Conocer el volumen de emisiones que genera la actividad de los ciudadanos, las industrias y los países es una vía para tomar conciencia y actuar para reducirla, con el objetivo final de frenar el calentamiento del planeta.

La huella de carbono representa el volumen total de gases de efecto invernadero (GEI) que producen las actividades económicas y cotidianas del ser humano. Conocer el dato es importante para adoptar las medidas necesarias y reducirla al máximo, empezando por cada uno de nosotros en nuestro día a día.

Cada vez que realizamos nuestras actividades cotidianas como viajar en coche, cargar el teléfono móvil o utilizar los electrodomésticos de nuestra vivienda, dejamos el rastro de una estela de gases que se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta. Estas emisiones aceleran el cambio climático, como advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El 14 de septiembre de 2023 se celebró en Murcia la Reunión de Alto Nivel (RAN) ‘Repercusión del sector salud en el cambio climático: Huella de carbono en los centros sanitarios’, dentro de la agenda de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea. Durante la reunión se abordó el desarrollo del primer Plan para la Reducción de la Huella de Carbono en el sector sanitario de nuestro país, con la intención de colaborar a frenar la grave amenaza para la salud que supone el cambio climático.

Sobre este nuevo Plan se redactará una guía de recomendaciones que tendrá como punto de partida el estudio sobre consumo y emisiones de los centros sanitarios que está realizando el Ministerio de Sanidad, en colaboración con las comunidades autónomas. El análisis que servirá para calcular, por primera vez en la historia de nuestro país, la huella de carbono del SNS, va a permitir identificar las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero y entender las necesidades del Sistema Nacional de Salud.

Estas iniciativas forman parte del Programa de Actuación 2022-2023 del Plan Estratégico de Salud y Medio Ambiente (PESMA). El Plan incluye un total de 14 áreas con directrices para avanzar frente a los riesgos medioambientales a través de la promoción de entornos saludables o la identificación de nuevas amenazas derivadas de factores ambientales, sobre todo en la población más vulnerable.

En esta misma línea, el Gobierno de España en coordinación con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha puesto en marcha recientemente el Observatorio de Salud y Cambio Climático (OSCC), que va a permitir seguir impulsando acciones que prioricen la salud y la acción climática.

Huella climática y sector salud

A escala global, la huella climática de la atención médica supone el 4,4% del total de las emisiones de dióxido de carbono, según el informe de Salud Sin Daño. La industria sanitaria es indispensable, pero a su vez es parte responsable de las emisiones contaminantes que se generan cada año. En España, el sector salud es responsable del 4,5% de las emisiones de carbono. Así lo muestra el análisis publicado anualmente por el citado informe, que estudia la huella de carbono emitida por la industria sanitaria en 45 países.

En términos comparativos, la huella climática mundial de la atención médica es equivalente a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de 514 plantas eléctricas de carbón. Los tres principales emisores: Estados Unidos, China y la Unión Europea abarcan más de la mitad de la huella climática mundial del sector salud. Según el estudio, las principales fuentes de emisiones de gases invernadero del sector recaen en el consumo de energía, en el transporte y en la producción.

Las emisiones que emanan de los centros de atención médica y de los vehículos de transporte sanitario representan el 17% de la huella de carbono del sector. Por otro lado, las emisiones indirectas correspondientes a fuentes de energía como la electricidad, el vapor, la refrigeración y la calefacción comprenden otro 12%. Sin embargo, la mayor parte de las emisiones, el 71%, se deriva de la cadena de suministro de la atención médica, a través de la producción, el transporte y la disposición de bienes y servicios.

El Pacto Verde de la Unión Europea

El Pacto Verde Europeo es un paquete de iniciativas políticas, puesta en marcha por la Unión Europea en diciembre del 2019 cuyo objetivo es situar a la UE en el camino hacia una transición ecológica y alcanzar la neutralidad climática antes del 2050. Entidades comprometidas con el medio ambiente como Oximesa y Nippon Gases Healthcare se convirtieron en las primeras empresas de su sector en utilizar el 100% de energía renovable en su proceso de fabricación de gases. Esta medida es un importante avance hacia un mundo más limpio y saludable, pues se conseguirá evitar la emisión anual de 160.000 toneladas de CO2, lo que supone un impacto trascendental en la reducción de la huella de carbono.

Las iniciativas que incluye el Pacto Verde Europeo se engloban en el Objetivo 55, que tiene por objeto traducir las ambiciones climáticas del Pacto Verde en legislación. El paquete es un conjunto de propuestas para revisar la legislación relacionada con el clima, la energía y el transporte y poner en marcha nuevas iniciativas para adaptar la normativa de la UE a los objetivos climáticos de la UE.

El objetivo de este paquete de propuestas es proporcionar un marco coherente y equilibrado para alcanzar los objetivos climáticos de la UE y así:

Garantizar una transición equitativa y socialmente justa.

Mantener y reforzar la innovación y la competitividad de la industria de la UE garantizando al mismo tiempo unas condiciones de competencia equitativas con respecto a los operadores económicos de terceros países.

Sustentar la posición de liderazgo de la UE en la lucha mundial contra el cambio climático.

En respuesta al plan europeo de mejora del medio ambiente, OXIMESA y Nippon Gases Healthcare dirigieron sus acciones hacia la utilización de energía eléctrica 100% renovable en los procesos de fabricación de los gases destinados al sector salud (domiciliarios y hospitalarios).

Nippon Gases cuenta en la Península Ibérica con 25 fábricas y por encima de 200 centros de distribución con más de 1 millón de botellas y tanques.  Ofrece servicio a cerca de 400 grandes hospitales y otras instituciones sanitarias, y atiende aproximadamente a 300.000 pacientes que necesitan terapias respiratorias domiciliarias.

En la actualidad, gran parte de los servicios de salud autonómicos y sus centros hospitalarios se encuentran inmersos en diferentes proyectos destinados a la reducción del impacto sobre el medio ambiente causado por las actividades asistenciales del día a día. Al compromiso de OXIMESA y Nippon Gases Healthcare con el medio ambiente, iniciado hace varias décadas, mediante la certificación su sistema de gestión ambiental ( ISO 14001), se le suma esta notable reducción de CO2 que colaborará a la disminución de la huella de carbono gracias al uso de las energías renovables, tanto en hospitales como en servicios domiciliarios.

La red global de hospitales verdes

Los complejos hospitalarios (cerca de 700 en España) podrían equipararse a ciudades pequeñas debido al número de pacientes hospitalizados, visitantes y trabajadores que coinciden en el recinto, y que en su cómputo puede superar en muchos casos al número de residentes de pequeñas localidades. Pero también  pueden considerarse así por las infraestructuras, servicios y sectores que en ellos confluyen, más allá de lo sanitario y asistencial. Desde la restauración, hasta tiendas de concesión externa, así como lo relacionado con el parking móvil.

Pero si nos focalizamos el impacto ambiental de un complejo hospitalario de tamaño medio o grande puede ser mucho más elevado que el de una pequeña ciudad donde no exista peso industrial. Según datos aportados por la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables se pueden alcanzar los 900-1.000 litros/paciente/día en un hospital español.

Asimismo, al hablar de impacto ambiental no solo hay que computar los consumos. También son de suma importancia los residuos generados. Más allá de los residuos sanitarios asociados a la razón de ser de estos centros, que se estiman en torno a 7 kilos generados diariamente ligados a una estancia hospitalaria.

Por ello, no para de crecer la conciencia ambiental en torno a los mencionados ecosistemas hospitalarios y el óptimo impacto ambiental derivado del funcionamiento de estos centros. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente una cuarta parte de las enfermedades y muertes que se producen en el mundo en la actualidad son atribuibles a lo que se define como “factores ambientales”. Entre ellos, la contaminación del aire en espacios abiertos y cerrados, el cambio climático y la mala administración de los recursos naturales.

Prueba de este aumento de la conciencia ambiental en el sector sanitario es la ONG Salud Sin Daño, una coalición internacional de hospitales, profesionales sanitarios, trabajadores de estos centros, asociaciones locales, sindicatos y organizaciones ambientalistas que se proponen transformar mundialmente el sector sanitario, de modo que sea ecológicamente sostenible y un importante promotor de la salud y la justicia ambientales.

Su objetivo principal es cuidar la salud de los ciudadanos y del medio ambiente. Dentro de esta coalición se integra la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, formada por 1.200 centros en 60 países que trabajan para que el sector de la salud se sume al movimiento por el cambio climático y expanda su misión sanadora más allá de las cuatro paredes de sus establecimientos.

¿Qué son los hospitales verdes?

No existe ninguna norma mundial que defina qué es un “hospital verde y saludable”. Sin embargo, Salud Sin Daño lo define de la siguiente manera: “Un hospital verde y saludable es un establecimiento que promueve la salud pública reduciendo continuamente su impacto ambiental y eliminando, en última instancia, su contribución a la carga de morbilidad. Reconoce la relación que existe entre la salud humana y el medio ambiente, y lo demuestra a través de su administración, su estrategia y sus operaciones. Conecta las necesidades locales con la acción ambiental y ejerce la prevención primaria participando activamente en las iniciativas por promover la salud ambiental de la comunidad, la equidad sanitaria y una economía verde”.

Dicha entidad ha elaborado lo que denomina ‘Agenda Global para Hospitales Verdes y Saludables’. Este documento ofrece un marco integral a los hospitales para que logren funcionar de un modo más sostenible y contribuyan a mejorar la salud ambiental pública. Integran este marco diez objetivos, relacionados entre sí. Cada uno de estos objetivos contiene una serie de acciones concretas que pueden ser implementadas por los hospitales de todo el mundo.  Esta ONG recomienda que las gerencias comiencen la implantación de esta agenda centrándose en dos o tres objetivos y trazar un rumbo con medidas específicas tendientes a su concreción, con el fin de afrontar los retos futuros.

En concreto, el decálogo de objetivos pasa por:

Liderazgo: priorizar la salud ambiental en los entornos hospitalarios.

Sustancias químicas: reemplazar las sustancias químicas más nocivas por alternativas más seguras.

Residuos: reducir, tratar y disponer de forma más segura los residuos de estos centros.

Energía: implementar la eficiencia energética y la generación de energías limpias renovables.

Agua: reducir el consumo de agua en hospitales.

Transporte: mejorar las estrategias de transporte para empleados y pacientes.

Alimentos: comprar y proporcionar alimentos saludables cultivados de manera sustentable.

Productos farmacéuticos: gestionar y disponer los productos farmacéuticos de forma segura.

Edificios: apoyar el diseño y la construcción de hospitales ‘inteligentes’.

Compras: comprar productos y material seguro y sustentable.

Estándares de construcción.

Sin duda, reducir la huella de carbono está en nuestras manos y aún más si cabe en el ámbito sanitario porque la seguridad del paciente también depende de un medio ambiente seguro.

Bibliografía

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