Lo primero a tener en cuenta es lo que dice la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que establece la posibilidad de resolver, mediante pactos interprofesionales previos a cualquier normativa reguladora, la cuestión de los ámbitos competenciales de las profesiones sanitarias, manteniendo la voluntad de reconocer simultáneamente los crecientes espacios competenciales compartidos interprofesionalmente y los muy relevantes espacios específicos de cada profesión, de manera que las praxis cotidianas de profesionales en organizaciones crecientemente multidisciplinares evolucionen de forma no conflictiva, sino cooperativa y transparente.

Y aquí, llegamos frente al mandato del Real Decreto 1302/2018, de 22 de octubre, por el que se modifica el Real Decreto 954/2015, de 23 de octubre, y por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros.

Estos decretos simplemente tienen la intención de dar un marco a las comunidades autónomas para regular la indicación, uso y autorización para la dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica, por parte de las enfermeras y enfermeros, se verá condicionada, en los términos que establezca cada protocolo y guía de práctica clínica y asistencial.

Con la Resolución de 30 de junio de 2022, de la Dirección General de Salud Pública, se validan las Guías para la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica por parte de las/los enfermeras/os de: hipertensión, y la de: diabetes mellitus tipo 1 y tipo 2.

Pero en agosto, se plantean recursos de alzada por organismos colegiales de la medicina, algo que siembra una desconfianza que llega a ser irritante.

Muchas enfermeras lo que realmente dicen o decimos que lo importante es que se nos reconozca la responsabilidad explícita en nuestra capacidad de diagnosticar y tratar cuidados.

Y que esto de la prescripción, responde al compromiso de las enfermeras españolas con las necesidades de los ciudadanos y de los sistemas cuando buscan el consenso para conseguir eficiencia.

Ahora, parece y al menos chocante, que existan grupos que están presentes en las negociaciones, trabajando y consensuando y ponen recursos de alzada a esas guías que han elaborado, y es al menos es sorprendente y debería de llevar a la reflexión a la autoridad.

La prescripción enfermera autónoma es la que determina y emite libremente la enfermera a partir de su propio juicio clínico, estableciéndola en el plan de cuidados. En ese modelo de prescripción, la enfermera es el profesional responsable de ella y de sus resultados. En cambio, en el modelo de prescripción enfermera colaborativa, la enfermera prescribe como colaboradora de un prescriptor independiente, y en algunos casos, puede ajustar dosis y modificarlas en función de la evolución del paciente o bajo protocolos consensuados o guías de práctica clínica y se reconoce que la enfermera está capacitada para esta actividad.

Pero volvamos a la norma, el objetivo que se persigue es impulsar el uso, indicación y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios sujetos a prescripción médica por parte de enfermeras para mejorar los resultados en salud de las personas que atienden, a través de una atención sanitaria integral, segura, colaborativa, de calidad, basada en la evidencia y centrada en la persona. Y estos protocolos que se definen se desarrollarán según lo establecido en el Real Decreto.

Así pues, deberían de usar adecuadamente el lenguaje, aquellos que consideran a las enfermeras profesionales de segundo orden y que apelan a la inseguridad de su actuación ante los ciudadanos, cuando son las enfermeras los lideres de la colaboración por la seguridad del paciente en todos los ámbitos de la salud.

Un uso adecuado del lenguaje en nuestras estructuras dará claridad, colaboración, seguridad y servirá para luchar contra la confusión, la desconfianza y la inseguridad. Apliquémoslo, por favor.