La mejor medicina preventiva: el amor
Cuando hablamos de medicina preventiva solemos pensar en vacunas, cribados poblacionales, alimentación saludable, ejercicio físico o control de factores de riesgo. Todo ello constituye uno de los pilares de la salud pública moderna y ha permitido reducir de manera extraordinaria la mortalidad y mejorar la esperanza de vida de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, existe una forma de prevención mucho más profunda y anterior a cualquier intervención sanitaria: el amor al prójimo y la práctica cotidiana de la bondad. Puede parecer una reflexión más propia de la filosofía o de la espiritualidad que de una revista de divulgación médica. Pero basta observar la realidad global








