La pandemia del Sars-Cov-2 (popularmente conocido como COVID-19) ha cambiado a todos los esquemas de vida y el comportamiento de la economía, pero sobre todo ha golpeado al mundo sanitario, trayendo consigo la modificación de estructuras, de organización y, por ende, la resiliencia en el campo de la gestión de la salud.

Ante la incertidumbre y los cambios constantes de esta pandemia a nivel mundial, no se tiene un libro o guía de cómo actuar ante las demandas que, a los hospitales, tanto públicos como privados, se le podían presentar. Para poder hacer frente a esta situación, se debería de tener una capacidad de reacción rápida y que ofreciera seguridad a los profesionales de la salud, que son los que se encuentran en primera línea para combatir esta crisis.

No es un secreto que el sistema de salud dominicano sufre de algunas debilidades muy marcadas, no estando preparado para la magnitud de esta crisis.

En este sentido, el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS) durante estas circunstancias ha establecido como punto focal la seguridad de los profesionales de la salud, para poder hacer frente a la demanda de la población, haciendo estrategias que no se implementan a partir del coronavirus, sino que se vienen cosechando desde años atrás y que le han permitido ser reconocido por su seguridad inquebrantable.

Con la pandemia se han desencadenado una serie de situaciones críticas no solamente a nivel local, sino también mundial. Básicamente se pueden señalar tres que han trascendido: a) la escasez de las pruebas de detecciones de manera rápida y oportuna; b) las políticas públicas rezagadas o conservadoras en el momento de afrontar las medidas de seguridad y, sobre todo; c) la seguridad de los profesionales sanitarios en el momento de dar la atención de salud.

En los inicios de esta crisis, la gran preocupación del sector salud y de los Estados, era la saturación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), la disponibilidad de los ventiladores y la capacidad de respuesta del sistema en contraprestación con la rapidez a la que se propagaba la enfermedad. No obstante, en República Dominicana, a pesar de tener esas mismas intranquilidades, el gran problema ha resultado ser la protección de los profesionales sanitarios.

El uso correcto de los Equipos de Protección Personal (en adelante EPP’s), y el oportuno abastecimiento de estos, ha generado una dinámica importante para la operatividad y funcionalidad del hospital, debido a que estos factores son uno de los indicadores clave (el nivel de profesionales infectados con el COVID-19), cuando se habla de la calidad y seguridad de un hospital.

Muchos se cuestionarán, ¿y cómo el HOMS lo ha logrado? Bueno, como se indicó previamente, esta ha sido una tarea de varios años de esfuerzo y dedicación que se esbozará en el presente artículo en tres tiempos, indicando las estrategias y actuaciones que han llevado al HOMS a ser designado como un hospital seguro.

Previo al COVID-19

En este sentido, el HOMS ha sido reconocido por la seguridad con la que se trabaja, no solo para con los pacientes, sino también para los profesionales de salud, ya que somos uno de los hospitales de la región con el índice más bajo de profesionales infectados, contando con 0.63%, dentro de una plantilla de 941 profesionales de salud activos dentro del hospital, datos recogidos hasta el 3 de junio del 2020.

Este no es un hecho que solo trasciende al momento de la pandemia, sino que es una tarea que se viene desarrollando durante varios años. Cultura que se ha ido sembrando desde sus inicios, pero de una forma mas radicalizada, desde el momento en que el hospital ha establecido como eje estratégico “la calidad y seguridad del paciente”, y el planteamiento de obtener una acreditación de calidad internacional, desde el año 2018, determinando estos dos factores como prioridad dentro del hospital.

Cuando se habla de calidad, no solo se está refiriendo a la creación de protocolos por escrito y mostrar evidencia del cumplimiento de estos, sino que es un aspecto que va más allá, provocando un cambio cultural, un cambio en la mentalidad de todos los que forman parte de la institución. Insertar la idea de la seguridad y calidad, para transmitirlo a los pacientes, pero, además, para poder inculcarlo dentro del modus operandi traducido en eficiencia y eficacia dentro de la dirección del hospital.

Esta cultura va más allá de indicarle al personal que se lave las manos; es establecer todo un programa de capacitación y educación continua de todos los colaboradores de manera transversal. Para ello, el HOMS ha tenido un arduo trabajo en la preparación y capacitación de los profesionales de la salud y administrativos, que son parte indispensable para poder cumplir con estos objetivos.

Para poder llevar todo esto a cabo, el HOMS cuenta con un Comité de Calidad, conformado por un equipo multidisciplinar que establece los planes de calidad y seguridad implementados en toda la institución. Igualmente son quienes velan por la ejecución de las políticas y acciones establecidas, realizando auditorías internas que permiten la medición del cumplimiento de los estándares. A partir de ahí comienza el viaje al cambio de cultura de la organización.

Durante el COVID-19

Como parte de crear una cultura institucional, la fórmula es empoderar a los colaboradores que se encuentran dentro de una organización y, en este caso, no ha sido la excepción. No se había registrado aún el primer caso en el país, cuando el HOMS marcó las directrices para que el Comité de Vigilancia Epidemiológica realizara los estudios oportunos sobre las probabilidades y las actuaciones que se debían tener dentro del hospital.

Todo esto a pesar del carácter privado del hospital, y a sabiendas de que esta pandemia era un asunto de salud pública. Sin embargo, en una visión de ir mas allá de la situación actual y puntual que estaba atravesando el país para ese entonces (finales de enero), no se podía hacer caso omiso a la realidad que arropa el sistema de salud dominicano, donde en la actualidad, el sector público no resulta ser suficiente para las demandas y exigencias de la población, y es suplida por el sector privado en el sistema de seguridad social.
Ahí el HOMS, fue precursor de las medidas y estrategias para afrontar la pandemia, donde en febrero, y por dictamen de la dirección del hospital, se estableció un área de aislamiento para dar asistencia a los pacientes sospechosos que permitiera al Ministerio de Salud Pública seguir con el protocolo que se marcó a nivel nacional.

Conforme se fueron aumentando los casos a nivel mundial, y con la presentación del primer caso en el país, el hospital fue tomando las decisiones oportunas conjuntamente con el Comité del Equipo COVID, como se muestra en la línea de tiempo, donde se fueron haciendo las actuaciones necesarias, y en algunos de los casos, anteriores a los estamentos gubernamentales. Ejemplo de ello, fue que, para el primero de marzo, se registró el primer caso positivo en el país y para esa misma fecha, Emergencias del HOMS estaba implementando el “protocolo de la tos”.

Para mediados de marzo se creó el primer “Centro Renal COVID” con una capacidad de 6 sillones con 3 turnos al día. Igualmente, se acondicionó un área quirúrgica aislada para un circuito de cirugías de urgencias garantizando todos los criterios de seguridad.

Esto produjo que se reorganizara todo el hospital, en cuanto a la plantilla de colaboradores y sus jornadas laborales, controles de acceso a las zonas, uso adecuado de los EPP’s, el debido manejo de los equipos de protección y bioseguridad y el manejo adecuado de los recursos e incorporaciones de los protocolos de limpieza y de los productos a utilizar, entre otras medidas. De igual forma, se han creado protocolos de atención de los servicios centrales, de oncología, renal y emergencias, que no han podido reducir sus servicios por el tipo de actividad que desarrollan.

Se puede apreciar que todos los profesionales han trabajado en equipo, de forma multidisciplinar, lo que ha permitido que el trabajo estuviera a la altura que los usuarios se merecen.

En República Dominicana el gran problema ha resultado ser la protección de los profesionales sanitarios

Otra de las medidas neurálgicas de todo el proceso de la pandemia, es el criterio de compras y abastecimiento del hospital. Este criterio de abastecimiento es de vital importancia, debido a que los proveedores no son simples vendedores de productos sanitarios, sino que forman una alianza estratégica de la que se benefician mutuamente, con miras a mantener el servicio que siempre se ha prestado, bajo los estándares mas altos de calidad, y ahora no solo respecto al paciente, sino también a los usuarios internos del hospital.

Como bien se ha señalado por parte de la gerencia del HOMS: “…nuestra prioridad y meta es cuidar de nuestros profesionales, porque es la única forma de tener capacidad de reacción y atención a nuestros pacientes”. Este un factor que incide de manera directa y trascendental para lo indicado previamente, siendo el hospital del país con el menor porcentaje de profesionales infectados durante la crisis.

Post COVID-19 (nueva normalidad)

Resulta ser un poco atrevido utilizar el prefijo “post”, en vista de que aún se convive con este virus. Sin embargo, es cierto que, poco a poco, se han tenido que reincorporar las actividades cotidianas o, como algunos le han denominado, la nueva normalidad o “covidianidad”.

En este sentido, el HOMS nuevamente siendo pionero, ha preparado un plan de reapertura de todas y cada una de las áreas que han tenido que cesar o que han disminuido sus servicios, bajo los estamentos de nuevos protocolos y circuitos de limpieza y bioseguridad, con el objetivo de volver a tener nuevamente todos los servicios en marcha.

El hospital ha demostrado ser capaz de tomar decisiones con rapidez de manera coordinada, participativa y transparente, llegando a la consecución de un objetivo común alcanzado: salud segura.

La finalidad que se persigue con el plan de reapertura es seguir manteniendo la seguridad de los profesionales y los pacientes y recuperar la actividad cotidiana, minimizando el riesgo que representa la pandemia para la salud de la población y evitando que las capacidades del hospital se vean comprometidas. Es decir, la máxima seguridad sanitaria combinada con la recuperación del bienestar social.

Este plan se ha estructurado de manera participativa con todas las unidades asistenciales, de forma coordinada con las directrices del Ministerio de Salud Pública, con las recomendaciones de la OMS/OPS, y ajustándose a las necesidades que vaya exigiendo la incidencia de la situación. Por lo tanto, resulta ser un plan dinámico e interactivo con las unidades de atención, que se va a ir reajustando a las circunstancias que se vayan produciendo, haciendo de la prevención el aspecto mas importante para evitar consecuencias negativas para la salud.

El hospital, independientemente del impacto de las oleadas de enfermos COVID, seguirá manteniendo unas reservas en hospitalización, emergencias, cuidados intensivos y quirófanos, así como de equipos de protección, medicamentos, pruebas diagnósticas, equipos diagnósticos y soporte, a fin de mantener unas unidades operativas para estar preparados ante un posible incremento de demanda de pacientes si se registrara un rebrote de la enfermedad.

A pesar de que se escribe fácil toda la gestión que se ha desarrollado en el hospital, no se puede olvidar el factor humano, tiempo y estrés que acompañaron cada una de las decisiones tomadas y las repercusiones que, en sentido general, esta pandemia ha golpeado a cada uno de los seres humanos. Por lo que, de igual forma, la institución se ve comprometida a darle un seguimiento o acompañamiento psicológico a todo el personal que lo requiera para afrontar esta situación, que trasciende mucho mas que la gestión de salud pura y dura.

Estos son los elementos distintivos de un hospital con una seguridad inquebrantable que, en resumen, se puede decir, que son la preocupación y la capacitación del talento humano, las políticas y estrategias diseñadas con el paciente como prioridad, y ser visionarios para poder actuar en los tiempos oportunos, lo que, en esta situación, jugó un papel trascendental.

Referencia Bibliográfica

www.who.com
www.ops.com
https://www.msp.gob.do
Informe de RRHH HOMS. Unidad de Capacitaciones de Recursos Humanos, 2019
Base de datos de Unidad e Capacitaciones de Recursos Humanos HOMS, Enero – junio 2020
Análisis de contagios de Profesionales de Salud en el HOMS. Departamento de Epidemiología HOMS, Mayo 2020
Plan de Reapertura HOMS. Junio 2020

 

Dilenny Camacho Diplán